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Información general

24/04/2016

Enfermedad neumocócica

Las infecciones neumocócicas constituyen una causa importante de enfermedad. La enfermedad neumocócica es la principal causa de mortalidad potencialmente prevenible mediante vacunación en el mundo.

Manifestaciones clínicas

Las infecciones neumocócicas pueden ser leves o graves. Las infecciones más comunes son infecciones del oído, sinusitis, neumonía, sepsis (reacción inflamatoria severa del cuerpo a la infección) y meningitis. Los síntomas dependen de la parte del cuerpo infectada.

La neumonía neumocócica (infección de los pulmones) es la forma grave más común: fiebre y escalofríos, tos, respiración rápida o dificultad para respirar, dolor de pecho. La neumonía puede comportarse como una infección local del pulmón limitada o extenderse al resto del organismo (neumonía bacteriémica).

Formas de contagio

Las enfermedades neumocócicas se propagan cuando una persona infectada tose o estornuda.

¿Por qué debemos vacunar?

Se estima que este gérmen es responsable de más de un millón de muertes anuales en niños menores de cinco años en países en desarrollo, siendo en la actualidad la principal causa de muerte, que podría prevenirse mediante vacunación.

Las mayoría de los casos de enfermedad neumocócica se dan en los extremos de la vida, es decir en niños menores de 2 años y adultos mayores de 65-70 años.

Vacunación

Existen dos tipos de vacunas frente a la enfermedad neumocócica, las vacunas polisacarídicas y las conjugadas. Las vacunas presentan el inconveniente de no cubrir la mayoría de los más de 90 serotipos del neumococo

Pautas de vacunación e indicaciones

Vacuna conjugada de 10 serotipos (Synflorix®): Se recomiendan 3 dosis, a los 2, 4 y 11 o 12 meses. Los niños que no son vacunados en estas edades pueden recibir igualmente la vacuna hasta los 5 años. La cantidad de dosis y el intervalo entre ellas dependerán de la edad del niño.

Actualmente en España se recomienda la vacunación sistemática contra el neumococo a partir de los 2 meses de edad con vacuna conjugada (13-valente). Con un plazo para su inclusión por todas las CCAA que finaliza el 31 de diciembre de 2016.

En el calendario de vacunación se recomiendan 3 dosis, a los 2, 4 y 11 o 12 meses. Los niños que no son vacunados en estas edades pueden recibir igualmente la vacuna. La cantidad de dosis y el intervalo entre ellas dependerán de la edad del niño.

En los niños mayores, a partir de 5 años, y en los adultos las recomendaciones de vacunación varían según la enfermedad de base. En las patologías en las que existe mayor riesgo, por presentar inmunosupresión u otras, se recomienda la vacunación secuencial iniciándola con la vacuna conjugada 13-valente y completándola con un intervalo mínimo de 8 semanas entre ambas dosis, con la vacuna polisacarídica 23-valente. En el caso en el que el paciente haya recibido ya una dosis de vacuna polisacarídica 23-valente, se debe esperar un mínimo de 12 meses para administrar una dosis de vacuna conjugada 13-valente. No se recomienda dosis de recuerdo para la vacuna polisacarídica 23-valente, pero en caso necesario, se debe esperar un mínimo de 5 años para administrar el recuerdo.

NO vacunados con vacuna antineumocócia polisacárida-23 valente (PnPS23):

  • PnC13 ——- ≥8 semanas ——- PnPS23 ———– ≥5 años ——- PnPS23*

Vacunados previamente con vacuna antineumocócia polisacárida-23 valente (PnPS23):

  • PnPS23 ——- ≥12 meses ——- PnC13 ———– ≥8 semanas ——- PnPS23

PnC13 (vacuna antineumocócica conjugada 13-valente)

*En caso de revacunación con PnPS23 el intervalo entre ambas dosis no será inferior a 5 años.

En las personas con patologías de riesgo y a partir de los 65 años de edad, la vacuna polisacarídica 23-valente está financiada por el sistema nacional de salud. La vacuna conjugada 13-valente, en muchas comunidades autónomas, está financiada para los grupos con mayor probabilidad de sufrir una enfermedad neumocócica grave.

Efectividad de la vacuna

Vacuna polisacarídica 23-valente

La vacuna conjugada 13-valente es inmunógena a partir de las 6 semanas de vida y es muy efectiva contra la mayoría de los polisacáridos que contienen. La respuesta que genera es más intensa y duradera que la producida por la vacuna polisacarídica, Disminuye la presencia de los serotipos de neumococo incluidos en la vacuna en la mucosa de la nariz y la garganta, con lo que proporciona protección comunitaria. Además de ser efectiva contra las formas de ENI también ha demostrado efectividad moderada contra la enfermedad neumocócica no invasiva, incluyendo la neumonía no bacteriémica y la otitis media.

Seguridad de las vacunas

Efectos secundarios

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