Consejos sobre vacunación

10/08/2006

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Cuestiones administrativas en España

Aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia, deben proseguirse a lo largo de toda la vida de la persona.

¿Quién debe vacunarse o inmunizarse?

R.- Todo el mundo, cada persona. Aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia , deben proseguirse a lo largo de la vida de la persona.

Además, esta se vacunará en función de dos aspectos fundamentales, el calendario vacunal vigente en su país o comunidad y en función de sus circunstancias personales.

Y siempre sin olvidar el carnet vacunal que constituye su biografía inmunitaria.

Si quiero vacunarme o vacunar a mis hijos, ¿dónde debo ir?

R.-  Preferentemente, al centro de salud, ambulatorio o consultorio público que le corresponda por razón de residencia. En caso de desplazamiento temporal (vacaciones, viajes, etc.), puede usar cualquier punto de vacunaciones de la sanidad pública, independientemente de la comunidad autónoma en la que resida o a la que se desplace.

En caso de necesitar vacunas exigibles en otros países: fiebre amarilla, cólera, fiebre tifoidea, encefalitis centroeuropea, encefalitis japonesa, enfermedad de Lyme, peste… puede acudir a los centros de vacunación internacional, existentes en casi todas las capitales de provincia u otras localidades importantes, con antelación suficiente: al menos un mes antes de viajar.

En cualquier caso, se aconseja solicitar previamente información acerca de horarios, petición de citas, requisitos varios… del centro de vacunación.

En los centros de atención primaria de la sanidad pública, ¿son gratuitas las vacunas?

R.- Hay que distinguir entre, al menos, dos tipos de vacunas:

  • Vacunas sistemáticas: como las que se administran siguiendo el calendario vacunal infantil de cada comunidad autónoma o la vacuna tétanos-difteria en adultos. Estas vacunas son gratuitas con cargo a los presupuestos públicos.
  • Vacunas para grupos de riesgo: Como las de la gripe, varicela, neumococo, hepatitis B (adultos),… Estas vacunas son gratuitas para los grupos de riesgo reconocidos por las autoridades sanitarias, con alguna excepción debida a la prescripción de vacunas con receta médica, en la que el titular deberá pagar el porcentaje correspondiente e incluso, necesitar de otros trámites administrativos previos, como el visado de la receta por la Inspección de Farmacia.

En cualquier otro caso, el importe de la vacuna deberá ser abonado por el receptor y precisará de la autorización del pediatra o médico de familia.

Cuando vaya a vacunarme, ¿debo llevar la cartilla o documento de vacunaciones?

R.- Siempre. Si no lo tiene, pídalo. El documento de vacunaciones constituye una verdadera "biografía vacunal" de cada individuo. Aporta información acerca de las vacunas administradas, necesidad de dosis sucesivas, valoración del nivel de protección en caso de epidemia o contacto con un germen infeccioso. 

 En caso de extravío, solicite un documento nuevo en su centro de atención primaria. Si utiliza la sanidad privada, exija igualmente información escrita de las vacunas que se le administren.

¿Debo llevar algún documento más?

R.- No, salvo los que, en caso de vacunación de menores de edad, acrediten que es Vd. el padre, madre o tutor del niño/a. Nunca mande a sus hijos a vacunar sin la compañía de un adulto responsable. Aunque en algún centro pudieran pedirle el documento de afiliación a la Seguridad Social -"cartilla del seguro"- para facilitar algún trámite administrativo previo a la vacunación, ha de saber que las vacunas poseen vocación de universalidad, por lo que deben ser vacunados todos los sujetos en los que proceda, independientemente de su afiliación o no a la Seguridad Social.

¿Las vacunas infantiles son obligatorias?

R.- No. Ninguna vacuna puede ser administrada sin el pleno consentimiento informado del receptor o de su tutor legal -en caso de minoría de edad o de incapacidad para decidir autónomamente-, aunque existe una cierta obligación ética de estar correctamente vacunado, en pro de la preservación de la salud propia y ajena. El control comunitario de una enfermedad transmisible, pasa por la vacunación de toda la población susceptible.

Existen confesiones y corrientes de opinión contrarias a la vacunación. Éstas son absolutamente respetables, aunque ningún científico de prestigio comulgue con ellas. Pero lo que no cabe duda es que las creencias antivacunación son profundamente antisociales, pues el sujeto no vacunado no sólo no está poniendo su "granito de arena" en pro del control o erradicación de una enfermedad infecciosa, sino que puede ser el difusor de dicha enfermedad en la comunidad, sobre todo en caso de epidemia.

¿Es obligatorio presentar el carnet de vacunaciones para poder matricular a un niño en la escuela?

R.- Es obligatorio en la mayoría de las comunidades autónomas españolas, especialmente en 1º de EPO, aunque se refiere a la simple presentación del Documento de Vacunaciones (completo, incompleto o sin vacuna alguna).

Caso de no poseer carnet de vacunaciones, basta con un informe del pediatra o del médico de cabecera o, en su defecto, una declaración jurada de los padres en la que informen de las vacunas que el niño ha recibido o en la que, simplemente, se declaren opuestos a la vacunación.

No se debe negar la matriculación de un niño por no estar correctamente vacunado, aunque puede ser temporalmente excluido en caso de riesgo epidémico. Pero, en cualquier caso, la mejor opción es la correcta vacunación de toda la población escolar.

 

Conservación, administración y manipulación de las vacunas 

Aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia, deben proseguirse a lo largo de toda la vida de la persona.


¿Las vacunas deben conservarse en frío?

R.- Sí. Las vacunas deben conservarse en frío (de 2 a 8 ºC) y al abrigo de la luz, para evitar su inactivación. La termosensibilidad de las vacunas es muy variada, siendo las vacunas de virus vivos (polio, triple vírica y varicela) las más sensibles al calor. Si adquiere una vacuna en una farmacia, guárdela en frigorífico. No la almacene demasiado tiempo en casa. En caso de dudas acerca de su adecuada conservación, consulte con el personal vacunador.

En los centros públicos de vacunaciones, ¿qué precauciones se adoptan para velar por la calidad de las vacunas administradas?

R.- En los centros de vacunación de la sanidad pública, se dispone de tecnología suficiente para garantizar la adecuada conservación de las vacunas: refrigeradores con control de temperatura, termómetros de máxima-mínima, indicadores de tiempo-temperatura, neveras portátiles, acumuladores de frío, etc. En todos existe un profesional responsable de comprobar temperaturas, caducidades y de desechar aquellas vacunas que no cuenten con plena garantía de calidad.

Asimismo, son igualmente rigurosos los mecanismos de control en el nivel de almacén "central" (regional, provincial, etc.) y en el transporte de las vacunas a los centros de atención primaria de salud.

Si mi hijo vomitase o padeciera diarrea después de serle administrada la vacuna oral antipoliomielitis (VPO), ¿habría que darle otra dosis de vacuna?

R.- Esta vacuna no se absorbe bien en caso de tránsito intestinal acelerado, debiendo repetir la dosis caso de presentarse vómitos importantes antes de 3 horas tras la administración de la vacuna o diarrea persistente antes de 48 horas -y sin que la VPO sea causa necesaria de estos cuadros-.

En la actualidad, algunos autores alegan que es muy difícil que una diarrea aguda disminuya sensiblemente la eficacia de esta vacuna.¿Cuál es el lugar anatómico idóneo para la administración de vacunas inyectables?

R.- Algunas vacunas deben administrarse por vía intramuscular: difteria-tétanos-tosferina, hepatitis B, haemophilus influenzae tipo b, meningococo C, hepatitis A, neumococo, gripe, etc.
En general se aconseja como zona de inoculación, el muslo (vasto externo) si el niño no anda todavía y el hombro (deltoides) si ya lo hace. En estas vacunas se desaconseja el glúteo como lugar de administración tanto en niños pequeños como en adultos. Son varias las razones: porque este músculo no está suficientemente desarrollado en la primeras etapas de la vida esta edad, porque en niños que no han comenzado a andar hay más peligro de lesionar el nervio ciático, y por la menor efectividad de las vacunas así como la mayor incidencia de efectos secundarios.

¿Pueden administrarse varias vacunas a la vez?

R.- Todas las vacunas incluidas en el calendario infantil de las comunidades autónomas españolas pueden, en teoría, ser administradas simultáneamente. No se incrementa el riesgo, ni se reduce la eficacia de la vacunación, aunque, en general, los calendarios infantiles están hechos de manera que haya que pinchar el mínimo número de veces posible a un niño en una misma sesión vacunal.

Algunas vacunas de administración no sistemática: fiebre amarilla, cólera, fiebre tifoidea, etc. presentan algunas limitaciones para ser administradas con otras vacunas. En este caso, el personal sanitario determinará la pauta a seguir y si procede distanciar en el tiempo su administración.

¿Puede vacunarse contra varias enfermedades a la vez en una misma inyección?

R.- Es práctica común asociar varias vacunas en un mismo preparado. Se evitan pinchazos y visitas al centro vacunador, sin reducción de la eficacia ni aumento de efectos adversos. Las combinaciones de vacunas autorizadas y comercializadas son numerosas: DTP, SRP, DTP-Hib-HB, HB-HA, Td, etc.

Si en una pauta vacunal, se necesitasen varias dosis de una misma vacuna (como en el caso de la inmunización frente a difteria-tétanos-tosferina, polio, Haemophilus "b", hepatitis B, etc.), ¿pueden ser administrados preparados comerciales de diferentes marcas?

R.- En general sí, pues las diferentes marcas suelen ser intercambiables; pero conviene evitar esta circunstancia en la medida de lo posible.

¿Es bueno frotar o dar masajes en el punto de inyección de una vacuna?

R.- No. Puede aumentar el riesgo de reacción local o reducirse la efectividad del acto vacunal. Este precepto es especialmente importante en la vacunación antitosferínica.

Una vez recibida la vacuna, ¿debo guardar alguna precaución especial?

R.- Debe permanecer en observación 15-30 minutos tras la vacunación, en previsión de reacciones alérgicas de presentación precoz (las más graves), aunque hay que aclarar que este tipo de reacción es extremadamente raro.

  

Contraindicaciones a la vacunación

Aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia, deben proseguirse a lo largo de toda la vida de la persona.


¿Qué es una "contraindicación vacunal"?

R.Las contraindicaciones a la vacunación son circunstancias que justifican la no vacunación de un individuo:

  • Porque las complicaciones de la vacuna superan al riesgo de padecer la enfermedad.
  • Porque la edad o características del paciente, hacen prever una deficiente respuesta inmunológica.

El número de verdaderas contraindicaciones es cada vez menor, por ser cada vez más seguras las nuevas vacunas y porque muchas antiguas ontraindicaciones estaban infundadas.

¿Sobre qué aspectos de mi historial clínico debo informar al personal sanitario antes de la vacunación?
R.– Enfermedades actuales, alergias, inmunodeficiencias, fiebre, vómitos o diarrea, tratamientos, embarazo, reacciones postvacunales, convivientes inmunodeficientes y haber padecido la enfermedad(es) objeto de vacunación. Si posee algún informe clínico de estas situaciones, apórtelo.

De todas formas, es responsabilidad ineludible del personal vacunador formularle una serie de preguntas con la finalidad de detectar cualquier posible contraindicación.

¿Qué es la anamnesis prevacunal?
R.– Son una serie de preguntas simples y de fácil comprensión, que el personal vacunador ha de formular al individuo que se va a vacunar, o, en caso de minoría de edad, a sus padres o tutores, con la finalidad de asegurar que no existe ninguna contraindicación a la vacunación. La anamnesis permite, dentro de lo humanamente exigible, que no se vacune cuando no se debe hacerlo.

Un ejemplo sería el cuestionario de Kaufman y Stoker (actualizado por el autor):

  • ¿Ha estado enfermo su hijo o ha tenido fiebre o diarrea en las últimas 24 horas?
  • ¿Toma su hijo alguna medicina o recibe algún tratamiento especial?
  • ¿Recibe su hijo cuidados sanitarios a causa de alguna enfermedad?
  • ¿Le ha sido administrado a su hijo plasma, gammaglobulinas o alguna transfusión en los últimos meses?
  • ¿Hay alguien en su hogar afecto de algún tipo de inmunodeficiencia, cáncer, o con tratamiento a base de corticoides, quimioterapia o radioterapia?
  • ¿Padece su hijo asma o alguna enfermedad alérgica?
  • ¿Ha presentado su hijo alguna reacción grave a anteriores vacunaciones?
  • Si es niña, ¿ha comenzado ya los periodos menstruales?

¿Son frecuentes las reacciones postvacunales graves?
R.– La probabilidad de reacción postvacunal grave es mínima y no debe plantear dudas acerca de la conveniencia del cumplimiento del calendario de vacunaciones sistemático.
Son debidas, sobre todo, al componente antitosferínico de la vacuna trivalente DTP y, en mucho menor grado, a la vacuna triple viral o SRP.

¿Puede seguir vacunándose un niño que ha sufrido una reacción postvacunal grave?
R.– No, pero habría que diferenciar entre las reacciones postvacunales graves, que son muy raras y sí contraindican la administración de nuevas dosis de la vacuna responsable y el resto de reacciones, que no contraindican la revacunación.

En la actualidad, sólo se consideran reacciones graves:

  • Fiebre superior a 40,5ºC.- Se produce durante las 48 h. siguientes a la vacunación. Suele relacionarse con la vacuna antitosferínica, sobre todo la de tipo celular.
  • Reacción anafiláctica.– Es un tipo grave de alergia. Puede aparecer de modo inmediato o postergarse hasta 48 horas después de la vacunación. Suele relacionarse con las vacunas fabricadas con virus vivos (polio oral, sarampión-rubeola-parotiditis y varicela), que pueden llevar en su composición restos de proteínas de huevo (medio de cultivo) o de los antibióticos empleados para inhibir la contaminación bacteriana durante el proceso de fabricación. Hoy en día, muchos autores piensan que la posibilidad de que estos preparados provoquen anafilaxia es muy baja o incluso inexistente, por el enorme grado de refinamiento con el que se fabrican las vacunas actuales.
  • Colapso hipotónico.– Es un cuadro muy raro, caracterizado por hipotonía muscular. Puede producirse hasta 48 horas después de la vacunación antitosferínica.
  • Encefalopatía grave.– Puede presentarse hasta 7 días tras la vacuna de la tosferina y hasta 15 días tras la triple vírica. Su frecuencia es muy pequeña.

En los casos descritos, se aconseja no revacunar con el componente implicado en la reacción, independientemente del tipo de vacuna (tos ferina clásica o tos ferina acelular). El resto de las vacunas puede ser administrado guardando las precauciones habituales.

Las crisis convulsivas, el llanto persistente incontrolable y la induración (inflamación) en todo el perímetro del miembro, ¿son reacciones postvacunales graves?
R.– No, éstas no son contraindicaciones absolutas, pero deben ser sometidas a valoración médica, determinando la conveniencia de revacunar con el componente que la provocó:

  • Las crisis convulsivas se deben, sobre todo, a la vacuna antitosferínica. Pueden presentarse hasta 3 días después de la vacunación. En el caso de la triple víral, este plazo puede llegar hasta los 15 días.
  • El llanto persistente incontrolable y prolongado durante más de tres horas, son llantos o lloros de una intensidad o timbre anormales y no causados por reacción local. Acontece hasta 48 horas tras la vacunación.
  • Induración en todo el perímetro del miembro en el que se administró la vacuna.

Estos cuadros no son frecuentes y, si se decide revacunar al niño, se aconseja profilaxis con paracetamol antes de la siguiente dosis vacunal y durante 24 horas después de la misma. Si la vacuna antitosferínica celular clásica fue la causante, puede substituirse por la vacuna acelular.

¿Contraindica la vacunación el padecimiento de alergias a algún componente vacunal?
R.– Sólo en caso de alergias de tipo anafiláctico (es un tipo de reacción alérgica inmediata y potencialmente grave) a proteínas de huevo-pollo, a ciertos antibióticos -neomicina, gentamicina, polimixina, estreptomicina,…- o antisépticos -como el tiomersal- contenidos en la vacuna. Cuando acuda a vacunarse, no olvide los informes clínicos que posea.

En caso de confirmarse la inconveniencia de alguna vacuna por esta causa, no descarte de entrada la vacunación, el personal vacunador intentará buscar un preparado vacunal alternativo que no contenga la substancia implicada.

De todas formas, el riesgo de anafilaxia debido a los componentes de una vacuna es casi inexistente.

¿Puede vacunarse un niño en caso de crisis asmática u otro cuadro alérgico exacerbado?
R.– No, es mejor esperar a la remisión de la sintomatología antes de vacunar.

En el curso de una enfermedad infecciosa febril, ¿deben administrarse vacunas?
R.Los cuadros infecciosos banales más habituales, como los resfriados, no contraindican la administración de vacunas. Por el contrario, en el caso de enfermedades mas serías, como las neumonías, o de procesos con fiebre alta, se debe posponer la inmunización.

¿Contraindican las vacunas las infecciones con tendencia a la cronicidad: sífilis, tuberculosis, hepatitis B o C, lepra, etc.?
R.– En general, y siempre que la vacunación no sea imprescindible, es conveniente esperar al control de la enfermedad. Si este control no es posible o la vacunación es improrrogable, puede vacunarse con normalidad una vez transcurrido el periodo de sintomatología aguda de la dolencia, si es que la tiene.

Si el niño/a padece vómitos o diarreas profusos, ¿hay que retrasar la vacunación hasta la remisión del cuadro?
R.– Hay que esperar hasta la normalización intestinal antes de administrar la vacuna oral de la polimielitis. Esta vacuna no se absorbe bien en caso de tránsito intestinal acelerado. En este caso, y salvo que el cuadro gastrointestinal provoque fiebre o grave deterioro del estado del paciente, las vacunas inyectables pueden administrarse con normalidad.

¿Es peligroso vacunar a mujeres embarazadas?
R.– Depende del tipo de vacuna:

  • Durante la gestación, se prohiben en general las vacunas de virus vivos (sarampión-rubéola-parotiditis, polio oral, varicela, etc.), por su teórico efecto teratógeno (malformaciones congénitas).
  • Las vacunas inactivadas, que son las fabricadas a partir de gérmenes muertos o antígenos purificados (hepatitis B, gripe, vacuna inactivada de la polio o VPI, meningococo C, Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, hepatitis A, etc.), caso de estar indicadas, pueden administrarse durante el embarazo, aunque es preferible hacerlo una vez transcurrido el primer trimestre de gestación.
  • La vacuna antitetánica se aconseja en gestantes no inmunizadas previamente. Se administrarán dos dosis -con un mes de separación- durante el tercer trimestre del embarazo, más una tercera dosis a los seis meses de la primera. Su finalidad es la prevención del tétanos en la madre (tétanos maternal) y sobre todo en el recién nacido (tétanos neonatal). Este último cuadro está producido por la manipulación no aséptica del cordón umbilical. Los hijos de madres vacunadas estarán protegidos, durante los primeros meses de vida, por los anticuerpos que la madre les transmitió por vía placentaria.
  • No hay motivo alguno para no administrar Td (tétanos y difteria del adulto) a embarazadas o a madres durante el periodo de lactancia.
  • De todas formas, es muy pequeña la posibilidad de malformaciones congénitas por causa de una vacuna administrada por error durante el embarazo.

Pero, ¿no es muy peligroso vacunar de rubéola durante la gestación?
R.– Hay que descartar el embarazo, en las mujeres en edad fértil a las que se quiera vacunar de rubéola. Tras la vacunación, se aconseja no concebir entre uno y tres meses , promoviendo una anticoncepción segura en caso de vida sexual activa.

La infección rubeólica propiamente dicha, casi siempre banal en el adulto, puede provocar en el embrión un grave síndrome malformativo llamado rubéola congénita, con lesiones cardíacas, sordera, ceguera o retraso mental. El peligro es mayor en los estados iniciales del embarazo: 70% de malformaciones en madres infectadas en el primer trimestre de gestación, 20% en el segundo trimestre y nulo en el tercero.

Pero no conviene confundir el riesgo representado por el virus salvaje de la rubéola o padecimiento de la enfermedad durante el embarazo, con el efecto del virus vacunal de la rubéola sobre el producto de la gestación. El riesgo de embriopatía rubeólica en embarazadas vacunadas por error es casi inexistente; de hecho, todavía no se ha detectado ningún caso en el mundo, pero lo que sí ha sido demostrado es el mayor riesgo de aborto en estos casos.

Los mismos consejos son equivalentes para la vacunación contra la varicela en la mujer en edad fértil.

¿Cuándo puede comenzar a vacunarse un niño nacido prematuramente?
R.– Se puede vacunar normalmente -según edad cronológica- a todo prematuro sano, una vez dado de alta en el hospital (suelen pesar entonces más de 2.000 g). La primera dosis de hepatitis B en niños cuya madre sea portadora crónica de la enfermedad (riesgo de transmisión madre-hijo durante el parto), debe ser administrada sin demora durante las primeras horas de vida, independientemente de la prematuridad del recién nacido.

¿Qué vacunas pueden recibir las personas sometidas a tratamiento inmunodepresor: quimioterapia, radioterapia o corticoterapia prolongada?
R.– Estos tratamientos contraindican la vacunación con virus vivos (sarampión-rubéola-parotiditis, polio oral, varicela, etc.), hasta tres meses después de finalizado el tratamiento. Las vacunas inactivadas, fabricadas a partir de gérmenes muertos o las vacunas de antígenos purificados (hepatitis B, gripe, vacuna inactivada de la polio o VPI, meningococo C, Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, hepatitis A, etc.), no suponen riesgo alguno para estos pacientes, aunque su eficacia no está garantizada en un organismo inmunodeficiente.

El tratamiento con corticoides, solo se considerará inmunodepresor cuando cumpla estas tres condiciones: administración oral o inyectable (subcutáneo, intramuscular o intravenoso), dosis diaria superior a 2 mgr por Kg de peso y día o mayor que 20 mgr/día de prednisona o equivalente, y duración superior a las 2 semanas.

En España, ¿qué vacunas pueden administrarse a personas seropositivas para el virus del SIDA?
R.– En este tipo de inmunodeficiencia no siempre resulta aplicable el precepto general de no vacunar con virus vivos a estos enfermos (sarampión-rubéola-parotiditis, polio oral, varicela, etc.). Esta claro el riesgo que supone la multiplicación incontrolada de virus vacunales en un organismo con un sistema inmunitario débil, pero no resulta menos real el peligro que para estos pacientes debilitados supone el padecimiento de la enfermedad.

En niños infectados por el SIDA, muchos autores aconsejan la vacunación con triple viral, incluso en el periodo sintomático de la enfermedad. Otras vacunas, como la polio oral, poseen alternativas de elección en estos pacientes, como la polio inactivada inyectable (vacuna de virus muertos). El resto de las vacunas incluidas en los calendarios sistemáticos de las CC. AA. españolas, no suponen riesgo alguno para estos pacientes, pues ninguna de ellas es de gérmenes vivos, aunque su eficacia no está garantizada en un organismo inmunodeficiente, siendo planteable la necesidad de administrar dosis "extra". Por ello, cada caso debe ser sometido a valoración por el personal facultativo correspondiente.

Para estos enfermos, infecciones como la gripe, neumonía neumocócica, enfermedad invasora por Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C y varicela, suponen un riesgo mucho mayor que para los sujetos inmunocompetentes. Por ello, está indicada su vacunación contra estas dolencias.

¿Qué vacunas pueden recibir los pacientes afectos de inmunodeficiencias congénitas o de enfermedades inmunodepresoras como linfomas o leucemias?
R.– Las mismas que las relatadas en la respuesta anterior (SIDA).

¿Hay que adoptar alguna precaución especial en sujetos recientemente tratados con derivados sanguíneos?
R.– Sí. El tratamiento con inmunoglobulinas o gammaglobulinas (específicas o hiperinmunes e inespecíficas o polivalentes) u otros derivados hemáticos (sangre entera, concentrados de hematíes o de plaquetas, plasma, etc) pueden tener un efecto inactivador sobre algunas vacunas.
Esta demostrada la inactivación de la triple viral cuando es administrada dentro del plazo de actividad de estos derivados hemáticos. El plazo de actividad es diferente según el producto empleado: sangre completa y concentrado de hematíes (6 meses), plasma y plaquetas (7 meses), inmunoglobulina (Ig) polivalente Intravenosa (8-11 meses, según dosis), Ig. hiperinmune intravenosa (6-9 meses, según tipo) e Ig. intramuscular (3-6 meses, según tipo). La administración de hematíes lavados, no obliga a retraso alguno.

Si, por causa mayor, hubiera que tratar con derivados sanguíneos antes de que transcurran dos semanas tras la vacuna triple viral, hay que considerar a ésta como inactivada, debiendo revacunar al individuo pasados los meses reglamentarios.

No está demostrada la inactivación del resto de las vacunas del calendario sistemático.
La vacuna de la varicela -no incluida aún en los calendarios oficiales de inmunización españoles-, presenta también riesgo de inactivación con los derivados hemáticos. Consulte esta eventualidad con el personal de salud.

La administración simultánea de vacuna e inmunoglobulina específica, correspondientes a tratamientos preventivos aplicados tras la exposición a ciertas enfermedades como la hepatitis B, tétanos o rabia, no producen modificaciones valorables de la respuesta defensiva.

¿Pueden vacunarse con normalidad las personas afectas de hemopatías (enfermedades de la sangre): anemia hemolítica, trombocitopenia, etc.?
R.– No está claro. Se ha demostrado, en algunos casos, que la administración de la vacuna triple viral, reactiva estas enfermedades. También se sospecha que la vacuna de la tosferina puede reactivar la trombocitopenia.

¿Y en caso de padecer algún trastorno neurológico?
R.– No vacunar de tosferina si la enfermedad neurológica es evolutiva, inestable o predisponente a convulsiones, como es el caso de la encefalitis aguda, la parálisis progresiva, la hidrocefalia, la esclerosis tuberosa o la epilepsia no controlada. La administración de la vacuna antitosferínica puede exacerbar estas dolencias, no presentando inconveniente alguno la administración del resto de vacunas.

Vacunar con normalidad si la enfermedad neurológica no es evolutiva y está clínicamente controlada: síndrome de Down, parálisis cerebral, epilepsia controlada, etc.

¿Pueden vacunarse los enfermos de cáncer (neoplasias)?
R.– Las neoplasias en fase evolutiva proscriben la aplicación de vacunas de virus vivos (sarampión-rubéola-parotiditis, polio oral, varicela, etc.), pues los procesos malignos son inmunosupresores por sí mismos (sobre todo las leucemias) o bien por causa del tratamiento anticanceroso. Vacunar con normalidad si la enfermedad está en fase de remisión (aparentemente curada).

Las vacunas inactivadas, fabricadas a partir de gérmenes muertos, o las de antígenos purificados (hepatitis B, gripe, vacuna inactivada de la polio o VPI, meningococo C, Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, hepatitis A, etc.), pueden ser empleadas en estos pacientes. Ante la posibilidad de deficiente respuesta inmunológica, serán administradas, siempre que sea posible, en las fases de remisión del proceso maligno.

¿Y en caso de insuficiencia cardíaca descompensada?
R.– No administrar vacuna alguna. Vacunar con normalidad en el resto de las cardiopatías.

¿Y en las nefropatías agudas: nefritis, pielonefritis, etc.?
R.– No administrar vacuna alguna. Vacunar con normalidad en nefropatías crónicas.

 

Falsas contraindicaciones

Aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia, deben proseguirse a lo largo de toda la vida de la persona.

¿Qué es una falsa contraindicación?
R.- Son supuestas contraindicaciones sin fundamento científico alguno, producto de argumentaciones desfasadas, cuando no de malas interpretaciones. Nunca debe negarse o posponerse la vacunación como resultado de alguna falsa contraindicación.

Son , producto de argumentaciones desfasadas, cuando no de malas interpretaciones. Nunca debe negarse o posponerse la vacunación como resultado de alguna falsa contraindicación.

¿Debe postergarse la vacunación si el niño tiene mocos, tos o estornudos?
R.– No, siempre que estos síntomas no vayan acompañados de fiebre alta. Los niños padecen una media de diez catarros y resfriados afebriles durante los primeros 18 meses de vida. Vacunar con normalidad en estos casos.

¿Hay que adoptar alguna precaución especial a la hora de vacunar a individuos con antecedentes personales o familiares de alergias de tipo inespecífico?
R.– Solo las alergias de tipo anafiláctico, las más graves, justifican la adopción de precauciones especiales. Otras alergias, de tipo no anafiláctico, ya sea a antibióticos o a proteínas de huevo-pollo (como las dermatitis de contacto), no precisan de ninguna medida especial. En caso de duda, consulte con su pediatra o médico de familia, aportando los informes clínicos que posea sobre el caso.

Si un niño tiene fiebre e inflamación local tras recibir una vacuna, ¿puede recibir sucesivas dosis?
R.– Si la fiebre es inferior a 40,5º C, debe seguir vacunándose con normalidad. Tampoco la sintomatología local (enrojecimiento, hinchazón y calor) es un obstáculo para recibir nuevas dosis. En caso de duda, consulte con el personal sanitario para valoración del cuadro.

Mi hijo sufrió un leve exantema ("sarpullido"), acompañado de febrícula e inflamación de los ganglios del cuello y de las glándulas parótidas, unos días después de recibir la vacuna triple viral, ¿es grave?
R.– No suele revestir ninguna gravedad. Normalmente esta sintomatología sólo dura 1 ó 2 días. Este tipo de reacción puede producirse de 5 a 14 días después de la vacunación frente a sarampión-rubéola-parotiditis, sobre todo tras la primera dosis. Debe seguir vacunando a su hijo con normalidad.

¿Es peligroso vacunar a un niño que esté recibiendo vacunas anticatarrales o antialérgicas?
R.– No. Se debe vacunar normalmente.

¿Debe aplazarse la vacunación de una persona que esté siendo tratada con antibióticos?
R.– Sólo si padece una infección grave o tuviese fiebre superior a 38º C. El tratamiento con antibióticos, en ausencia de fiebre y de infección seria, no es obstáculo para la vacunación.

¿Puede vacunarse alguien que ha estado expuesto recientemente al contagio de una enfermedad infecciosa?
R.– Sí. Vacunar con normalidad, independientemente de las precauciones que se adopten para que el contagio no acabe en enfermedad.

En caso de recibir alguna dosis de corticoides, ¿debe aplazarse la vacunación?
R.– El tratamiento aislado con corticoides no afecta de modo importante la capacidad inmunológica del individuo. Tampoco la corticoterapia corta (menos de 2 semanas), a dosis pequeñas (*), en días alternos o en tratamientos de tipo sustitutorio (dosis fisiológicas de mantenimiento por carecer de producción propia). Lo mismo puede decirse de la corticoterapia tópica (cremas y pomadas), inhalatoria o intraarticular, por las bajas dosis empleadas.

(*) Se considerará baja, toda dosis de prednisona o equivalente, inferior a 2 mgr/Kg de peso/día o menos de 20 mg/día por vía sistémica (oral o inyectable).

¿Deben vacunarse los enfermos de epilepsia? ¿Y los afectos de síndrome de Down (mongolismo)? ¿Y los que padecen parálisis cerebral?
R.– Las personas que sufren procesos neurológicos no evolutivos y clínicamente controlados pueden vacunarse con normalidad.

Los ancianos que padecen Parkinson o Alzheimer, ¿pueden recibir vacunas?

R.- Sí. Pueden vacunarse normalmente.

¿Debe retrasarse la inmunización de los recién nacidos con ictericia neonatal?
R.- No. También deben vacunarse siguiendo el calendario infantil vigente en su comunidad autónoma.

¿Hay que adoptar alguna precaución especial para vacunar a un niño cuyo hermano o primo sufrió una grave reacción postvacunal? ¿Y en caso de tener un familiar cercano con gran tendencia a convulsionar?
R.- En principio, no.

Un familiar muy cercano del niño falleció a las pocas semanas de vida de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). ¿Puede vacunarse de tos ferina?
R.– Sí. Ningún estudio ha revelado relación alguna entre la vacunación antitosferínica y el SMSL.
Está clara la relación del SMSL con una serie de factores, como poner al niño a dormir en la cuna boca abajo o de lado, fumar en el cuarto del lactante, abrigarlo en exceso o hacerle reposar sobre un colchón demasiado blando. Al contrario, la lactancia materna actúa como factor protector.

¿Existen más falsas contraindicaciones?
R.– El listado de falsas contraindicaciones puede ser interminable:

  • Vómitos o diarreas leves: Sólo las alteraciones gastrointestinales importantes afectan la absorción de la vacuna oral de la polio, justificando la administración de una nueva dosis de esta vacuna.
  • Alergia a carne o plumas de pato.
  • Convalecencias de enfermedades o accidentes.
  • Enfermedades pulmonares crónicas (bronquitis crónica, enfisema pulmonar, asma, silicosis, etc.) y cardiovasculares congénitas (enfermedades "de nacimiento" que afectan al corazón y a las grandes venas y arterias). Estas dolencias, siempre que no tengan manifestaciones agudas, no contraindican la recepción de vacunas.
  • Diabetes mellitus: los diabéticos tienen un sistema inmunológico menos competente que los individuos no diabéticos. En ellos las vacunas son, en teoría, algo menos eficaces. Pero esta misma "debilidad defensiva", hace en ellos más necesaria la protección mediante la administración de vacunas.
  • Malnutrición: por similares motivos que en el caso anterior.
  • Embarazo de la madre del vacunado -o de otro conviviente femenino-: no se ha demostrado efecto negativo alguno por contacto de un embrión/feto con los virus vacunales eliminados por un niño recién inmunizado, como es el caso de la vacuna oral de la polio, que se elimina por heces durante varias semanas tras la administración.
  • Madres lactantes: los gérmenes vacunales recibidos por una mujer durante el periodo de lactancia, no pasan a la leche materna, excepto el virus de la rubéola, inofensivo para el lactante.
  • Dermatosis, eczemas o infecciones de la piel: vacunar con normalidad, pero procurando elegir un lugar anatómico sin lesiones cutáneas para inocular la vacuna.
  • Calor veraniego: la fiebre, si se produjera tras la vacunación, no aumenta como consecuencia del calor ambiental.

 

Reacciones adversas a la vacunación

 Aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia, deben proseguirse a lo largo de toda la vida de la persona.

¿Qué es una reacción adversa a la vacunación?

R.- Son efectos indeseables ocurridos como consecuencia de la vacunación. Cualquier substancia que ejerza alguna influencia sobre el organismo -alimentos, medicamentos, vacunas, etc.- es una potencial productora de efectos adversos.

¿Son graves todas las reacciones adversas?

R.- No, casi ninguna es grave. Las reacciones adversas a la vacunación o reacciones postvacunales abarcan un amplio abanico de cuadros clínicos, que pueden ir desde una simple hinchazón en el lugar de la punción, hasta cuadros anafilácticos (alérgicos) muy graves y por fortuna infrecuentes.

El personal sanitario debe informar de la posibilidad de dichas reacciones a los sujetos vacunados o, caso de ser éstos menores de edad, a sus padres. La actuación ante las mismas debe ser precoz y adecuada y, en los casos en los que proceda, debe sugerirse a los usuarios la manera correcta de tratarlas en casa.

¿A qué se deben las reacciones postvacunales?

R.- Pueden deberse a cualquiera de los componentes de una vacuna: antígeno principal, substancias provenientes del medio de cultivo, antibióticos, conservantes-estabilizadores, adyuvantes y contaminantes ocasionales. Las reacciones postvacunales, aún las más leves, son cada vez menos frecuentes, debido a los continuos avances en el proceso de fabricación de las vacunas.

¿Cómo debe tratarse la tumefacción -hinchazón, enrojecimiento, calor y dolor- en el lugar de inoculación de una vacuna?

R.- Con frío local y, si existe dolor, con analgésicos (paracetamol o ibuprofeno) durante un máximo de 24-48 horas.

A mi hijo le salió un "bultito" duro en el muslo después de vacunarle de tosferina, ¿es esto grave?

R.- Los nódulos subcutáneos aparecen en el 5-10% de las dosis de vacuna antitosferínica. Pueden ser dolorosos y alarmantes para los padres, aunque no suelen causar problemas mayores, desapareciendo espontáneamente en 1 ó 2 semanas.

Tuve durante unos días las rodillas doloridas y algo hinchadas después de vacunarme de la rubéola, ¿es grave?

R.- La inflamación dolorosa de algunas articulaciones ocurre en una de cada cuatro mujeres adultas vacunadas de rubéola. Esta reacción es mucho menos frecuente e intensa en niñas y adolescentes. Se trata de una reacción banal frente a la que no procede adoptar ninguna medida, excepto el tratamiento sintomático del dolor.

Si mi hijo tiene fiebre tras la vacunación, ¿qué debo hacer?

R.- Previa consulta médica, puede tratarlo con ibuprofeno a razón de 20 mg por Kg de peso y día o también con paracetamol, a razón de 50 mg/Kg/día. Reparta la dosis diaria del fármaco elegido, entre 4 y 6 tomas diarias. No use salicilatos (Aspirinaâ), pues su empleo se relaciona con una grave enfermedad neurológica (Síndrome de Reye). Si la fiebre no cediera en 24-48 horas, buscar asistencia médica.

¿Qué vacunas son las que provocan fiebre?

R.- Aunque cualquier preparado vacunal puede provocar fiebre, ésta se relaciona principalmente con dos vacunas :

– Difteria-Tétanos-Tosferina celular (DTPc): A las pocas horas de su administración, el 50% de los niños sufre de febrícula y el 70% tienen reacción de tipo local. Estos problemas son causados, generalmente, por el componente antitosferínico de esta vacuna.

La reactividad de la vacuna antitosferínica celular o entera, aumenta con el número de dosis y con la edad del vacunado, por lo que el empleo del otro tipo de vacuna antitosferínica o vacuna acelular, menos reactógena, debe priorizarse en los niños de mayor edad. La vacuna acelular de la tosferina (Pa), tiene menor riesgo de reacciones febriles (10%) y de reacciones locales (10%).

La sintomatología local y la fiebre, pueden acompañarse de otros síntomas como cefaleas, sudoración, dolores musculares y articulares, pérdidas de apetito,…

– Sarampión-rubéola-parotiditis (SRP): El 10% de las dosis de la vacuna triple viral produce reacción febril. Normalmente se trata de fiebre que cede en 24-48 horas,. Es de presentación tardía (del 5º al 14º día de la vacunación) y suele acompañarse de exantema (sarpullido). Es más frecuente en niños pequeños, tras la primera dosis de SRP.

¿Qué es una reacción anafiláctica?

R.- La anafilaxia es una rara reacción alérgica que a veces reviste gravedad, por lo que hay que tratarla del modo más precoz posible.

¿A qué se deben las reacciones anafilácticas?

R.- La más frecuente causa de anafilaxia relacionada con la administración de vacunas es la alergia a proteínas de huevo-pollo o a ciertos antibióticos. Algunas marcas de vacunas de virus vivos, se fabrican a partir de virus vacunales cultivados en embriones de pollo. Para inhibir el crecimiento de bacterias en dicho cultivo, suelen añadirse antibióticos (especialmente neomicina). Los restos de proteínas de pollo y de antibióticos que quedan irremediablemente en el preparado vacunal, una vez extraído del cultivo, son los potenciales causantes de la mayoría de los cuadros anafilácticos postvacunales.

Para evitar este problema, muchos preparados actuales emplean otros medios de cultivo: células diploides humanas, células de riñón de mono, etc.

En niños con alergias demostradas de tipo anafiláctico a estas substancias, existen preparados vacunales alternativos que permiten la vacunación en casi todos los casos. Así, en niños alérgicos a algún componente de la vacuna oral de la poliomielitis (VPO o "tipo Sabin"), existe una vacuna antipolio alternativa, la vacuna inactivada de la polio (VPI o "tipo Salk"), fabricada a partir de virus muertos, que resulta adecuada en casi todos los casos de hipersensibilidad a la VPO.

¿Todas las anafilaxias son graves?

R.- La anafilaxia, propiamente dicha, engloba cuadros de variopinto pronóstico, que van desde reacciones cutáneas leves o urticarias, edema (hinchazón) facial, edema laríngeo, broncoespasmo, vómitos, diarreas, calambres abdominales, convulsiones,… hasta el más temible cuadro: el shock anafiláctico, a veces letal.

En los casos graves, el tratamiento ha de ser extrema urgencia. Por ello, las vacunas deben ser siempre administradas por personal sanitario adiestrado en el reconocimiento y tratamiento de estos cuadros. Los puntos de vacunación de la red pública de atención primaria, poseen, en todos los casos, una infraestructura humana y material que permite el adecuado abordaje de estas reacciones adversas y garantiza, si fuese necesario, el rápido traslado del paciente a un centro hospitalario.

¿Son frecuentes los cuadros anafilácticos tras la administración de vacunas?

R.- En nuestro medio, dicha incidencia es muy pequeña e incluso algunos expertos la califican de "casi imposible", por la gran pureza de las vacunas comercializadas. En todo caso, es inferior a uno por cada 200.000 dosis vacunales.

¿Cómo puedo reconocer una reacción anafiláctica?

R.- Algunos síntomas son muy orientativos: taquicardia, rostro "rubicundo" -a veces hinchado-, trastornos en las vías respiratorias altas (tos seca y como "en salvas", estornudos, moqueo, "pitidos", ronquera, asfixia,…) y erupción y picor en manos y pies. Estos síntomas, producidos después de una vacunación, requerirían de una valoración médica urgente. Por ello, es de suma importancia que permanezca 15-30 minutos en observación en el centro vacunador, pues los cuadros más graves se presentan dentro de ese plazo.

Después de la vacunación, mi niño perdió el sentido durante unos segundos, ¿es esto grave?

R.- Normalmente no. Lo más seguro es que el niño sufriera un espasmo del sollozo, que es un desmayo pasajero, aunque muy aparatoso. Acontece en niños pequeños (casi siempre menores de tres años). Al sentir el dolor del pinchazo, el niño se "enrabieta" y tras una pausa sin respirar en pleno llanto, se desvanece. Se debe a que la sangre aporta menos oxígeno al cerebro durante breves segundos.

Lo que debe quedar claro es la benignidad de su pronóstico. No conviene "medicalizar" el cuadro. El niño no tiene "nada malo". La prevención es fácil: durante el acto vacunal, la madre debe abrazar y acariciar al niño en un ambiente relajado, de forma que este se sienta suficientemente protegido.

Me desmayé tras recibir una vacuna, ¿qué puedo hacer?

R.- Nada, salvo evitar dañarse al caer si se repite el cuadro. Casi seguro que Vd. ha sufrido un síncope, cuadro muy parecido al descrito en la pregunta anterior. Su pronóstico es también benigno. El síncope es un desmayo breve con palidez e hipotonía (flojedad muscular). Está provocado por una bradicardia pasajera (latido cardíaco demasiado lento) y se acompaña de sudor frío y náuseas. Es más frecuente en adolescentes y adultos. Se debe, al igual que el espasmo del sollozo, a una anoxia cerebral pasajera (falta de oxígeno). Acuda a vacunarse la próxima vez con menos miedo, pero no deje de acudir.

 

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