Balancing the benefits and risk of a botulinum toxin vaccine

12/01/2008

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Balancing the benefits and risk of a botulinum toxin vaccine.
Simpson LL. Expert Rev Vaccines 2007; 6(6): 883-886
Palabras clave: Botulismo

La toxina botulínica es una de las moléculas más extraordinarias encontradas en las ciencias médicas. Hay una gran cantidad de razones, pero especialmente tres: primero, es una de las sustancias biológicas más potentes; segundo, para producir efectos patológicos tiene que actuar de forma prolongada y complicada; y tercero, se utiliza en gran cantidad de aspectos clínicos, unos perjudiciales y otros beneficiosos para los pacientes.

La toxina botulínica es el agente causal del botulismo, enfermedad que en casos extremos puede causar la muerte por parálisis de los músculos respiratorios. La enfermedad producida de forma natural es tan poco frecuente que por este motivo no se ha percibido la necesidad de desarrollar una vacuna frente a ella. Por desgracia, se puede provocar de forma “artificial”, y la toxina se puede utilizar para atacar a la población civil (bioterrorismo) ó a población militar (guerra biológica). Desde esta perspectiva si ha parecido interesante desarrollar una vacuna.

Debido a su utilización en diversos aspectos terapéuticos, la aplicación de una vacuna podría neutralizar los efectos beneficiosos de la toxina. La diferencia para que produzca enfermedad o tratamiento estriba en que se absorba por vía oral y pase al torrente sanguíneo desde el intestino delgado, ó que se administre de forma local junto al nervio motor sobre el que se quiera actuar.

Para desarrollar la vacuna se ha elegido una cadena de 50.000 Da, que es parte de la cadena pesada de la toxina. Hay tres propiedades fundamentales de esta vacuna: primero, produce respuesta local en la superficie mucosa; segundo, produce respuesta sistémica (IgG e IgA), es decir, anticuerpos circulantes que neutralizan la toxina; y, tercero, los anticuerpos reconocen los epítopos, impidiendo que se una a los receptores y evitando que se paralice la transmisión neuronal. Este último efecto, anularía las acciones terapéuticas de la toxina, por lo que lo ideal sería una vacuna que actuara solo a nivel de bloqueo de la absorción intestinal.

El botulismo es, en muchos aspectos, comparable al tétanos, por lo que sería deseable producir una inmunidad de por vida, pero si el objetivo es proteger a población militar ante una posible guerra biológica o a personas que puedan viajar a zonas donde puedan ocurrir estas guerras, la necesidad será producir una inmunidad temporal. Esto podría conseguirse con una primovacunación que produjera una buena inmunorrespuesta, y la necesidad de evocar esta respuesta periódicamente mediante una dosis de recuerdo oral. Hay estudios en marcha para el desarrollo de este tipo de vacunas, pero la incógnita es establecer el mecanismo que limite la duración de la protección.

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