Decline in invasive pneumococcal disease after the introduction of protein-polysaccharide conjugate vaccine

6/05/2003

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Decline in invasive pneumococcal disease after the introduction of protein-polysaccharide conjugate vaccine
Whitney CG, Farley M, Hadler J, Harrison LH, Bennett NM, Lynfield R, et al. N Engl J Med 2003; 348: 1737-46
Palabra clave: neumococo

En este trabajo se analizan los datos del Sistema de Vigilancia Activa Microbiológica del CDC para valorar los cambios de incidencia de la enfermedad neumocócica invasora (ENI) desde que se introdujo en EE.UU. la vacuna conjugada heptavalente (aprobada por la FDA en febrero de 2000 e incluida en el calendario en enero de 2001). Los datos corresponden a 7 áreas geográficas, con una población de 16 millones de personas (433.591 menores de 2 años), que han colaborado de forma continuada desde 1998 a 2001. Se estima una cifra de 25 millones de dosis administradas en 2000 y 2001. La disminución mayor de la tasa de la ENI, en este periodo (1998-2001), ha sido del 69% en el grupo de menores de 2 años; el descenso fue del 78% y del 50% para los serotipos incluidos en la vacuna y para los relacionados con ellos, respectivamente. La disminución de la tasa de ENI por los serotipos relacionados con la vacuna en los menores de 2 años fue del 45%, 72% y 40% para el 6A, 9A y 19A, respectivamente, aunque para el último la diferencia no fue estadísticamente significativa. Un hecho a destacar es la disminución de la ENI observada también en los adultos: 32% y 18% en el grupo de 20 a 39 años y ?65 años, respectivamente.

Este beneficio adicional para el adulto es debido seguramente a un cierto grado de inmunidad de grupo de la vacuna, por disminución de la tasa de portadores nasofaríngeos, que reduce la “oportunidad de la transmisión”. En este estudio se confirma la elevada efectividad de la vacuna neumocócica conjugada heptavalente en la prevención de la ENI por los serotipos vacunales (y también por los serotipos relacionados: 6A y 9A, pero menos por el 19A) en niños menores de 2 años. Beneficios adicionales se dan también para el niño mayor de 2 años y para el adulto. Es importante la vigilancia epidemiológica y el seguimiento de las tasas de ENI por serotipos no vacunales.

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