¿Cómo influyeron las guerras en la historia de la vacunación?

10/08/2006

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A finales del siglo XIX los detractores de la vacunación comenzaron a organizarse. En 1899, al comienzo de la guerra contra los Bóer, Wright esperaba poder ofrecer vacunación en masa a las tropas británicas, pero sólo consiguió vacunar a 14.000 voluntarios.

A tal punto llegó la oposición a la vacunación contra el tifus que las vacunas fueron arrojadas por la borda en su transporte a Southampton. Los resultados fueron desastrosos: hubo más de 58.000 casos de tifus y 9.000 muertes en al Armada Británica.

Paralelamente, la comunidad científica libraba una pequeña batalla en el Diario Médico Británico en torno a los beneficios de la vacunación. Cuando comenzó la primera Guerra Mundial, la vacunación se instauró en la Armada Británica aunque no de manera obligatoria.

En la Primera Guerra Mundial se puso en práctica un ensayo masivo para erradicar de forma efectiva el tétanos. Por orden del alto mando del ejército alemán se suministró una inyección de suero antitetánico a cada herido en el campo de batalla. Aunque se trataba de una inmunización de tipo pasivo y de corta duración, se consiguió disminuir espectacularmente el número de casos de tétanos: aproximadamente diez veces menos frecuencia de la esperada tras instaurar esta medida preventiva.

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