An outbreak of varicella despite vaccination (3 letters) and 2 reply ( Seward J et al, Gershon AA)

27/04/2003

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An outbreak of varicella despite vaccination (3 letters) and 2 reply ( Seward J et al, Gershon AA)
Giusti RJ, Wack RP, Quian JW. N Engl J Med 2003; 348: 1405-1407
Palabra clave: varicela

Se publican tres cartas en relación con el trabajo de Galil K et al., sobre un brote de varicela en una guardería a pesar de haber una cobertura vacunal del 73,1%, y el editorial de Gershon AA, que comenta este estudio (ver: “Bibliografía comentada de la AEV”, diciembre, 2002). Estas cartas son contestadas por “los autores del artículo y un colega”, Jumaan A, y por el editorialista.

Cartas. Giusti afirma que ha llegado el momento de establecer si es necesaria una segunda dosis de vacuna de la varicela y que la posibilidad de un fallo secundario de la vacuna en las mujeres que recibieron la primera dosis antes de los 12 años a partir de 1995, es ya una preocupación actual. Se pregunta si los casos leves de varicela que se observan en vacunados es menos probable que causen síndrome de la varicela congénita que las formas clínicas de los no vacunados.

Wack señala que todos los estudios de eficiencia de la vacunación de la varicela se han realizado con una pauta vacunal de una dosis y que debería revisarse este tema si se reconoce la necesidad de 2 dosis. Plantea y considera más justificable una estrategia de vacunación que sea voluntaria para los niños, pero obligatoria para los adolescentes y los adultos susceptibles.

Quian puntualiza que en 1999 la vacuna de la varicela se introdujo en el calendario de inmunizaciones sistemáticas de Uruguay, coadministrada con la triple vírica a los 12 meses de edad, como en EE.UU. Gershon había señalado que EE.UU. era el único país del mundo que tenía incluida la vacuna de la varicela de forma sistemática. La vacuna que utilizan en Uruguay es Varilrix, similar a la de EE.UU. (Varivax), aunque menos lábil y que no necesita estar almacenada en congelador. Señala además que la cobertura vacunal nacional es del 93% desde 1999 y que datos provisionales indican una disminución de los ingresos por varicela (74 vs 29 ingresos por varicela/10.000 ingresos) desde 1998 a 2001.

Réplicas. Seward, Galil y Jumaan señalan por una parte la efectividad y el impacto que ha tenido la vacunación de la varicela en EE.UU. y por otra parte confirman la seguridad de la vacuna en los estudios post-comercialización. En relación al estudio del brote destacan la efectividad vacunal del 86% frente a las formas moderadas y graves de varicela. Además, consideran que este trabajo es sólo uno entre los muchos que demuestran una elevada efectividad vacunal. En relación a la vacunación voluntaria de los niños que propugna Wack plantean el problema de la desigualdad social que esto supondría al no estar financiada la vacuna para todos y el desplazamiento de la enfermedad al adolescente y al adulto, a no ser que se consiguiesen elevadas coberturas, difíciles de conseguir en el adulto, como se observa con otras vacunas de beneficio plenamente observado.

Gershon insiste en la seguridad y efectividad de la vacuna, aspectos plenamente contrastados. Considera que el brote descrito por Galil et al. no es representativo del resto de estudios de efectividad, pero que debe ser una alerta para continuar monitorizándola. No está clara la disminución de la inmunidad vacunal con el tiempo y si algunos grupos de pacientes, como las personas con asma, son más susceptibles a este hecho. El fallo primario es una realidad para esta lábil vacuna y puede ser la explicación de este brote. Concluye que la administración sistemática de una segunda dosis podría solucionar estos problemas, y que por tanto es un tema que es urgente investigar; la suspensión de la vacunación sistemática en EE.UU. sería un gran perjuicio para la población, y que los temas económicos son importantes, pero no la única consideración.

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