Colaboración especial: Luz Ma. Vilca Yengle, MD, MPH.

El último brote de Ébola nos ha dejado muchas  lecciones. Múltiples condiciones han permitido que se alcancen proporciones epidémicas: la rápida transmisibilidad del virus, la falta de tratamiento disponible y tener un desenlace a menudo fatal.

Asimismo, el hecho de que se haya presentado en países pobres con sistemas sanitarios frágiles y en un entorno sociocultural y económico adverso no ha hecho más que dificultar el manejo y control de esta epidemia.  Son varios los dilemas éticos que han surgido en medio de todo esto,  y que han motivado a qué varios expertos reflejen sus opiniones en editoriales de revistas médicas tratando los retos éticos de esta epidemia. La OMS, en agosto 2014, convocó a un panel para discutir uno de ellos: el tema del uso de intervenciones no registradas para la enfermedad por el virus del Ébola. Hoy quiero traer su atención sobre las conclusiones de este panel de expertos[1]: “En el contexto particular del actual brote de Ébola en África Occidental, es éticamente aceptable ofrecer intervenciones no probadas que han mostrado resultados prometedores en el laboratorio y en modelos animales, pero aún no han sido evaluadas en relación a su seguridad y eficacia en seres humanos, como potencial tratamiento o prevención».

Si bien esta frase hace referencia a la excepcionalidad de las medidas de tratamiento y prevención que se llevaron a cabo en la fase inicial del brote, creo que la siguiente frase es la que ahora debería tomar mayor relevancia para todos los actores implicados en el manejo de esta epidemia: “Lo criterios éticos, científicos y pragmáticos deben guiar la prestación de tales intervenciones. Los criterios éticos incluyen transparencia sobre todos los aspectos de la atención, de manera que se obtenga el máximo de información sobre los efectos de la intervención, la equidad, la promoción de la solidaridad cosmopolita, el consentimiento informado, la libertad de elección, la confidencialidad, el respeto a la persona, la preservación de la dignidad, la participación de la comunidad y la evaluación del riesgo-beneficio«. El ofrecer a los pacientes infectados tratamientos experimentales sin conocer los efectos adversos, al no ser éstos predecibles, podría resultar en la utilización de tratamientos no efectivos e incluso causar daño a quiénes lo reciben. En esta epidemia se trató de manera experimental a pacientes sin contar aún con estudios de fase I[2]  y se hizo porque es una enfermedad con altísima letalidad y que nos asusta mucho, pero es importante unificar esfuerzos para seguir adelante en el control y tratamiento de los pacientes incorporando los principios éticos que aseguren el respeto de la dignidad humana, objetivo indesligable de la atención sanitaria y social a todos los afectados por el virus.

 

Epidemia de Ebola y reflexiones éticas (1/1)

Foto obtenida del Blog: http://fullyvaccinated.blogspot.com.es/2014/11/ebola-oral-rehydration-solution-ors.html

 

Luz Ma. Vilca Yengle es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, epidemióloga miembro del Comité Ético de Investigación Clínica del Hospital Vall d´Hebron, doctoranda de la Universitat Autònoma de Barcelona y miembro de la European Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases (ESCIMD)

 

[1] http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/130997/1/WHO_HIS_KER_GHE_14.1_eng.pdf?ua=1

[2] Los estudios de fase I son los primeros estudios en que participan seres humanos.  Previos a éstos ya se han realizado los estudios preclínicos en el laboratorio y en animales.

 

Luz Ma. Vilca Yengle es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, epidemióloga en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y miembro de la ESCMID.

 

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César Velasco es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Forma parte del equipo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trabaja para la erradicación del ébola en Sierra Leona.