A prospective study of the effectiveness of the New Zealand meningococcal B vaccine

12/01/2008

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A prospective study of the effectiveness of the New Zealand meningococcal B vaccine.
Kelly C, Arnold R, Galloway Y, O’Hallahan J. Am J Epidemiol 2007; 166 (7): 817-823
Palabra clave: Meningococo B

Una importante epidemia de meningitis B se ha producido en Nueva Zelanda desde 1991, hasta el año 2003 con un total de 5.293 casos y 216 muertes (pico máximo año 2001). Del total de casos, un 72% se debió a una única cepa epidémica. El trabajo evalúa la efectividad de una nueva vacuna específica frente a una cepa de meningococo B (MeNZB) desarrollada por Chiron en colaboración con el Instituto Noruego de Salud Pública frente a dicha cepa epidémica.

Dicha efectividad fue medida a través de un estudio observacional tras un programa nacional de vacunación en Nueva Zelanda realizado entre junio de 2004 y junio de 2006, vacunando a toda la población con edad comprendida entre 6 semanas y 19 años. Se evalúan datos entre el año 2001 y el 2006. En el ajuste se tuvieron en cuenta las siguientes variables de confusión: evolución de la epidemia a lo largo del tiempo, etnia, edad, status socioeconómico y región.

El resultado obtenido es de una efectividad del 73% (52, 85), lo que se tradujo en la prevención de 54 casos de meningitis B por la cepa epidémica (22, 115) durante los 2 años siguientes al inicio de la campaña, con un total de 1,7 muertes prevenidas. Se realizó un análisis de sensibilidad que demostró que los resultados permanecían similares modificando los valores de los diferentes variables.

Los autores apuntan que aunque el mejor estudio de eficacia se realiza a través de ensayos clínicos, es posible realizarlo a través de un estudio observacional de cohortes bien diseñado y ajustando por variables de confusión, con la ventaja de que este tipo de estudio permite la estimación de la efectividad (condiciones reales y poblaciones mayores). No se encontró interacción entre ninguna de las variables demográficas y el efecto de la vacuna. El efecto estimado puede ser superior puesto que se llevaron a cabo asunciones conservadoras. Se necesita realizar estudios a largo plazo para observar si esta vacuna confiere protección duradera a la población vacunada.

Como comentario final, no hubiera estado mal que los autores hubieran aportado el número necesario a tratar (tanto para evitar un caso, como una muerte), ya que aunque la efectividad de la vacuna es alta, evitar 1,7 muertes durante 2 años no parece un resultado demasiado contundente habiendo vacunado a casi el 80% de la población menor de 19 años de Nueva Zelanda.

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