Doctor, yo no me vacuno

23/04/2008

image_pdfimage_print

Abril 2008

Descargue el tema del mes en pdf

Introducción

Cuando en un país se consiguen unas altas coberturas vacunales como sucede actualmente en España, la incidencia de los efectos adversos de una vacuna sobrepasa a la de la enfermedad para la cual se aplicó. Aunque las reacciones adversas graves son infrecuentes, la sociedad las percibe mal. Se administran en general a personas sanas, mayoritariamente a lactantes y niños en los que los riesgos toleran peor.

La seguridad vacunal centra la atención de la población y de los medios de comunicación. No solo la mayoría de personas que deben vacunarse o que consultan para sus hijos no ha padecido la enfermedad o no ha estado en contacto con algún enfermo, sino que la mayoría de médicos o personal sanitario tampoco ha visto dicha enfermedad.

Estos puntos:

– no conocer la enfermedad ni los peligros q comporta para la cual vamos a vacunar.
– Vacunamos para prevenir no para curar.
– Con altas coberturas mayor incidencia de efectos secundarios que de enfermedad.
– Cultura de riesgo cero.
– Sociedad individualista, poco solidaria y muy egoísta sobretodo cuando se trata de la salud de un hijo.
– Somos cada vez más intolerantes
– Pérdida prestigio de la profesión médica
– Cambio del modelo paternalista de la relación médico paciente.
– El paciente quiere y debe participar en la toma de decisiones sobre su salud
– Mayores fuentes de información de la población.
– Interés de los medios de comunicación. 
 

Movimientos antivacunas: ¿qué suponen?

Han propiciado un movimiento crítico con la medicina alopática (tradicional) y en particular con la vacunación. Se conoce como movimiento antivacunas y agrupa a varios grupos. Estos, muy potentes en Estados Unidos y en el norte de Europa empiezan a oírse en España. Su difusión generalmente se hace a través de Internet. Pueden llegar a alcanzar una dimensión preocupante tanto para los profesionales como para las autoridades sanitarias. (Han conseguido disminuir las coberturas de triple vírica en el Reino Unido y de hepatitis B en Francia).

Encontramos grupos que mantienen un rechazo frontal a la vacunación con argumentos filosóficos o religiosos y sobretodo poco o nada científicos, otros que solo rechazan algunas vacunas, también con argumentos poco sólidos – la enfermedad para la que queremos vacunar no existe, o ha desaparecido y lo hubiera hecho igualmente sin vacunación, la vacunación altera el sistema inmunológico,… y otros movimientos en los que nos es más difícil y que nos cuesta contrarrestar su postura – gravedad de los efectos secundarios y de las reacciones adversas, presión de la industria farmacéutica, etc.

Otros grupos abogan a la libertad individual y entre ellos se encuentra la web más visitada en España.

Si buscamos en red, por ejemplo, con google : “vacunas” páginas en España, en verano nos aparecerá en primer lugar varias páginas oficiales de diferentes asociaciones y sociedades científicas además de la los centros de vacunación internacional del ministerio de sanidad y consumo, lógico debido a la gran cantidad de viajes internacionales que se realizan en esta época. Y en la primera página r aparece el enlace a una web que se publicita como liga para la libertad de vacunación y que se define como “Organización sin ánimo de lucro que defiende el derecho de los individuos a estar informados para poder cuidar y responsabilizarse de su propia salud.”

La idea no es mala y en uno de sus puntos proclama: “Que las autoridades sanitarias de los diferentes países se han erigido en protectoras y responsables de la salud de la población, pero desafortunadamente, esta gran responsabilidad no se traduce en la necesaria imparcialidad, ni en el respeto a la autonomía, la voluntad y la libertad de elegir de los ciudadanos.

Como tales deberían informar contrastada y ampliamente a toda persona susceptible de ser vacunada de los pros y los contras, en base al derecho de los usuarios a la información y por tanto a un consentimiento informado como pacientes antes de recibir cualquier tratamiento. En definitiva, a tomar de una forma responsable las decisiones que afectan a la propia salud.“

Y piden a los padres que: “Que colaboren en la desmonopolización y esclarecimiento del conocimiento médico, exigiendo una información rigurosa al personal sanitario (médicos, farmacéuticos, ATS) para escoger y decidir con libertad y conocimiento de causa.”

¡Lástima que la información y los conocimientos que aporta no sean científicos!

¿Qué necesidades de información sobre vacunas tienen los pacientes? ¿Las atendemos de forma adecuada?

Entramos en su Chat “FORO”. Encontramos a Javier que inicia su exposición así:

Recientemente he acudido a mi pediatra cuya postura en el tema de las vacunas es la oficial: "las vacunas han erradicado muchas enfermedades, las vacunas no son peligrosas, los que no vacunan son unos inconscientes, los niños que no se vacunan se benefician de los que sí lo hacen…". Previamente a la visita yo me había informado sobre los peligros de las vacunas en esta web, …

Y a Iralme que titula su comentario: Pediatra tolerante

Hola. Tengo una niña de tres años y medio, a la que, hasta ahora,le hemos puesto las vacunas recomendadas en el calendario de vacunación. No la Prevenar, ni la de la varicela. Hace un año, que estoy obteniendo información de esta pàgina web y me he leído los libros del Dr. … y del Dr….. Se me han puesto los pelos de punta y aunque la niña siempre ha estado muy bien de salud, desde luego no vamos a vacunar a los 4 años ( con la TV).

Lo que quería comentar es que la semana pasada afronté el tema con la pediatra (del CAP)y me llevé una sorpresa muy grata pues su respuesta fue que los responsables de la salud de los niños eran los padres, que ella nos orientaba ,que ella estaba a favor de las vacunas pero que respetaría totalmente nuestra decisión. A parte mostró gran interés en saber los conocimientos que me habían llevado a tomar tal decisión y los escuchó con mucha atención y respeto. Quería comentar todo esto en el foro porque pienso que seguro que no somos los únicos padres que tenían miedo a afrontar este tema con el/la pediatra y animamos a los "dudosos/as" a hacer lo mismo.

Pero sobre todo pienso que hay que informarse para que los pediatras tradicionales (que los hay muy buenos) vean que has tomado la decisión con conocimiento de causa. Gracias por toda la información que me habéis dado y mi apoyo para los padres que están sufriendo.
En general los comentarios de dicho foro son parecidos y podemos destacar como quejas:

– La medicina alopática “oficial”, tradicional es rígida, intolerante, dogmática.
– Falta de empatía del profesional. Solo ellos tienen razón.
– Los padres no saben medicina.
– Y todos buscan un profesional que los comprenda, tolerante.
– se asombran cuando un médico del servicio público practicando la medicina “oficial” les escucha con respeto y nos les riñe.

En dicho foro se intercambian direcciones de estos médicos “tolerantes”. Creo que de dicha web podemos aprender muchas cosas que nos pueden ser útiles cuando en la consulta alguien nos diga “Doctor, yo no me vacuno”

Aunque estemos muy convencidos de las bondades de la vacunación es bueno primero reflexionar sobre la prevención y su aplicación práctica.

– ¿Nos supone un conflicto el buscar el beneficio individual y al mismo tiempo el colectivo pudiendo provocar un efecto adverso individual?
– ¿Como podemos explicarlo sabiendo que podemos medicalizar a una persona sana?
Curiosamente en muchas de las web antivacunas la única vacuna que no se cuestiona es la antitetánica que no produce inmunidad colectiva.
– ¿Es veraz la evidencia?
– ¿Por qué solo vacunamos de enfermedades del primer mundo?
– Actuamos siempre sobre el colectivo que nos consulta. ¿Por qué tenemos la sensación de que siempre son los mismos? ¿Qué hemos de hacer para llevar la prevención a otros sectores de la población?
– ¿Tenemos claro que es mejor prevenir que curar?
– ¿Informamos siempre de los riesgos? ¿Cómo lo hacemos? ¿Somos sinceros?
– ¿Y si no insistimos más en esta vacuna y trabajamos para que deje de fumar? ¿o para que el niño tenga una alimentación mejor?
– ¿Nos vacunamos nosotros? ¿Vacunamos a nuestros hijos y a nuestros mayores?
– ¿Hemos de seguir atendiendo a quien se niega a seguir nuestra recomendación?
– ¿Se debe costear la atención sanitaria de quienes rechazan la prevención?
– ¿somos capaces de generar empatía?
– La atención primaria se caracteriza por la continuidad en la asistencia. ¿si nos enfrentamos, volverá a nuestra consulta este paciente?
– ¿Existen pacientes difíciles? ¿O somos nosotros los difíciles?

¿Qué está pasando hoy en la consulta?

Los pacientes consultan otras fuentes cuando no cumplimos sus expectativas.

Es probable que exista un problema de comunicación. Nosotros tenemos muy claro lo debemos hacer: vacunar. Pero, ¿él lo tiene claro? ¿Hemos resuelto sus dudas? Actualmente nos encontramos en la consulta con pacientes más exigentes, más informados que demandan el reconocimiento de su derecho a recibir información sobre su estado de salud, a una segunda opinión, que se implican y quieren ser responsable de las decisiones sobre su salud. Los mejores resultados de salud se obtienen cuando dejamos a los pacientes una mayor capacidad de decisión y de participación.

Charles et al propusieron tres modelos de consulta en los que se desarrolla la relación médico-paciente: modelo paternalista, modelo consumista o informativa y el modelo de decisión compartida. La evidencia científica demuestra que determinados estilos de relación entre médicos y pacientes son más eficaces que otros en el cumplimiento de regímenes terapéuticos; en este sentido, Butler et al abogan por este último modelo como el idóneo para convencer a los pacientes en no tomar antibióticos.

En el modelo paternalista, el médico tiene un papel dominante y es el elemento fundamental de la consulta; efectúa la historia clínica y la exploración física y entonces informa al paciente sobre la causa del problema y prescribe el mejor tratamiento. El paciente debe cooperar con los consejos del médico; es decir, tiene que hacer lo que se le manda y cumplir las órdenes médicas. Ésta es la forma tradicional de relación médico-paciente y es el modelo predominante en España. Pero, ¿por qué para convencer a un paciente de que no debe tomar antibióticos no funciona este modelo de consulta? En el modelo consumista, el médico se convierte en una mera fuente de información y la decisión terapéutica se deja totalmente a manos del paciente.

Apenas se utiliza en nuestro medio y cuando se utiliza, acostumbran a ser pacientes jóvenes, con un nivel educativo alto y suelen ser asépticos. Son pacientes que suelen ejercer mucho control y dan la impresión que consumen servicios sanitarios A diferencia de los modelos paternalista y consumista, donde la información fluye desde el profesional sanitario al paciente, en el modelo de decisión compartida el intercambio de información es “bidireccional”. Por una parte, el facultativo comenta extensamente sobre las opciones terapéuticas; por otra, el paciente informa sobre la experiencia vivida de la enfermedad, sus valores, preferencias, estilos de vida y conocimiento del tratamiento.

Este intercambio es lo que los autores anglosajones hablan de una “reunión entre expertos”: el experto en el diagnóstico y la evidencia clínica y el experto en su propio cuerpo y la vivencia experimentada con su infección, compartiendo dos perspectivas completamente distintas pero igualmente válidas. Se ha comprobado que siguiendo este modelo, convenceríamos al paciente de la no necesidad de antibioterapia cuando no está justificada.

Por ello, es fundamental adentrarnos en este tipo de consulta. Sin embargo, este modelo representa un desafío y lo demuestra el hecho de que en menos del 10% de las consultas, el profesional se interesa por las preferencias, opiniones y creencias de sus pacientes. Aunque no se ha descrito completamente la estrategia más exitosa para conseguir este modelo de decisión compartida en las consultas por procesos infecciosos en los que no se requiere el tratamiento antibiótico, Elwyn propone una serie de pasos que deberían implementarse.

En primer lugar, tenemos que involucrar al paciente implícita o explícitamente en el proceso de decisión terapéutica; para ello, se podría preguntar al paciente: ¿cómo se sentiría Ud. si comentáramos cosas del tratamiento conjuntamente?. En segundo lugar, deberíamos explorar ideas, miedos y expectativas del problema y posibles tratamientos; para ello, una pregunta tan simple como ¿Qué piensa Ud. de los antibióticos en la infección que Ud. presenta?, permitiría poder explorar estas preocupaciones. En tercer lugar, poner encima de la mesa todas las posibles opciones terapéuticas.

Para ello, se le puede comentar al paciente: ¿Desea Ud. que le resuma la evidencia disponible aplicada a su situación en particular? A continuación deberíamos identificar el formato preferido y dar una información individualizada al paciente y efectuar posteriormente un proceso de comprobación, mediante la comprensión de la información suministrada y sus reacciones (ejemplo: ideas, miedos y expectativas de las posibles opciones), aceptación del proceso, involucrando al paciente hasta el punto en que desee estar involucrado. En este momento, debería formularse al paciente la pregunta siguiente: ¿Cómo se siente si todo ello se lo aplicamos a su caso en particular? A continuación, entrar en la discusión de las posibles decisiones y negociar el seguimiento: ¿Está contento de hablar de tratamiento y de que compartamos esta decisión Ud. y yo?

El modelo de consulta centrado en el paciente, bien conocido en la actualidad, prioriza la exploración de las ideas, miedos y expectativas de los pacientes sobre su enfermedad. El modelo de decisión compartida toma este modelo claramente. El intercambio de información subsiguiente que se genera en la consulta lleva al paciente a sentirse más informado, más propietario del proceso y a decir la suya en el tratamiento que deberá seguir, mucho más coherente que el mero hecho de ser testigo de escuchar la sabiduría del medico. Este nuevo énfasis suministra un nuevo espacio en la consulta para discutir otros temas, como dieta, ejercicio o tabaquismo.

Este modelo consume más tiempo. Esta es la razón por la que muchos facultativos siguen el modelo paternalista, en principio, más rápido; el problema del tiempo de consulta es una de las razones que esgrimen más facultativos para prescribir antibióticos. Si bien es cierto que la prescripción de un antibiótico acorta la duración de la visita a corto plazo, no debemos olvidar que la prescripción de antibióticos cuando no es necesario se asocia a una mayor frecuentación en episodios similares en el futuro y ello está bien estudiado.

En definitiva, este abordaje facilita un nuevo marco de relación medico-paciente, creando una relación más efectiva y abierta. Además, si no convencemos al paciente que realmente no necesita antibióticos, irá a la farmacia a buscarlo por su propia cuenta, aprovechándose de la política de venta over the counter existente en nuestro país

Conclusiones

El paciente está en la consulta, nos ha venido a ver. Alguna confianza tendrá en nosotros. ¡Aprovechémosla! Escuchémosle y usemos nuestras habilidades de comunicación (escucha activa), intentemos ponernos en su sitio (empatía). Una comprensión más amplia de los problemas del paciente nos ayudará a decidir qué aspectos pueden ser abordados con una razonable posibilidad de éxito. Pero sobretodo si el resultado es desfavorable, es imprescindible que la confianza esté intacta.

Podemos proponerle que aumente y diversifique sus fuentes de información en páginas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud en su Red de Seguridad Vacunal que cumplen los criterios requeridos de credibilidad, contenido, accesibilidad y diseño.

En español son las siguientes:

Vacunas.org: página web de la Asociación Española de Vacunología
Murcia Salud: página web de la comunidad autónoma de Murcia
Siemprevacunados: página web sobre vacunas del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona , miembro del proyecto europeo VACSATC: Vaccine safety: attitutes,training and communication.

Bibliografía

1. Smith R. Preparing for partnership. BMJ (2003a);326(7402).

2. Coulter A. After Bristol: putting patients at the centre. BMJ 2002;324:648-651.

3. Meneu R. La perspectiva de los pacientes. Gestión Clínica y Sanitaria 2002;4:3-4.

4. Ende J, Kazis L, Ash A, Moskowitz MA. Measuring patients’ desire for autonomy: Decision making and information-seeking preferences among medical patients. Journal of General Internal Medicine 1989;4:23-30.

5. Ruiz R, Rodríguez JJ, Epstein R. ¿Qué estilo de consulta debería emplear con mis pacientes?: reflexiones prácticas sobre la relación médico-paciente. Aten Primaria 2003;32:594-602.

6. Elwyn G, Edwards A, Kinnersley P, Grol R. Shared decision making and the concept of equipoise: the competences of involving patients in health care choices. Br J Gen Pract 2000;50:892–7.

7. Platt FW, Gordon GH. Field guide to the difficult patient interview (second edition). Philadelphia. Lippincott Williams & Wilkins. 2004.

 

image_pdfimage_print

Subir al menú