Autismo y vacunas

11/06/2008

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El Departamento de Salud Pública del Condado de San Diego, a través de la doctora Wilma J. Wooten, emitió la siguiente declaración: “Noticias recientes han aumentado las inquietudes del público sobre la afirmación no comprobada de que las vacunas pueden causar el autismo en los niños. Los ciudadanos del Condado de San Diego pueden estar seguros que las vacunas autorizadas para su uso en los Estados Unidos están debidamente comprobadas para su seguridad y eficacia”.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), una de las agencias federales responsables por la seguridad y eficacia de las vacunas en los Estados Unidos, dijo lo siguiente sobre este asunto: “El peso de la evidencia científica disponible actualmente no apoya la hipótesis que las vacunas causan el autismo. Reconocemos que hay considerable interés público sobre este asunto y por eso apoyamos las investigaciones adicionales sobre esta hipótesis. El CDC se dedica a mantener el abasto de vacunas más seguro y efectivo en la historia.”

No se le ha comprobado con la evidencia científica actualmente disponible que hay una enlace entre thimerosal, que es un preservante que se ha usado en algunas vacunas (y que contiene una cantidad de mercurio extremadamente pequeña), y el autismo. Si hubiera existido una relación se supone que el índice de autismo se disminuye en lugar de aumentarse porque el thimerosal se ha eliminado de casi todas las vacunas hace varios años.

Esto se hizo como parte de los esfuerzos por varias agencias federales para bajar la exposición humana al mercurio por varias fuentes como una precaución prudente, y no porque hubo alguna evidencia científica que el thimerosal en si fue dañino. “Desde el 2001, todas las vacunas hechas para el mercado de los Estados Unidos y que están recomendadas rutinariamente para niños menores de 6 años de edad no contienen el thimerosal y/o tienen cantidades muy pequeñas (menos de 1 microgramo de mercurio por dosis que sobra del proceso de fabricación) con la excepción de la vacuna de gripe inactivada. Además, todas las vacunas recomendadas rutinariamente que han sido fabricadas previamente con thimerosal como un preservativo (algunas formulaciones de las vacunas DTaP, Haemophilus influenzae tipo b conjugado [Hib] y hepatitis B) vencieron y fueron removidas del mercado desde enero de 2003.”

En resumen, las vacunas aprobadas para uso en los Estados Unidos son seguras y efectivas y juegan un papel importante en la disminución dramática en este país de las enfermedades contagiosas como el sarampión, polio y la varicella. El CDC ha notado que las vacunas son históricamente un gran éxito en la salud pública y son uno de las diez mayores sucesos del Siglo XX. Por medio de vacunarse a tiempo, se le la prevenido la muerte y sufrimiento a muchas personas. Sería una tragedia de abandonar el progreso que se ha logrado hasta hoy como respuesta al miedo y a la mala información. Se urge a los ciudadanos del Condado de San Diego que tomen estos hechos en cuenta al momento que escuchen las afirmaciones sobre una conexión entre las vacunas y el autismo.

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