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Despedir de la consulta a los pacientes que no optan por la vacunación: un despropósito a analizar

19/09/2016

Dondequiera que el arte de la medicina es amado, también hay un amor a la humanidad.

Hipócrates.

El término vaccine hesitancy o vacilación ante las vacunas (VV) ha emergido para despolarizar las actitudes de alineamiento “pro” versus “anti” y expresar el amplio espectro de actitudes de padres y pacientes hacia la inmunización, en parte como consecuencia de la sociedad (más) informada en la que actualmente vivimos. La vacilación en torno a la vacunación ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud como “una conducta influenciada por diversos factores entre los que se incluyen la confianza (no confiar en una vacuna o en el proveedor), la complacencia (no percibir la necesidad o el valor de una vacuna determinada) y la conveniencia (íntimamente ligada al acceso al acto vacunal). Las personas dudosas con la inmunización son un grupo heterogéneo que sostienen grados variables de indecisión acerca de una vacuna en concreto o de la inmunización en general1.

Como resultado de estas creencias, los pediatras y profesionales sanitarios están cada vez más preocupados acerca de los riesgos en los niños y adultos no inmunizados, y del riesgo que pueden suponer para otras personas no vacunadas (como los demasiado pequeños o los que, por otras circunstancias médicas, no pueden inmunizarse o están en situación de inmunodepresión). En EEUU algunos profesionales eligen despedir de sus consultas a las familias que rehúsan la vacunación. Y esta práctica acaba de ser apoyada por la Academia Americana de Pediatría como medida extrema para forzar la inmunización2. Las consideraciones éticas de la no atención a pacientes en las consultas son complejas3 y deben limitarse a circunstancias extremas.

En cualquier caso, en un país o en un medio como España, donde tenemos una Sanidad y Salud Pública valoradas interna y externamente como del más alto nivel no deberían ocurrir hechos como el fallecimiento de un niño por falta de vacunación, como el niño de Olot de difteria en 2015, los casos de Treviño y Cruces por varicela (2014, 2015) o por tos ferina en bebés muy pequeños, lo que ha llevado a inmunizar a las gestantes.

En la sociedad actual en la que la individualización se erige en modelo de comportamiento, el acto vacunal es tomado por algunos padres como una decisión que únicamente les afecta a ellos y a su familia. Sin embargo, esto no es cierto ya que gran medida la protección viene dada, para muchas (la mayoría) vacunas, por la “inmunidad de grupo o rebaño”, por lo que se precisa una determinada cobertura vacunal (alta) para lograr el éxito de una determinada campaña o lograr eliminaciones (sarampión, varicela, rubéola, polio) e incluso la erradicación (viruela).

La ciencia, cuando pasa a la práctica, se ve confrontada con su propio pasado y presente, consigo misma, como producto y productora de la realidad y los problemas que se ha encargado de analizar y dominar. En la práctica y en la opinión pública, las ciencias se enfrentan junto al balance de sus éxitos, de sus fracasos y cada vez más al examen de sus promesas incumplidas, y precisamente, con los éxitos parecen aumentar de manera desproporcionada los riesgos del desarrollo científico.4 Como consecuencia y aplicado a nuestro caso, la conocida frase, el peor enemigo de las vacunas es su propio éxito. Si las coberturas vacunales decaen quedan a riesgo niños sanos, pero especialmente los más vulnerables, los más pequeños, en los que el sistema inmunitario está inmaduro y no han tenido tiempo de ser completamente vacunados, las mujeres gestantes y las personas inmunodeprimidas.

En España, la cobertura vacunal, a pesar de la no obligatoriedad, es incluso superior a la de algunos países en los que la vacunación sí es obligatoria5. Ello se debe a varias razones, entre las que caben destacar: la implicación de los profesionales de Atención Primaria, con un papel destacado de la enfermería; las campañas institucionales de promoción de la vacunación6; y el papel difusor, formativo e informativo entre la población, pero también entre los profesionales, que ejercen las sociedades científicas y otros actores7. Pero

aun así, en un trabajo cualitativo8 realizado en nuestro país para analizar las demandas y expectativas de padres y madres que rechazan la vacunación y la perspectiva de los profesionales sanitarios sobre la negativa a vacunarse se pone de manifiesto que en el ámbito de la vacunación los padres se muestran exigentes con la información, como resultado de la intención de participar activamente en las decisiones de salud y demandan información honesta, objetiva y fiable sobre los riesgos. Cuando los circuitos habituales no cumplen sus expectativas recurren a otras fuentes, generalmente webs, homeópatas o naturistas, accediendo a información que en ocasiones no está contrastada o que no se es capaz de interpretar adecuadamente. Este hecho puede generar dudas sobre la eficacia y la seguridad de las vacunas y ser el origen de la desconfianza hacia el sistema sanitario, y sus profesionales.

Aunque algunos profesionales elijan no atender a las familias que no optan por la vacunación, como consecuencia de entender esta actitud como una falta de confianza en su recomendación o por el riesgo que pueda suponer para el resto de sus pacientes, la realidad analizada es que la mejor medida para lograr que los pacientes y las familias elijan la inmunización es el consejo de su médico, tanto del pediatra9 como de otros profesionales sanitarios10. Se debe considerar el momento de la discrepancia en la consulta como una oportunidad de educación sanitaria, enmarcado siempre en una situación de respeto mutuo y profesionalidad para la que podemos y debemos estar formados. La negativa a la vacunación plantea problemas de índole compleja que no pueden responderse con soluciones rígidas, unívocas y definitivas. Es necesario gestionar una pluralidad de valores institucionales, científicos, profesionales y personales del paciente, según su contexto y preferencias. Se debe tener habilidad para realizarlos en cada ocasión, dando la oportunidad de mantener el margen de autonomía de los padres, lesionando lo menos posible el difícil equilibrio entre el derecho de los progenitores a actuar conforme a sus creencias, el del hijo a proteger su salud y el de la sociedad a que se proteja su salud y bienestar.

Para ello existen varias guías recientemente publicadas11 que abordan tanto los contra-argumentos más habituales de críticas contra las vacunas, como recursos en comunicación para profesionales sanitarios y recomendaciones para autoridades sanitarias y políticos que aborden temas sanitarios. La comunidad médica no puede abordar este problema de forma unilateral sino que, dada la trascendencia del problema, debe contar con el apoyo de líderes en los que la sociedad confíe. En cualquier caso, un profesional bien informado y formado que de forma efectiva enfrente y resuelva las dudas de los pacientes frente a las vacunas y sepa comunicar sus beneficios es el mayor adalid de la sociedad para promover la aceptación de la inmunización.

Invito a nuestros colegas y lectores a debatir y compartir sus ideas,

Dra. María José Álvarez Pasquin

Directora Vacunas.org

Bibliografía

1 Kathryn M. Edwards, Jesse M. Hackell, THE COMMITTEE ON INFECTIOUS DISEASES, THE COMMITTEE ON PRACTICE AND AMBULATORY MEDICINE Countering Vaccine HesitancyPediatrics September 2016, VOLUME 138 / ISSUE 3

3 Diekema DS. Provider dismissal of vaccine-hesitant families: misguided policy that fails to benefit children. Hum Vaccin Immunother. 2013;9(12):2661–2662pmid:24013210

4 Correa Osorno CM, Guillén Mesa LM. La teoría de la individualización y el enfoque en ciencia, tecnología y sociedad. Escritos / Medellín – Colombia / Vol. 19, N. 42 / pp. 143-159 enero-junio 2011 / Disponible en : http://www.scielo.org.co/pdf/esupb/v19n42/v19n42a06.pdf

5 Tuells J. Controversias sobre vacunas en España, una oportunidad para la vacunología social. Gac Sanit. 2016 Jan-Feb;30(1):1-3. 

6 Saeterdal I1Lewin SAustvoll-Dahlgren AGlenton CMunabi-Babigumira S. Interventions aimed at communities to inform and/or educate about early childhood vaccination. Cochrane Database Syst Rev. 2014 Nov 19;(11):CD010232

7 Riaño Galána, C. Martínez Gonzálezb,d, M. Sánchez Jacobc, Comité de Bioética de la Asociación Española de Pediatría Recomendaciones para la toma de decisiones ante la negativa de los padres a la vacunación de sus hijos: análisis ético. n Pediatr 2013;79:50.e1-5 – Vol. 79 Núm.1 DOI: 10.1016/j.anpedi.2013.01.011

8 S. Martínez-Diza, M. Martínez Romerob, M. Fernández-Pradac, M. Cruz Piquerasd, R. Molina Ruanoe, M.A. Fernández SierraDemandas y expectativas de padres y madres que rechazan la vacunación y perspectiva de los profesionales sanitarios sobre la negativa a vacunar. An Pediatr 2014;80:370-8 – Vol. 80 Núm.6

9 Gera T, Shah D, Garner P, Richardson M, Sachdev HS. Integrated management of childhood illness (IMCI) strategy for children under five. Cochrane Database Syst Rev. 2016 Jun 22;(6):CD010123. doi: 10.1002/14651858.CD010123.pub2. 

10 Herzog R1, Álvarez-Pasquin MJ, Díaz C, Del Barrio JL, Estrada JM, Gil Á. Are healthcare workers’ intentions to vaccinate related to their knowledge, beliefs and attitudes? A systematic review. BMC Public Health. 2013 Feb 19;13:154. doi: 10.1186/1471-2458-13-154.

Periodismo y vacunas: un asunto complejo

23/08/2016

A raíz del reciente programa sobre las vacunas emitido en el canal de televisión Cuatro, tenemos un serio debate sobre la idoneidad de la forma de abordar la información sobre vacunas, y suponemos que lo mismo ocurre con otros temas. En este caso concreto, como científicos y profesionales de la salud, nos cuesta afrontar el tema de forma igualitaria, en el que el esoterismo, o la simple opinión, y la ciencia se presentan al mismo nivel. No con ello queremos dejar de abordar los problemas que puedan existir con determinadas vacunas tanto por sus posibles efectos secundarios posibles o por la aceptación por el público. Cada vez es más habitual que los pacientes deseen estar bien informados para adoptar decisiones sobre su salud y, a este respecto, la existencia de internet ha supuesto un cambio fundamental.

La comunicación en vacunas ha tenido consecuencias devastadoras en ocasiones, como la gestión mediática sobre el fallecimiento del niño de Olot por difteria el año pasado, enfermedad que no ocurría en España desde hace más de 20 años. Este y otros casos llevan a entidades relevantes como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Centro Europeo para el Control de Enfermedades ( ECDC por sus siglas en inglés) a elaborar rigurosos manuales sobre comunicación en vacunas.

El fallecimiento de Donald Henderson, padre de la erradicación de la viruela, nos recuerda como una vacuna tan denostada desde su primera aplicación, fue la responsable de la desaparición de una enfermedad que se cobró cientos de miles de vidas hasta su total desaparición y pone sobre el tapete el debate en el que estamos.

Creemos que una información veraz, adaptada a las costumbres y creencias de cada región puede facilitar el conocimiento real de la ciencia, en este caso de las vacunas, y colaborar en mantener y mejorar la salud de la población. Existen innumerables personas, entregadas hasta límites insospechados tanto en el aspecto personal como profesional, para destruir de un plumazo, y en este caso nunca mejor dicho, esa labor que va desde el laboratorio a los resultados en salud. Debemos ser conscientes del poder de la información, pero todavía más del poder de la información equívoca y no contrastada, o simplemente de titulares fáciles no reflexionados.

Por ello, es cada vez más relevante una formación adecuada de los periodistas en cuanto a ciencia y de los científicos y profesionales sanitarios en comunicación, siendo conveniente establecer asesorías mutuas para de esa manera lograr el máximo impacto de una de las medidas más exitosas de la salud pública en toda su historia.

Un afectuoso saludo

Dra. María José Álvarez Pasquín, directora Vacunas.org

 

Bibliografía

World Health Organization. Regional Office for Europe. Vaccine safety events: managing the communication response. Disponible en: enlace

Centers for Disease Control and Prevention. Communication toolkit on immunization. Disponible en: enlace

Centers for Disease Control and Prevention. Communication toolkit for healthcare workers:  the importance of immunisation and the prevention of vaccine-preventable diseases (2015)   – Disponible en: enlace

Centers for Disease Control and Prevention Translation is not enough: cultural adaptation of health communication materials. Disponible en: enlace

World Health Organization. Vaccine safety communication. Disponible en: enlace

Propuesta sobre conocimientos en Vacunología para los estudios universitarios de la AEV: un paso más allá

12/08/2016

La vacunación es una de las intervenciones sanitarias que más influencia tiene en la salud de la población. Continúa siendo el profesional sanitario la fuiente más importante de información en lo que concierne a vacunación y seguridad vacunal, por lo que médicos, enfermería, matronas y otros profesionales sanitarios deben de ser formados adecuadamente para ello.
En 2007, en el contexto del proyecto europeo Vaccine Safety, Attitudes, Training and Communication (VACSATC), se monitorizó en siete países diferentes a través de encuestas tanto a estudiantes y profesores de las distintas carreras de ciencias de la salud los currículo de formación en cuanto a Vacunología con el objeto de testar la situación en cuanto a aprendizaje de conocimientos, habilidades y competencias. En todos los países se objetivó un aprendizaje diseminado y disperso a lo largo de los estudios, identificándose vacíos respecto a seguridad vacunal, comunicación con los pacientes y padres, argumentos para contrarrestar las críticas a las vacunas en el contexto científico y habilidades prácticas(1).
Por ello, es conveniente que las profesiones sanitarias en cualquiera de sus ámbitos (enfermería, medicina, farmacia, etc.) incluyan en su currículo formación en vacunas, tanto en la etapa docente universitaria como en la formación postgrado, mediante un programa acorde con las necesidades actuales tanto a nivel Asistencial cómo en el campo de la Salud Pública. Así, la Asociación Española de Vacunología realiza una propuesta sobre conocimientos y competencias en vacunas de los estudiantes de ciencias de la salud.

[más información]

(1) Vorsters ATack SHendrickx GVladimirova NBonanni PPistol AMetlicar TPasquin MJMayer MAAronsson BHeijbel HVan Damme P. A summer school on vaccinology: Responding to identified gaps in pre-service immunisation training of future health care workers.Vaccine. 2010 Feb 25;28(9):2053-9. doi: 10.1016/j.vaccine.2009.12.033. Epub 2009 Dec 25.

Del éxito de las vacunas y de la pérdida del Dr. Castellsague

16/06/2016

Del éxito de las vacunas y de la pérdida del Dr. Castellsague

La revista The Lancet divulga una reflexión sobre cómo a medida que las vacunas ejercen su efecto protector con la reducción en la incidencia de una serie de enfermedades infantiles graves e incluso mortales, por lo que cada vez, paradójicamente, es más difícil convencer a los padres de la necesidad de vacunar a sus hijos, porque no han conocido dichas patologías, como la polio, les suena el sarampión, conocen las paperas y especialmente la varicela. Con todo, son hitos recientes del éxito de las vacunas el hecho de que el tétanos materno y neonatal se ha eliminado del sudeste de Asia, status que se ha hecho oficial cuando la última bolsa de tétanos en Indonesia alcanzó los objetivos propuestos número de casos a menos de 1 por 1000 nacidos vivos y junto a la región Europea, es la segunda en alcanzar este logro. Además, La Comisión Europea de Certificación de la eliminación de rubeola y sarampión de la OMS ha anunciado que en el periodo 2012-2014, la República de Irlanda ha eliminado la rubeola aunque el sarampión sigue endémico. Sin embargo, Mark Honigsbaum, advierte que los “evidentes beneficios” de la vacunación no han tenido como resultado mayores niveles de comprensión científica en la población ni en los profesionales, sino que a los padres les preocupa son los remotos, y muchas veces faltos de pruebas, riesgos de la vacunación, y no el hecho de que cerca de uno de cada mil casos de sarampión desencadena encefalitis, que puede ser mortal e invalidante.

Para mejorar las coberturas vacunales, que es el elemento clave para el éxito y coincidiendo con la puesta en marcha del nuevo calendario vacunal para inmunizar a menores en 2016, la Consejería de Salud de Andalucía ha mejorado, dentro de su Plan de Vacunaciones de Andalucía (PVA), el sistema informático de gestión y de control de vacunación, el denominado ‘módulo de vacunas de Diraya’, que integra el control y la gestión de las vacunas en la historia digital de salud del ciudadano. La actualización tecnológica y funcional desarrollada permite la integración de esta herramienta en la historia digital de salud del ciudadano, lo que supone el acceso directo a esta información desde cualquier nivel asistencial del sistema sanitario público de Andalucía.

Además existen herramientas novedosas de apoyo al profesional como Vacunas 3.0 que es una aplicación móvil que informa sobre todo lo relacionado con la vacunación infantil, las vacunas para adultos, las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, la Organización Mundial de la Salud (OMS), las diferentes Comunidades Autónomas y también Sanidad Exterior, en lo que se refiere a profilaxis indicada para viajar a otros países con la máxima protección. Otra innovación importante para un país montañoso y escarpado como Ruanda el proyecto piloto para que drones trasladen y entreguen, en sectores remotos de ese país, bolsas de sangre y tratamientos contra la rabia, un plan que podría replicarse en otros territorios. Las autoridades han alcanzado un acuerdo con la GAVI , la Alianza para las Vacunas; así como con la empresa de entregas UPS y la compañía de robótica Zipline, con el fin de poner en marcha el plan de usar drones para distribuir insumos médicos.

Para cerrar este editorial desafortunadamente tenemos que rendir homenaje al profesor Xavier Castellsague, al que solo tuve la ocasión de conocer en persona en una ocasión, quedándome impresionada por su cercanía. Como dice el Dr. Bayas, su dedicación al conocimiento de la epidemiología y prevención de las patologías asociadas al VPH, ha contribuido poderosamente a posicionar al Institut Català d’Oncologia (ICO) en un papel internacional de vanguardia. Como Asociación Española de Vacunología, como profesionales de la Medicina y Enfermería y como ciudadanos de este país, donde cuesta tanto la investigación, lamentamos profundamente su pérdida.

Dra. María José Álvarez Pasquín.

Directora Vacunas.org

 

 

Vacunas para todos, una nueva y renovada web para todos

24/04/2016

La nueva web de la AEV ha logrado ponerse en marcha gracias a la colaboración de muchas personas, un verdadero trabajo en red, que ha llevado a buen puerto todo el proyecto. Por supuesto, quedan aspectos y contenidos por remozar, pero el trabajo se hace andando.

Esto ha supuesto un primer cambio filosófico, el proceso de transparencia conocido por todos y que queda reflejado en el ESPACIO AEV/FEV, cada vez más demandado por la sociedad y por la propia OMS, y más, a nosotros como participantes en su Red de Seguridad Vacunal , nacido para dar información fiable, de calidad y en comunidad a todos los agentes implicados en el mundo de la Vacunología.

En segundo lugar, tras lo que intuíamos y con los datos que teníamos, se realizó un estudio, presentado en Córdoba como comunicación (muy buen ambiente y un alto contenido científico). En él se constataba que éramos una web importante, pero que el 80% de nuestros visitantes se marchaban inmediatamente (rebote) por no encontrar la información demandada. Para ello, hemos diseñado una web con un buscador especializado VOOVLE, centro de la web como las vacunas mismas.

En complementariedad con otras páginas web de la Red de Seguridad Vacunal de la OMS, hemos trabajado un lenguaje, que pretende ser un lenguaje para público culto y/ o científico, con apartados de más interés para profesionales. ¿Por qué? Porque se complementa con otras páginas existentes (trabajo en comunidad) .Además en nuestro país, las personas más reticentes con las vacunas son personas de buen nivel cultural que demandan una información contrastada y en profundidad.

Intentamos que la información sea fácil de encontrar y escalonada que se ha visto que potencia el conocimiento y convencimiento de padres expuestos a distintas informaciones sobre vacunas y la decisión de vacunar a sus hijos. Además, queremos trabajar en la línea de investigación de comunicación y vacunas a fin de evaluar nuestro trabajo.

Con todo ello, esperamos que esta web sea útil para todos y con un alto nivel de credibilidad. No hemos escatimado en cifras y ejemplos para describir los beneficios y riesgos tanto de las vacunas como de las enfermedades de las que nos protegen, si bien no siempre al 100%, pero con un balance muy positivo para las primeras.

Para un futuro inmediato, y coincidiendo con el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Saavedra, nos gustaría lanzar un concepto, nacido hace un par de años, de hermandad en prevención y lengua que podría llamarse “Vacunas Cervantes”. La idea es agruparnos en ese esfuerzo común de información en la red y lanzamos ya esta invitación a todos los países de Latinoamérica, para en el futuro poder estar todos bajo el mismo paraguas de la OMS. Ofrecemos nuestra experiencia y nuestro portal para poder poner un mapa de países de habla española donde fueran floreciendo webs acreditadas por la OMS.

Observadla, consultadla, enriquecedla y esperamos vuestras aportaciones y sugerencias para que tengamos la mejor plataforma y ventana abierta a todo el planeta por un mundo mejor donde las vacunas tengan el lugar que tienen que tener, .por encima de controversias y discusiones inútiles y vacunas y en beneficio de lo que más lo necesitan.

Para cerrar, o puedo por menos que reflexionar sobre la situación de los refugiados que no terminan de encontrar lugar donde cobijarse. Médicos sin Fronteras realiza una labor encomiable participando en muchas actividades y no les ha quedado ajena la campaña de vacunación en l campo de Calais en el contexto de un brote de sarampión. Más en esta semana en la que se pretende concienciar sobre cerrar las brechas de inmunización. Colaboremos todos.

¡Feliz Semana Europea e internacional de Vacunación!

¡Bienvenidos a la nueva Vacunas.org!

Un afectuoso saludo

Dra. María José Álvarez Pasquin

Directora Vacunas.org

 

Carta del director – Octubre 2015

29/10/2015

dr-amos sept 2015A pesar de que para muchos colegas, todo esto de la varicela, su vacuna y otras fiestas de guardar, constituye un verdadero culebrón, para mi hay un fondo literario más profundo, próximo al realismo mágico. Estudiando el problema, no puedo dejar de pensar en aquella magnífica obra de García Márquez, “Crónica de una muerte anunciada“. Reflexionen, los hermanos Vicario queriendo matar a Santiago Naser por haber mancillado el honor, léase virginidad, de su hermana Ángela. Todo el mundo conoce este propósito, y nadie hace, o puede hacer, nada para evitar que se cumpla. Coloquen a la enfermedad de la varicela, la vacuna, la salud pública, las sociedades científicas etc. en los roles anteriores que ustedes, según sus criterios, estimen oportuno, y ya tenemos el drama.

Aunque sea difícil de comprender, en los últimos meses el gran debate sobre la salud pública en nuestro país ha estado centrado en, ésta vacuna si, está vacuna no. Y además, como componente extraordinario se ha conseguido una polarización drámatica entre los sanitarios, con un discurso que en ocasiones se desarrolla con insultos al discrepante, mucha opinión personal, escaso contenido científico, y usándose los medios de comunicación como elementos de expansión de las posturas. Más que científico, parece que nos encontremos ante un debate político, en el que se copia el “Y tu más“, que tanto desapego ha producido entra la ciudadanía y los profesionales de esa actividad. Y honestamente creo, que a pesar de los gritos, ni unos sanitarios son prescriptores compulsivos a sueldo de Darth Vader, ni otros, talibanes inconscientes, tontos útiles de los antivacunas. El que un pediatra quiera que el niño que tiene delante, y al que cuida desde que nació, no padezca una varicela, no lo convierte en un ser que desprecia la salud pública. Y cuando un salubrista pide profundidad en el conocimiento epidemiológico de la enfermedad a evitar, no está en contra de la salud individual. El drama, el gran drama estriba en que estas visiones individuales y poblacionales de la salud y la enfermedad, no dispongan de foros en los que sentarse a reflexionar conjuntamente con prudencia y sosiego, buscando espacios de complicidad y consenso que permitan eliminar el territorio de crispación que se ha generado. Si no logramos abrir este debate, y en los ámbitos adecuados, pierden las vacunas en su conjunto.

Así, vivimos momentos en los que se llega a situaciones tan curiosas como las de pedir la supresión de una vacuna de las políticas públicas, no en función a informes científicos rigurosos y publicados en revistas de impacto que así lo aconsejen, sino a través de una recogida de firmas, a refrendar en una plataforma creada al efecto, cuya existencia es amplificada en determinados foros, algunos bañados de esoterismo, gotas de santería, y dos velas negras.

Y, ¿por qué ocurre todo esto?, ¿dónde podemos localizar el origen del novelón de la varicela?, Posiblemente acertaremos al situarlo en el momento en el que el anterior equipo ministerial decidió sacar la vacuna frente a esta enfermedad de la venta libre en farmacias. Esta actuación se llevó a cabo sin avisar a las Comunidades Autónomas, sin un informe que la justificara, y sin explicar a los profesionales el porqué de la medida. En los primeros momentos, se generó en los sanitarios y en la ciudadanía una lógica inseguridad. ¿Por qué la han retirado? ¿Produce daños?. Posteriormente, se pasó de la preocupación al cabreo. Pero bueno ¿por que demonios me impiden vacunar a mis hijos? ¿ Por que no me dejan recetarla?. Y así, poco a poco, se fueron creando las condiciones necesarias para que se desarrollara la tormenta perfecta.

En este contexto, llega al Ministerio un nuevo equipo, que en poco tiempo se muestra hastiado de una situación excesivamente tensionada. No es necesario ser un genio, para ser consciente de que tratar de actuar sobre esa realidad suponía:

a) Dejar todo como estaba, aguantar el chaparrón y que el sol salga por Antequera.

b) Que la vacuna vuelva a las farmacias, y donde dije digo, digo Diego o viceversa. Y ya justificaremos ese quita y pon,

c) Que la vacuna se incorpore a las pautas de primovacunación. Es decir, que se generalice al resto del estado, lo que ya se está llevando a cabo en Navarra, Ceuta y Melilla.

Supongo, que deseando un mayor conocimiento de lo que piensa el sector, el Ministerio pide la opinión de dos sociedades científicas. Y vuelve a armarse el Belén. En determinados foros se cuestiona la aportación de esas Sociedades, pero cuidado, sin conocerse los documentos presentados por las mismas Yo, independientemente de mis afinidades personales, no creo sensato opinar sobre lo que desconozco, por eso no voy a decir nada del documento presentado por la Asociación Española de Pediatría, pero evidentemente, si voy a comentar algo del de la Asociación Española de Vacunología. En el mismo, se desarrolla una revisión del estado actual de los interrogantes epidemiológicos que existen acerca de la incorporación de esta vacuna a las pautas de primovacunación. También evalúa que decisión podría contribuir en mayor grado a la normalización de una situación complicada, que además fuera coherente con lo planteado por el órgano técnico de la Ponencia de Programas y Registros de Vacunaciones, y a su vez, permitiera generar un incremento en la oferta de servicios en salud pública. Se termina subrayando, la necesidad de que las condiciones económicas del país y los criterios de coste efectividad, justifiquen y permitan la medida. No parece que sea un planteamiento irracional y radical.

En el debate surge también, y curiosamente como argumentos a favor y en contra de la medida, la comparación con lo que, al respecto se hace en otros países. A favor, los referentes de USA, Canadá, Australia que si primovacunan de varicela, frente al modelo de varios países europeos como Reino Unido, Francia, etc, que no lo hacen.. Y francamente, ¿son similares los comportamientos epidemiológicos de la enfermedad en todos ellos?. Aparentemente, en los países desarrollados si. Pero, resulta que los sistemas de financiación de la oferta vacunal son diferentes, y esto implica que dificilmente se puedan realizar comparaciones. Y es que, si en unos países la financiación de las vacunas es pública llegará a casi todo el mundo, y si no lo es, llegará a quien pueda pagarla. En el otro polo, si usamos como referencia, por ejemplo, el modelo inglés, tenemos que en el Reino Unido no inmunizan frente a la varicela a los niños, pero si lo hacen frente al Rotavirus y Meningitis B. Ya que nos fijamos en la onda inglesa, ¿debemos vacunar también frente a esas enfermedades?. Dejemos este tipo de comparativas solamente para evaluar la seguridad y el impacto de la vacuna en los ámbitos epidemiológicos similares al nuestro, y no como líneas argumentales a favor o en contra de la inmunización

Dos notas finales. Quizás fuera razonable pedir, que cuando se dice no a una oferta en salud pública, se plantee paralelamente una alternativa justificada y razonada de intervención. Si no, corremos el riesgo de plagiar el discurso de determinados partidos, tristemente caracterizado por un ¡NO! rotundo a casi todo. Si planteamos que no, al menos que haya un SI, a favor de… algo.

Y una última cuestión, ¿habría que escuchar a la ciudadanía?, ¿deberíamos oír su voz?. ¿ Que piensa la población sobre este tema de la varicela?.

Las vacunas representan el 1 o 1,5% del gasto farmacéutico. Sin embargo, ocupan la mayoría del debate mediático en materias de salud pública. Además, con discursos enfrentados y cargados de vehemencia. Y siendo dura, muy dura la lluvia al caer, que cantaría Dylan, al menos, deberíamos ser capaces de consolidar espacios de encuentro, en los que, desde el respeto, seamos capaces de hacer algo tan simple como escuchar. Lo necesita la credibilidad del sistema

 

Dr. Amós García Rojas
Médico Epidemiológo
Presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV)

 

 

 

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Carta del director- Septiembre 2015

29/09/2015

Filiación

Jacobo MendiorozJacobo Mendioroz.
Facultativo Especialista en Medicina Preventiva y Epidemiología.
e-mail: jmendioroz.cc.ics@gencat.cat.

No existe una intervención médica completamente libre de riesgos. Las vacunas no son una excepción y pueden, como cualquier otro fármaco, causar efectos adversos. Los más comunes son dolor, hinchazón y enrojecimiento en el sitio de la inyección, pero en casos excepcionales pueden producir efectos adversos graves, como reacciones alérgicas potencialmente mortales.

Los inicios

Cuando a mediados del siglo XX empezaron a utilizarse las vacunas en campañas masivas de vacunación, las técnicas para su producción aún eran inmaduras y su seguridad estaba mucho menos controlada y estudiada que hoy en día. En 1955, tras la campaña de vacunación contra la polio en EEUU, cerca de200 personas quedaron paralizadas y diez murieron tras contraer la enfermedad debido a que algunos lotes de vacunas contenían virus no inactivados. Los fabricantes de esta vacuna fueron demandados, y aunque la mayoría de los casos fueron resueltos mediante acuerdos extrajudiciales, uno de los casos, el de Gottsdanker versus Cutter Laboratories, fue apelado ante el Tribunal Supremo de California y el jurado dictaminó que aunque el laboratorio no había actuado de forma negligente en el diseño o en la fabricación de la vacuna, era financieramente responsable de los daños causados. Muchas demandas similares siguieron a esta resolución.

El incidente Cutter, como se denominaría más tarde, abrió en su día el necesario camino para la compensación por daños a los afectados por vacunas. Pero pasado el tiempo este sistema de compensación de daños, basado en la vía judicial, empezó a mostrar sus debilidades ya que era muy difícil determinar si una vacuna había causado una reacción adversa o simplemente la enfermedad había ocurrido después de la vacunación sin que existiera una relación causal. Los tribunales tenían que decidir caso por caso, con muy poco apoyo médico-científico1.

En 1974, Kulemkampff, un investigador del Hospital for Sick Children at Great Ormond Street de Reino Unido, publicó una serie de casos afirmando que la vacuna contra la tos ferina había causado daños cerebrales permanentes a36 niños. La prensa se hizo inmediatamente eco de este estudio, y numerosos habitantes de Reino Unido optaron por no vacunar a sus hijos. La cobertura de vacunación paso de un 77% en 1974 a un 33% tres años más tarde. Los casos de tos ferina y de muertes infantiles por esta enfermedad aumentaron. Mientras, se multiplicaron las demandas contra los fabricantes de esta vacuna tanto en EEUU como en Reino Unido. Como consecuencia de ello, los fabricantes tuvieron que realizar enormes desembolsos económicos para cubrir los costes judiciales y las indemnizaciones. A modo de ejemplo, una sola demanda en la década de los 80, terminó con una compensación a los demandantes de 1,13 millones de dólares, lo que equivalía en su época a más de la mitad de todos los ingresos por ventas de la vacuna contra la tos ferina. El coste de cada unidad de la vacuna se disparó de 0,17 a 11 dólares para hacer frente a los pagos de los procesos legales. A principios de los 90, y tras muchos estudios, se demostró que esta vacuna no causaba ninguno de los daños que se le achacaban y que la hipótesis del investigador era incorrecta, pero el daño ya estaba hecho. Muchas empresas farmacéuticas abandonaron el negocio de las vacunas. De hecho, a finales de 1984, sólo una empresa de Estados Unidos, de las cuatro que había inicialmente, todavía fabricaba la vacuna contra la tos ferina.

El fondo de compensación de daños

Ante la desbandada de las compañías productoras de vacunas y con el miedo de volver a padecer epidemias mortales, el Congreso de los EEUU se vio forzado a aprobar en 1986 la creación del Programa Nacional de Compensación de Daños por Vacunas (NVICP), para proteger a las empresas de demandas no siempre apoyadas por evidencia científica. Este programa sigue actualmente en vigor, financiado por un impuesto federal que grava la venta de cada dosis de vacuna, pudiendo así compensarlos gastos médicos de las familias y cubrir las indemnizaciones por los daños causados por la administración de vacunas. Gracias a la existencia de este fondo, los fabricantes se mantuvieron en el negocio.

Desafortunadamente, el NVICP también presenta algunas debilidades. Los que se consideran afectados siempre puede optar por llevar su caso a juicio. Así, hay todavía cientos de demandas pendientes de resolución en los tribunales de EEUU por los supuestos daños causados por el timerosal (un conservante que contenía etilmercurio, presente en su día en algunas vacunas) aunque los estudios epidemiológicos posteriores han demostrado que los niños que recibieron estas vacunas no tienen un mayor riesgo de padecer problemas neurológicos. Por otro lado, el NVICP sólo cubre los gastos de las vacunes incluidas de forma rutinaria en el calendario de vacunación infantil por lo que algunas vacunas, como la diseñada contra la enfermedad de Lyme, un cuadro febril y de dolores articulares transmitida por la picadura de garrapata, no están cubiertas por este fondo. El fabricante de esta vacuna tuvo que gastar millones de dólares para defender su producto y sus ventas disminuyeron drásticamente, debido a los rumores de que producía artritis crónica, dolores musculares, pérdida de memoria y parálisis. La vacuna fue finalmente retirada del mercado en el año 2002 y aunque dos grandes estudios epidemiológicos posteriores no encontraron ninguna evidencia de los efectos adversos que provocaron su retirada, sigue sin estar comercializada.

El caso Wakefield

Pero el caso que más probablemente cambió el tema judicial fue el causado por Andrew Wakefield, un médico que se hizo famoso al vincular la vacuna triple vírica al autismo infantil. Sus declaraciones sembraron de nuevo el pánico en Gran Bretaña, acaparando decenas de portadas en la prensa. Posteriormente, se descubrió que el trabajo de Wakefield no sólo era incorrecto, sino que se trataba de un fraude elaborado, ya que había establecido varios acuerdos de negocios para comercializar “vacunas más seguras”, y “kits de diagnóstico” con los que preveía unos ingresos anuales cercanos a los 40 millones de dólares. El trabajo de Wakefield fue retirado por la revista que lo publicó y su licencia médica revocada. Aun así, se invirtió y se invierte actualmente mucho dinero en seguir estudiando esta posible asociación, a pesar de que estudio tras estudio, se ha revelado inconsistente. Sin embargo, muchos grupos contrarios a la vacunación, siguen utilizando la obra de Wakefield para alimentar el falso debate sobre la seguridad de las vacunas. Peor aún, con este caso se abrió el camino para iniciar lucrativas demandas fraudulentas basadas en una evidencia científica más que discutible.

La complejidad de demostrar causalidad en efectos adversos

La OMS ha definido varios criterios a tener en cuenta antes de poder demostrar que una vacuna ha producido un efecto adverso. A nivel poblacional, el primer criterio, indispensable para demostrar causalidad, es la asociación temporal, es decir, que la exposición a la vacuna debe ser anterior a la aparición del efecto adverso. Sin embargo, como la mayoría de la población de los países desarrollados ha sido vacunada, es lógico que algunas personas desarrollen con posterioridad una enfermedad. Por tanto, se requieren criterios adicionales para demostrar la causalidad. Para otros fármacos se suele utilizar también el criterio de dosis-respuesta, según el cuál a mayor dosis/exposición, se producen más efectos adversos. Sin embargo, este criterio es difícil de aplicar en el caso de vacunas porque suelen fabricarse a dosis fijas y porque la respuesta a la retirada o a la re-introducción de la vacuna, no es factible. Así, hay que considerar también la plausibilidad biológica del efecto adverso y su coherencia con los conocimientos científicos existentes. Se debe de valorar también la denominada fuerza de asociación entre la vacunación y el efecto adverso para intentar dilucidar si la asociación temporal se debe o no al azar. Para ello suele ser necesario realizar grandes estudios epidemiológicos, largos, complejos y costosos. Posteriormente debe revisarse la consistencia de la evidencia para ver si concuerdan los resultados de estudios similares, realizados en distintos entornos y con diferentes métodos. Finalmente, hay que valorar también la especificidad del efecto adverso, es decir, si la vacuna es la única causa posible del evento.

En el caso de efectos adversos en el individuo, cabe la posibilidad de solicitar pruebas concretas para valorar, por ejemplo, si un caso de polio se debe a la administración de la vacuna atenuada correspondiente y cabe tener en cuenta tanto las conclusiones de los estudios poblacionales, como la valoración de hipótesis alternativas que puedan explicar el efecto adversos por, por ejemplo, la pre-existencia o concurrencia de otras enfermedades, predisposiciones genéticas individuales u otras exposiciones farmacológicas o ambientales.

En definitiva, a nivel científico, demostrar que una vacuna ha producido un efecto adverso es extraordinariamente complicado. Pero a nivel judicial… ¿Qué ocurrirá cuando los estudios epidemiológicos que estén estudiando una asociación no estén aún acabados? ¿Acaso siempre es posible excluir todas las “otras posibles causas” cuando se habla de enfermedades neurológicas muy poco frecuentes, de trastornos auto-inmunes sin causa conocida o más recientemente, de síndromes no descritos previamente como el Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SRIS) o el Síndrome de Taquicardia Postural Ortostática (POTS por sus siglas en inglés)? Y lo que es más importante, aunque lo que deba probarse en un tribunal sea la culpabilidad y no la inocencia, ¿Se puede descartar completamente la posibilidad, por muy remota que sea, de que esos efectos adversos hayan podido producirse por la administración de una vacuna?

Lo cierto es que con el paso del tiempo, la evidencia científica a pesar de realizar rigurosos estudios post-comercialización en millones de personas, raramente ha identificado una relación causal entre la administración de vacunas y efectos adversos que no hayan sido detectados y descritos previamente en su ficha técnica. Sin embargo, hay decenas de libros, artículos, webs y asociaciones que denuncian los peligros de la vacunación, basando sus opiniones en un muy reducido número de trabajos científicos o directamente en opiniones de profesionales concretos, generalmente alejados de la práctica médica convencional y con evidentes conflictos de intereses en el tema de la vacunación.

Los conflictos de intereses del movimiento anti-vacunas

Tal es el caso, por ejemplo, de los trabajos realizados por Christopher Shaw y Lucija Tomljenovic, que sugieren que la administración de aluminio a las dosis presentes en las vacunas se asocia con trastornos neurológicos a largo plazo, y que han sido financiados a través de la captación de fondos procedentes de donaciones privadas a fundaciones como la de la Familia Dwoskino la de Katlyn Fox, que abogan por la no vacunación.

Si bien estos conflictos de intereses no invalidan por sí mismos los resultados de un estudio, es llamativo lo mucho que se publicitan estos trabajos concretos desde las páginas contrarias a la vacunación, ignorando evidencias mucho más robustas y fiables, mientras simultáneamente se denuncian los conflictos de intereses económicos de la industria farmacéutica cuando defienden sus productos. Como llamativa es también la precoz denuncia sistemática de efectos adversos desconocidos por parte de los activistas del movimiento anti-vacunación al iniciarse la comercialización de cualquier nueva vacuna, sobre todo teniendo en cuenta que las vacunas han tenido que pasar rigurosos controles de seguridad antes de su comercialización mientras que otros muchos productos de uso cotidiano tienen muchísimo menos control por parte de las agencias reguladoras. Estas denuncias suelen basarse casi siempre en casos puntuales de enfermedades de causa desconocida y requieren para poder descartar una potencial causalidad de una inversión de tiempo y dinero muchas veces superior al de un simple acuerdo extrajudicial.

El negocio farmacéutico de las vacunas

Los ingresos que obtiene una compañía farmacéutica por la venta de vacunas son mucho menores a los que obtiene por la venta de otros fármacos. Por ejemplo, la vacuna antineumocócica conjugada para niños, que es la vacuna que más ingresos ha generado, tuvo tras su lanzamiento en EEUU, unos ingresos brutos anuales de cerca de mil millones de dólares. Sin embargo, un solo fármaco diseñado para reducir el colesterol, en el mismo periodo, obtuvo unos ingresos superiores a los de toda la industria de las vacunas en todo el mundo. De hecho, ninguna de las cuatro grandes compañías que todavía fabrican vacunas, recibe por la venta de vacunas ingresos superiores al 10% de su total de ventas. Esto supone que podrían dejar de fabricarlas sin sufrir demasiado impacto en sus líneas de negocio.

Por otro lado, el coste de desarrollar vacunas es muy superior al de la mayoría de otros fármacos, ya que los productos que se prescriben a personas sanas necesitan lógicamente de mayores niveles de seguridad. Tras la retirada del mercado de la vacuna contra el rotavirus debido a un supuesto efecto adverso muy raro como era la invaginación intestinal, las compañías farmacéuticas están obligadas actualmente a demostrar que estos productos no producen efectos adversos muy infrecuentes, incluso antes de obtener la licencia para su comercialización. Esta elevada carga financiera adicional constituye otro desincentivo más a la hora de fabricar nuevas vacunas. Además, hoy en día los mayores compradores de vacunas son los distintos Gobiernos de los países, que tienen la capacidad de negociar la compra de vacunas a precios muy bajos. Por todo ello, el negocio farmacéutico de las vacunas tiene poco atractivo económico tanto por su elevado coste, como por un riesgo de demandas que muchas compañías no quieren asumir.

Conclusión

En definitiva, las batallas legales por los posibles efectos adversos de la vacunación, hayan sido o no demostrados, han puesto varias veces en riesgo la existencia de uno de los productos más valiosos en la prevención de enfermedades infecciosas, por lo que cabe analizar detenida y concienzudamente las acusaciones que se vierten sobre ellas, ya que detrás de ellas hay enormes intereses económicos. No obstante, se deben de seguir investigando sus posibles efectos adversos, cuando tengan una base sólida, para evitar posibles desastres de salud pública y también para que las legitimas demandas de los afectados no se pierdan entre el ruido de los rumores infundados.

 

Bibliografía utilizada

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Carta del director- Julio 2015

3/07/2015

dr-amos-garcia-rojasAfortunadamente, vivimos en un país donde la aceptación del acto vacunal está fuertemente enraizada en la memoria histórica de la ciudadanía. Las escasas bolsas de no vacunación se presentan mayoritariamente en sectores de población que, desgraciadamente, se encuentran en situación de exclusión social, necesitadas de políticas sociales adecuadas.

Más minoritarios son los padres y madres que, voluntariamente, y creyendo que hacen lo mejor para sus hijos, no los quieren vacunar. Los argumentos que suelen emplear para justificar esta decisión, entran en el terreno de la opinión y chocan estrepitosamente con la racionalidad científica. Reflexionemos sobre algunos de ellos:

1) El establishment: Vivimos tiempos en que todo lo que huela a establecido no cotiza en valor. Y dentro de los que rechazan las vacunas, algunos identifican las políticas vacunales, como algo rutinario y excesivamente ligado al establishment sanitario. Y no deja de ser curioso que, cuando en la década de los 60 del siglo pasado, se iniciaron en este país las ofertas regladas de estos productos, la población lo entendía como un logro social que había que cuidar. En principio, son los movimientos neoliberales los que tratan de desvestir lo público. Sin embargo, en relación a estos productos, son supuestos movimientos alternativos los que aparentemente los cuestionan. Como si fuera alternativo que nuestros hijos padezcan un sarampión en pleno siglo XXI. También conviene recordar que, cuando Rusia dejo de ser la U.R.S.S., y de golpe y porrazo pasó a un neoliberalismo salvaje, se dejó de vacunar y consecuentemente se verificó un importante rebrote de difteria. Cuidado con cuestionar sin rigor determinadas prestaciones públicas.

2) La conspiración: Con demasiada frecuencia se escucha: “Es que existe una gran conspiración entre los gobiernos, la industria farmacéutica, las sociedades científicas, los profesionales sanitarios y la galaxia entera, para conseguir vacunar a todos los niños y así…”, ¿Qué?, ¿protegerlos contra varias enfermedades? Vivimos en una sociedad con demasiada tendencia a las teorías conspirativas, y la única conspiración debidamente documentada, es la desarrollada por el doctor Wakefield.

Este señor publicó un supuesto artículo científico en la revista médica The Lancet, en el cual asociaba la vacuna triple vírica con el autismo. Una investigación periodística independiente demostró que ese señor, había realizado ese trabajo en colaboración con abogados de las familias de varios niños participantes en él, y que tenían como objetivo demostrar esa asociación y así querellarse contra el gobierno inglés, seguros, industria farmacéutica, etc. y obtener cuantiosas cantidades de dinero. Aunque años más tarde, tras destaparse el mayúsculo escándalo que dio lugar a la expulsión de Wakefield del Colegio de Médicos del Reino Unido, impidiéndole el ejercicio de la profesión, y a que The Lancet pidiera disculpas públicas y retirara de sus páginas ese artículo, el daño estaba hecho y las coberturas se resintieron en varios países. Curiosamente, y a pesar del fraude, Wakefield sigue siendo un referente para los movimientos antivacunas.

3) Un gran negocio: Otro estribillo contumaz: Las vacunas son un gran negocio. Permítanme de entrada una aseveración: Ojalá todos los negocios tuvieran como objetivo prevenir problemas de salud que pueden incluso costar la vida. Y planteada esta salvedad, conviene recordar que estos productos suponen entre el 1 y el 1,5% del gasto farmacéutico. ¿Es negocio el 1-1,5% del gasto? ¿De verdad alguien cree que el negocio está en la prevención y no en la enfermedad? Una vacuna se pone pocas veces en la vida. Pasar una enfermedad, que podríamos haber prevenido, puede suponer el consumo de fármacos de manera intensa y, en ocasiones, de por vida

4) Derechos individuales:Salvo en situaciones de grave riesgo para la salud pública, las vacunas, como otras actuaciones sanitarias, son altamente recomendables, pero no obligatorias. Los derechos individuales están, por tanto, garantizados. Pero déjenme que les refiera una paradoja. En relación al drama de Olot, se ha verificado la siguiente situación: en el ámbito de relación del pequeño afectado, se detectaron niños portadores del microorganismo causante de la difteria. Estos no habían enfermado gracias a estar vacunados.

Pues bien, a esos pequeños se les ha aislado, impidiéndoles su libertad de movimiento, y además se les está administrando antibióticos para eliminar sus estatus de portadores. Es decir, los únicos derechos vulnerados han sido los de los niños cuyos padres han hecho lo adecuado, que son recluidos para no infectar a los niños cuyos progenitores no han querido vacunarlos.

5) Efectos secundarios:Y otra matraquilla: “Es que presentan efectos secundarios.” Evidentemente, las vacunas son productos biológicos, y como tales no están exentas de efectos secundarios. Usualmente muy escasos y leves. Hay que comunicar a los usuarios esta posibilidad. Pero sobre todo, hay que informarles del drama que sería padecer una enfermedad que podríamos haber evitado con estos productos. Estas sí que serían un terrible efecto secundario.

6) Demasiadas vacunas:Y ojalá dispusiéramos de más. La percepción de que, en las primeras fases de la vida, se administran demasiadas vacunas, refleja el miedo a que el sistema inmunológico de los pequeños no sea capaz de aguantar tantos productos.

Sin embargo, hay que entender que en la niñez se está sometido a la presencia de un gran número de nuevos antígenos, ya sean alimentarios, ambientales, etc. Pues bien, las vacunas representan un pequeño porcentaje de ellos. Por eso, el problema no es que tengamos muchas vacunas, la dificultad estriba en que no dispongamos de más.

7) Productos tóxicos:“Es que las vacunas tienen mercurio, tiomersal, etc.” ”Esta afirmación, en relación a las vacunas que manejamos actualmente, es falsa. El elemento que en estos momentos más cuestionan algunos, es el hidróxido de aluminio. No sé si se piensa que las vacunas se fabrican raspando las vigas que se suelen utilizar en la construcción.

Veamos, el aluminio está muy presente en la naturaleza, por ejemplo, en la leche materna o en las leches adaptadas. ¿Qué debemos hacer entonces, considerar que la lactancia es poco natural?, o peor aún, ¿no solo debemos dejar de vacunar a los niños, sino que además no debemos alimentarlos?.

8) Es que ya no se ven esas enfermedades:Efectivamente, gracias, entre otras cosas, al papel desempeñado por las vacunas, determinadas enfermedades forman parte de la historia sanitaria de nuestro país. Pero, hay que ser conscientes de que en un mundo globalizado, mientras no se erradique una enfermedad transmisible, nunca, nunca, nunca se puede bajar la guardia. Por eso hay que seguir vacunando. Porque lo que hoy no vemos, lo podemos sufrir mañana.

Me gustaría acabar pidiendo a los elementos críticos en extremo con las vacunas, que sus contundentes afirmaciones las publicaran en revistas de sólido impacto científico, y siguiendo razonamientos rigurosos. Lamentablemente, estos planteamientos los suelen presentar en foros sociales, por personal rara vez sanitario, mezclando medias verdades con falsedades absolutas, y atribuyendo como hechos constatados lo que solo forma parte del terreno de la opinión.

Decían los Rolling Stones, en uno de mis temas preferidos: “No siempre puedes conseguir lo que quieres“. Yo, lo único a lo que aspiro es a que no se cierren puertas al conocimiento y al progreso científico. Porque una cosa es la ciencia, y otra las creencias.

 

Dr. Amós García Rojas, Presidente de la Asociación Española de Vacunología.
Artículo publicado en su primera versión en el diario La Provincia el 3/07/2015

 

 

 

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Carta del director- Junio 2015

3/06/2015

Editorial1La noticia sobre el primer caso de difteria diagnosticado en España desde hace 28 años es un gran motivo de preocupación. En primer lugar, por el niño afectado, que se encuentra en situación muy grave en la UCI pediátrica del Hospital Vall d’Hebrón, que esperamos y deseamos fervientemente supere y se recupere íntegramente de la enfermedad, sin secuelas.

Un segundo motivo de preocupación es que haya tenido que suceder un hecho tan triste para ratificar la necesidad de vacunar para mantener la eliminación de enfermedades que, como esta, habían desaparecido y que regresan por la existencia de nichos de población no vacunada.

Un tercer motivo de preocupación es el hecho de que haya padres que opten por la no inmunización/no protección de sus hijos por las vacunas. Nos inquieta esta decisión tomada a partir de datos publicados en entornos de opinión, no en base a la mejor evidencia científica, máxime cuando los calendarios vacunales recomendados  por Salud Pública en cada CCAA están sustentados en la epidemiología de las enfermedades en nuestro país, las directrices de la Organización Mundial de la Salud y la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario. Este último aspecto  define, entre otros, que otras vacunas también recomendadas puedan ser incluidas o no en el calendario vacunal del país o región.

Pero hay otras particularidades que, para los que somos defensores de la vacunación que también son motivo de inquietud. Por ejemplo, la polarización que se expresa en las redes sociales aprovechando este desgraciado incidente creando un ambiente de poco entendimiento. Y el hecho de la existencia de profesionales que ejercen prácticas carentes de eficacia demostrada y no quieren asumir ninguna responsabilidad que les aleje de la autocomplacencia. Especialmente si esto tiene como consecuencia hechos nefastos como el que desafortunadamente estamos viviendo: la reaparición en una criatura de seis años de una enfermedad potencialmente mortal como la difteria eliminada desde 1987.

Nos intranquiliza la pérdida de confianza de la población, padres sobre todo, en las autoridades sanitarias que deben ocuparse de proteger al niño en su derecho a la salud y liderar con convencimiento la apuesta contra la enfermedad que todos los padres, sin duda alguna, realizan por sus hijos. Estos padres toman decisiones informadas, rara vez es por dejadez, pero los mensajes antivacunas que les llegan están disfrazados de pseudociencia.  Sumándose además elementos difusos como los intereses económicos, la falta de transparencia en las decisiones y la poca credibilidad en el establisment que merman firmeza a las recomendaciones realizadas. 

Pensamos que el debate sobre los beneficios y los riesgos de las vacunas debe basarse en la mejor evidencia científica disponible y apartarse en lo posible de los sentimientos irracionales. Para ello tenemos que mantener la cabeza fría y procurar acercar y facilitar el dialogo entre todos los implicados en la vacunación (incluidos los ciudadanos). Solo de esta manera se podrá conseguir recuperar la confianza en las vacunas que algunos (afortunadamente pocos) han perdido, y conseguir que los enormes beneficios que las vacunas han conseguido perduren e incluso se incrementen.

 

Firmado: Junta directiva y editorial de la Asociación Española de Vacunología

 

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Carta del director- Mayo 2015

26/05/2015

Editorial4La Asociación Española de Vacunología, asociación comprometida con la divulgación de información sobre el valor de la prevención y las vacunas, ha participado intensamente en las actividades de la Semana Europea y Mundial de Vacunación, tal como lo ha hecho en otras ediciones, llegando a 4000 seguidores en la Redes Sociales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unión Europea en su X Semana de Vacunación insisten en las razones por las que toda la población debe vacunarse siguiendo las recomendaciones establecidas en el calendario oficial de vacunación con conceptos básicos como que la vacunación salva vidas; las vacunas son seguras y efectivas; la vacunación es un derecho básico etc. Nos gustaría resaltar la importancia de la vacunación para prevenir ciertas enfermedades infecciosas y para conmemorar los éxitos alcanzados con los programas de vacunación en la promoción de la salud de la población.

Sin embargo, nos encontramos en un difícil momento en el que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que depende del Ministerio de Sanidad, alerta de problemas con el suministro de la vacuna dTpa, que contienen el antígeno frente a la tos ferina. Estos problemas afectan fundamentalmente a las vacunas pentavalentes y trivalentes dTpa. En España las farmacéuticas Sanofi Pasteur MSD, Glaxosmithkline y Glaxosmithkline Biologicals son las encargadas de su producción. Estas compañías han comunicado que se trata de problemas de suministro, a nivel mundial, por dificultades en la fabricación del componente pertúsico, que no tienen un origen común. La AEMPS ha podido conseguir algunas unidades adicionales a través de autorizaciones de comercialización excepcional o por la vía de medicación extranjera. Y ha emitido las recomendaciones pertinentes para adecuarse a la situación. Como reflexión, de cara a nuestros profesionales y pacientes, es que por un lado nos encontramos ante el debate y la reclamación de más vacunas para más enfermedades y para más pacientes, y de repente nos quedamos cortos en la disponibilidad de suministro para pautas vacunales más adaptadas a los polifacéticos calendarios. Parece necesario construir nuevos ejes para la ejecución de nuevos calendarios vacunales y pautas, con la aparición de nuevas vacunas, abordando la comercialización, la disponibilidad, la apertura a nuevas formas de financiación y sus muy importantes implicaciones en Salud Pública, teniendo en cuenta la rapidez de incorporación de nuevos elementos, como la vacuna contra la meningitis B, la vacuna del herpes zoster para adultos etc. La repercusión sobre las enfermedades, las variaciones en la epidemiología y la equidad en la población son elementos fundamentales a la hora de tomar estas decisiones.

Como noticia y para aquellos que deseen estar al día de novedades, ya se encuentra disponible en la web el anuncio (programa, inscripción…) del próximo Congreso Nacional de la Asociación Española de Vacunología, que con el lema “Vacunas un reto en la Salud Pública” se celebrara en el Palacio de Congresos de Córdoba los días 18, 19 y 20 de noviembre de 2015. ¡Os esperamos!

 

Un afectuoso y reflexivo saludo,

Dra. María José Álvarez Pasquín (Directora Vacunas.org) y la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología.

 

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