Por qué debemos vacunar

1/05/2016

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La infección por el virus de la parotiditis es frecuentemente asintomática y la enfermedad suele ser leve. Antes de la introducción de la vacuna, esta enfermedad afectaba a practicamente todos los niños comportando unos costos económicos y sociales que justifica la vacunación, además de las complicaciones que puede causar y que incrementan estos costos.

Situación mundial

En la mayor parte de las regiones del mundo, la incidencia anual de parotiditis en ausencia de vacunación está comprendida entre 100 y 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, con máximos epidémicos en ciclos de 2 a 5 años y con una tasa de letalidad de 1/10.000 casos.

Aunque en la mayoría de los países la inmunización con la vacuna da lugar a una reducción considerable de la incidencia de la parotiditis durante algunos años (<1 caso/100.000 habitantes durante 10 años), en varios países, entre ellos los Estados Unidos y el Reino Unido, se han registrado brotes importantes de parotiditis de 10 a 15 años después de la introducción de la vacuna en sus programas nacionales de inmunización. Recientemente se ha notificado una evolución semejante en la Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, la Ribera Occidental y la Franja de Gaza. Estos brotes han afectado a grupos de más edad a los que no se había vacunado, así como a personas nacidas posteriormente a la introducción de la vacuna.

A pesar de la efectividad de la vacunación sistemática frente a la enfermedad, siguen produciéndose casos y brotes epidémicos, que se atribuyen en gran parte a un descenso de los anticuerpos protectores con el tiempo. El 43 % de los casos declarados en la Región Europea, entre 2007 y 2011 y en los que constan registros de vacunación, no estaban vacunados, mientras que el 57 % restante habían recibido una o dos dosis de vacuna, sugiriendo la posibilidad de la presentación de parotiditis modificada (breakthrough).

Se dispone de vacunas inocuas y eficaces contra la parotiditis desde el decenio de 1960. La mayoría de países industrializados y numerosos países con economía en transición, han incorporado la vacunación antiparotidítica en sus programas nacionales de inmunización. En la mayoría de los casos se utiliza la vacuna combinada contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola (SRP).

En los países en los que se ha llevado a cabo una inmunización a gran escala contra la parotiditis, la incidencia se ha reducido de manera espectacular. En el siguiente gráfico se puede observar los países que la tienen introducida de manera sistemática. Según la OMS a finales de 2014, la vacuna contra la parotiditis se había introducido a escala nacional en 121 países.

 

Países que utilizan vacunas que contienen parotiditis, en su calendario de vacunación infantil nacional, 2014

 

Documento de posición de la OMS

Se recomienda la vacunación sistemática contra la parotiditis en los países con un programa de vacunación infantil bien arraigado y eficaz y con capacidad para mantener una cobertura de vacunación elevada contra el sarampión y la rubéola (es decir, una cobertura superior al 80%) y donde la reducción de la incidencia de la parotiditis constituye una prioridad de salud pública. Basándose en la mortalidad y la carga de morbilidad, la OMS considera que la lucha contra el sarampión y la prevención del síndrome de rubéola congénita tienen más prioridad que la lucha contra la parotiditis. En los países que decidan utilizar la vacuna antiparotidítica se recomienda su combinación con las vacunas contra el sarampión y la rubéola.

Situación en Europa

En el informe anual de 23 países europeos de la EU/EEA correspondiente a 2011, sobre 12.362 casos declarados de parotiditis, se encontró una incidencia de 3,5 casos/100.000 habitantes. Alrededor del 50 % de las notificaciones fueron confirmadas. Aunque la parotiditis ocurrió en todos los grupos de edad, los más afectados fueron los comprendidos entre los 15 y 24 años, con una incidencia de 11,7/100.000 habitantes; entre 5-14 años fue de 16,6/100.000 habitantes y en el grupo de 0-4 años de 4,2/100.000 habitantes.

Situación en España

La enfermedad mantiene un patrón de presentación cíclico similar a la etapa prevacunal, con ondas epidémicas que aparecen cada 3 o 4 años. Como puede observarse en la gráfica siguiente, en el año 2010 se inició una nueva onda epidémica con 2.705 casos declarados y notificándose 13.960 casos en el año 2013, con una incidencia nacional de 30,0 casos por 100.000 habitantes, muy superior a la registrada en 2012 (20,7 casos por 1200.000 habitantes).

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Fuente origen de los datos: Instituto de Salud Carlos III

La incidencia de parotiditis varía según la comunidades autónomas: en el año 2013 las más altas se registraron en Asturias (149,4), Galicia (121,1) y Castilla y León (109,2). Los casos afectan fundamentalmente a adolescentes y adultos jóvenes vacunados entre 1993 y 1999 cuando se empleó masivamente una vacuna triple vírica cuyo componente antiparotiditis, la cepa Rubini, resultó escasamente inmunógeno.

Esta situación se reproduce en otros países que, al igual que España, tienen altas coberturas de vacunación pero tienen un acúmulo de individuos susceptibles debido tanto a la utilización de una cepa no efectiva, para algunas cohortes, como la menor respuesta de anticuerpos que genera el componente antiparotiditis si lo comparamos con las otras dos enfermedades que contiene la vacuna triple vírica (sarampión y rubéola).

Imágenes parotiditis

  • Imagen 1. Creative Commons. Immunization Action Coalition.
  • Imagen 2. Centers for Disease Control and Prevention. The Public Health Image Library. Photos of Mumps Virus and People Affected by Mumps.
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