Angola, un equilibrio inestable

19/02/2007

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Hola a todas/os, mañana hace 3 semanas que estoy acá en Luanda y hasta ahora no he dado señales de vida, los acontecimientos han hecho que hayamos estado a tope, viviendo intensamente cada segundo, con subidas y bajadas, momentos duros, con un balance final Apasionante, muy positivo, con la sensación de estar disfrutando un sueño muchas veces soñado. En definitiva siendo feliz.

Algo de historia, muy, muy resumido

Angola, como sabéis es una antigua colonia portuguesa, que se independizó hace relativamente poco, en 1975. Desde entonces ha estado sumida en una guerra civil entre MPLA (apoyada por el bloque socialista) y UNITA (apoyada por EEUU, Sudáfrica).

Esta guerra respondía, como la mayoría de las guerras y como bien me decía Paolo (un carpintero de acá que luchó en el frente y que ahora a sus 40 años está empezando a estudiar) a intereses Geopolíticos y económicos de las grandes potencias (petróleo y diamantes), “mientras que nosotros sufríamos y seguimos sufriendo las consecuencias”.

Porque aunque en el año 2002 se firmó la Paz, la inmensa mayoría de la población sigue sufriendo las consecuencias de la postguerra, mientras que unos muy pocos de ambos bandos se repartieron y se siguen repartiendo el pastel. El presidente de la república, Dos Santos (del MPLA) tiene la décima fortuna del mundo.

Vamos, qué contaros que no sepáis, ésta podría ser la historia de más de la mitad de África…

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Antecedentes de la zona, de la organización, epidemia cólera…

Médicos del Mundo España  lleva trabajando desde hace 3 años en el municipio de Cacuaco, de unos 700.000 habitantes, (que pertenece a la provincia de Luanda, y está a unos 10Km de Luanda capital, aunque habitualmente se tarde una hora y media, en recorrer esa distancia en coche debido a los “engarrafamentos” -atascos-) apoyando al sistema de Salud Local para mejorar la Salud Sexual y Reproductiva de la población.

A comienzos de este año 2007 la AECI ha financiado un convenio a 4 años para fortalecer el Sistema de Atención Primaria del municipio. Y es en el marco de este convenio en el que yo venía para diseñar e implementar unas encuestas CAP (Conocimientos Actitudes y Prácticas) en Salud Sexual y Reproductiva, para que tengamos una línea de base de cómo está la situación ahora, y que nos permita dentro de 4 años ver si la intervención llevada a cabo ha sido efectiva, es decir, ver si realmente ha habido cambios en los conocimientos, actitudes y prácticas de la población.

Como dato interesante y que sirve para derribar algunos estereotipos, deciros que Luanda es una de las ciudades más caras del mundo, pese a estar Angola situada en el puesto nº 160 del PNUD de un total de 177 y tener una esperanza de vida media de 38 años los hombres, 42 las mujeres y una mortalidad infantil (en menores de 5 años) de 250/1000, una auténtica barbaridad (España tiene 4/1000, Honduras 40/1000).

Os preguntaréis ¿Por qué?… Pues no lo sé, yo también me lo pregunto. Supongo que influirá la cantidad de petróleo que se saca del país, diamantes, poca producción interna, importándose casi todo… Celia si puedes darnos luz, te lo agradeceremos acá.

En cuanto al cólera decir que estamos en una epidemia declarada por la OMS desde hace más de un año, llegando a haber en abril de 06 ¡150 casos de cólera al día¡, sólo en Cacuaco. Desbordándose el sistema local de asistencia (que era un CTC –Centro de Tratamiento de Cólera-, montado por MSF (Médicos Sin Fronteras). En aquella ocasión MDM se encargó de la sensibilización y búsqueda activa en las comunidades.

A nuestra llegada (vine con Dani, que es también Médico de Familia y un compañero cojonudo del master en Medicina Humanitaria del año pasado. Él había estado tres meses antes llevando la parte sanitaria del convenio, vinimos juntos porque fue a España por vacaciones de navidad) había 5 casos diarios de cólera en el municipio de Cacuaco, que eran atendidos en el mismo CTC del año pasado, pero que ahora es gestionado exclusivamente por el Ministerio de Salud de Angola.
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Angola, un equilibrio inestable

Al día siguiente de llegar comenzó a llover de forma continuada durante unas 12 horas, lo que unido a la vulnerabilidad del país, (ausencia de alcantarillado, pocas calles asfaltadas, ausencia de recogida de basuras, transporte público precario, casas precarias en lugares inapropiados…) hicieron que la mañana del lunes 22 enero Luanda colapsara, las calles llenas de agua estaban vacías, todos los comercios cerrados, y hasta el consulado español no pudo abrir por falta de personal.

Aquí se asume que si llueve no se va a trabajar, en un principio uno se indigna, después uno comprende el porqué…

Nosotros intentamos ir a trabajar a Cacuaco y recorrer esos 10Km de los que hablaba, pero tampoco nosotros pudimos pese a tener un todoterreno “landcruiser”, la basura se acumulaba en el camino transformado en río, y los pocos 4×4 aventurados se pegaban al suelo quedando atascados en medio de la riada.

Tras hablar con Johana (la directora de la sección de salud del Municipio) nos enteramos que el puente que daba acceso a Cacuaco estaba destruido por el agua, y que comenzaban a aparecer muertos. Cogiendo una ruta alternativa conseguimos llegar a la zona cargados de sueros, ya que el CTC de Cacuaco estaba desabastecido.

El espectáculo era dantesco. Un valle justo en la desembocadura de un pequeño río en el mar acumuló todo el agua recibida, la zona estaba totalmente inundada y se había llevado por delante unos 300m de carretera, casas, árboles, coches, y personas, dejando absolutamente incomunicado a Cacuaco por carretera. El ejército, policía, autoridades locales ya estaban allí, con sus helicópteros subiendo y bajando.

Y también estábamos Dani y yo con nuestra camiseta de Mdm, dándonos cuenta de la magnitud de lo ocurrido intentando cruzar al otro lado del río con la excusa de llevar los sueros. Deseando llegar al centro de salud para organizar con Johana, el resto del equipo del Salud, y la municipalidad un equipo de emergencia y prepararnos para los días siguientes. Mientras tanto Jesús (nuestro coordinador) y Cristina (expatriada de Mdm en Benguela) organizaban la logística desde Luanda.

Conseguimos cruzar (no sin mucha penuria, en una zodiac “a remo” por la desembocadura del río con unos militares que no sabían remar) y desembarcar empapándonos nosotros y las cajas de sueros (gracias al buen hacer de nuestros amigos) en una playa repleta de gente mirándonos, pensando seguramente “estos rostros pálidos que coño hacen aquí”.

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La ambulancia del Centro de Salud (y digo “la” porque sólo hay una que funcione para todo el municipio de 700.000 hab) nos recogió y nos llevó al centro de salud de Cacuaco (allí también está el CTC-Centro de Tratamiento de Cólera-) donde dejamos los sueros.

Allí, para sorpresa nuestra reinaba una sensación de tranquilidad absoluta, todo parecía estar en calma, no habían llegado heridos, ni tampoco nuevos casos de cólera (el periodo de incubación suele estar entre 3 y 5 días). Hasta la Dra Johana transmitía esa tranquilidad.

Nos reunimos durante unas 3 horas con Johana haciendo un listado de problemas que teníamos en ese momento (incomunicación, falta de suministros, luz, teléfono, alimentos, agua, emergencia de enfermedades, cólera, falta de personal…y muchos más problemas), después los agrupamos por bloques, hicimos un análisis de la situación y priorizamos. Haciendo después una lista de soluciones e intervenciones, asignando las tareas por personas.

En ese momento y pensando en la más que probable posibilidad de que el cólera se disparase y después de hablar con MSF y ver que ellos en principio de momento no iban a intervenir comenzamos a movilizar recursos.

Llamamos a Madrid solicitando un equipo de emergencia para cólera (sin poder evitar pensar ¿no estaremos siendo alarmistas? ¿Y si se movilizan recursos y luego no pasa nada? ¿Y si no avisamos y luego nos estalla la epidemia de cólera y no estamos preparados?…) había que tomar una decisión.

Y lo más importante convocamos una reunión de Emergencia de la sección de Salud y Johana en representación del sector salud y nosotros (en calidad de asesores, siempre detrás de Johana, que era la que daba la cara) fuimos invitados al gabinete de crisis organizado por el Administrador municipal. El cual para sorpresa nuestra ha organizado una respuesta muy efectiva, sabiendo implicar, haciendo trabajar y también facilitando el trabajo de todas las personas con responsabilidad dentro de la municipalidad.

Como bien dijo “Todos tenemos que aportar nuestra ayuda, cada uno en lo nuestro, en estos días no hay tiempo para dormir, es tiempo de trabajar duro”.

Mientras nos reuníamos, y ya de noche, una mujer embarazada de parto con preclampsia (tensión alta en embarazadas) precisaba ser derivada a Luanda, ya que no le bajaba la tensión con Sulfato de magnesio, ni nifedipino, ni diazepam.

Al final fue totalmente imposible derivarla, ya que los helicópteros de noche no volaban, y tampoco las lanchas. Tuvo que pasar la noche en la maternidad del centro de salud, aguantando hasta el día siguiente que llegó a Luanda. El niño ya estaba muerto, pero afortunadamente la madre sobrevivió.

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Los días siguientes fueron días de reuniones y más reuniones, todas necesarias y muy productivas donde se tomaban decisiones importantes y se intentaba llevar a cabo la estrategia pensada por todos, chocando con innumerables pequeños problemas que se transformaban en gigantes, pero que muy a poco a poco iban siendo superados con paciencia, fuerza e ilusión. “Esto es Angola…”

A mi me parece que esto es como cuando uno intenta correr en el agua, si intentas avanzar muy rápido, acabas agotado en poco tiempo y no consigues progresar, sin embargo si te adaptas e intentas hacer movimientos suaves al ritmo del agua (de Angola) al final consigues avanzar más…

Aunque esto no siempre es fácil, cuando ves que el número de pacientes de cólera no para de aumentar y no se puede abrir el nuevo CTC porque los camiones no llegan porque tardan en recorrer 5Km 2horas, o que ni siquiera pueden llegar ese día porque la carretera se cortó o volvió a llover, o porque el conductor no llegó, o porque en un bache pinchó, o porque se quedó pegado en el barro, o porque….

Aquí el tiempo es otra cosa, el día tiene 24 horas, pero los segundos en África no son siempre iguales. En un engarrafamento se abre un bucle espacio-tiempo, y cuando llegas y miras la hora dices, ¡ya se ha pasado la mañana¡, pues sí, no pasa nada, y piensas “Be water my friend”, “Angolízate mi amigo”…

Al final el balance de muertos contando los desaparecidos ha sido de unos 100, con unas 300 personas desplazadas sin casa, (creando la municipalidad un campo de desplazados).

La gente comenzó a cruzar el río caminando a las 24 horas (una marea humana en la que me incluyo, cargada con todo tipo de objetos, discurriendo en hileras entre risas y caidas como hormigas por un camino de barro intransitable) y en 4 días ya comenzaron a pasar los primeros coches (un tiempo record la verdad, viendo como estaba la situación, chapó. Cuando el administrador dijo el día antes que iban abrir pensamos, “ni de coña” y nos tuvimos que comer nuestras palabras).

En cuanto al cólera los casos fueron subiendo: el segundo día 8 casos, el tercero 15, el cuarto 25, el quinto 36, con un máximo de 50. Manteniéndose afortunadamente en esas cifras (unos 25-30 al día), sin contar a aquellos que no pudieron llegar al CTC por falta de medios al estar muy distantes y que han muerto en casa.

El CTC de Cacuaco estuvo a punto de desbordarse y tuvimos que montar nuevas tiendas, hasta que tuviésemos el nuevo en la zona donde más casos estábamos teniendo. El personal local del CTC de Cacuaco creo que ha funcionado muy bien, y han mantenido una mortalidad baja (salvo en 3 ocasiones contadas nosotros no hemos hecho asistencia sanitaria, no es el objetivo, aquí hay gente suficientemente capacitada para hacerlo).

De cualquier forma todas estas estadísticas cambian cuando se le empiezan a poner rostros concretos, nombres, y es cuando uno empieza a sentir lo que supone el cólera. El año pasado en el master uno de los trabajos que hice fue sobre el cólera y en la conclusión escribí:

“…por lo tanto el cólera es una enfermedad de la pobreza, y es un buen indicador de las condiciones higienico-sanitarias en las que vive la población. El cólera es un problema de salud pública, interrelacionado y condicionado por múltiples factores políticos y económicos nacionales e internacionales que generan poblaciones vulnerables. En la era de la alta tecnología en el Norte, el Sur sigue luchando por pequeños logros en Salud Pública, que nos recuerdan siglos pasados. Sin embargo el cólera no es sin duda el enemigo. El enemigo es la injusticia que genera pobreza y desigualdad”.

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Un día en la segunda semana tras las inundaciones pude sentir en primera persona junto a Dani, la rabia, la indignación, la ira, contra este sistema, este mundo que permite que una niña del barrio de “Paraíso” se muriera en el CTC de Cacuaco, sin poder hacer nada, mientras su madre lloraba sola con resignación.

Llegó deshidratada, ya prácticamente muerta por una puta diarrea. Venía de Paraíso, a 2 horas de distancia, distancia suficiente para matarla, brecha suficiente entre el norte y el sur para matar a un 25% de los niños de este país.

Esa mirada…no pude evitar pensar en Guille…, una franja de 14Km de mar le evitó nacer en un lugar donde la muerte forma parte del día a día, de la cotidianeidad, mientras que en la otra parte de ese mar la opulencia nos consume.

En otra tienda estaba Finesa, otra niña que había visto el día anterior que llegó también muy mal, y que se recuperó. Ella tuvo suerte, sentí la necesidad de ir a verla, sentí la necesidad de agarrarme a la esperanza, de creer que esto no es una realidad inevitable, de soñar en la utopía de que los hombres algún día llegaremos a ser realmente seres humanos y superaremos esta oscuridad, esta ceguera que nos anula y que nos llevará hacia una nueva era de la historia donde el estandarte sea la Justicia Social.

Aparte del CTC, los “movilizadores” sociales del servicio de salud han estado haciendo campañas de sensibilización para cambiar determinados comportamientos que favorecen la propagación del cólera.

Antunes ha ido desinfectando las casas de los enfermos (en la medida de lo posible, es tarea imposible). Se ha trabajado también en testeo de los tanques y cisternas de agua (Casule ha sido el encargado), para ver la cantidad de cloro que tienen, y plantear estrategias para su cloración (en eso estamos) y está el ministerio (que también nos sorprendió gratamente).

Victor Teca ha dirigido la parte epidemiológica, los comités de salud están trabajando también. Victoriano y 3 personas más, todos voluntarios, llevan un año controlando el agua de los 181 tanques del barrio de Boa Esperanza, que fue uno de los más afectados el año pasado. Este año está teniendo muy pocos casos. La maquinaria está en marcha.

Creo que el balance final como decía al principio es muy positivo desde un punto de vista personal, pero también creo desde el punto de vista en cuanto al convenio de Atención Primaria se refiere. Me explico.

Desde el primer momento en que vinieron las lluvias nuestra obsesión ha sido apoyar, colaborar con el sistema de salud local y con la municipalidad, para que fuesen ellos los que dirigieran y tutelaran en todo el momento la emergencia, como así creo que ha sido.

Las reuniones han sido muchas, diarias con el comité de emergencia de Salud, con Johana, con el comité de emergencias creado por el administrador de Cacuaco, llegando a considerarnos como una parte más del sistema con los que trabajar codo con codo.

El resultado final creo que ha sido muy positivo, ha sido un proceso de aprendizaje muy interesante para todos (nos incluimos nosotros también), un fortalecimiento de las estructuras tanto sanitarias como municipales locales, que sin duda van a permitir afrontar de una forma mucho más eficaz y organizada emergencias futuras, así como favorecer el trabajo del día a día en la Atención Primaria de Cacuaco y también nuestro trabajo aquí (hemos respondido con trabajo e ilusión cuando más se precisaba). Y es que creemos que una visión de desarrollo en una emergencia aporta sin duda muchas ventajas.

Javi (otro compañero del máster, tb MAP, solo falta Vicente, que seguro en el futuro estará) vino una semana después de las lluvias para coordinar al equipo que ha bajado de emergencias desde España, (3 enfermeras, 1 logista, 1 médico coordinador). Ahora ya se están haciendo cargo de la situación y tendrán que ir afrontando los nuevos retos, dudas, decisiones, imprevistos, problemas que vayan surgiendo a lo largo del camino, que seguro serán muchos.

A Dani y a mí ahora nos toca cambiar el chip, dejar cólera y centrarnos él en su Atención Primaria, y yo en las encuestas CAP.

Será igualmente apasionante, seguiremos haciendo camino al andar…

Un beso a todas/os y gracias, siempre es un gusto poder compartir con los amigos lo que uno siente y piensa.

Tomás

Para mayor información de posible cooperación con Angola a través del Ministerio de Asuntos Exteriores.

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