Carta del director- Enero 2014

20/01/2014

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Editorial7Leo con entusiasmo y profundo pesar el reciente editorial de Anales de Pediatría el calendario de vacunación de mínimos para España, cuyos autores son el Dr. Arístegui, antiguo presidente de la AEV y director de nuestra web durante años, y el Dr. Moreno, actual presidente del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Con entusiasmo por reflejar de forma fehaciente e ilustrada el panorama y sentir de sociedades científicas, profesionales y pacientes. Con pesar, porque como dicen los autores, el calendario común para España es un calendario de mínimos con aspectos retrógrados. No es mi objetivo describir uno a uno los cambios propuestos, disponibles en dicha lectura, sino perseverar en las posibles consecuencias funestas de esta propuesta.

En un país donde las CCAA tienen autonomía para la implantación de políticas regionales, aunque exista una dirección ministerial y un pacto tácito de cumplimiento, el panorama existente hasta ahora ha sido el de 19 calendarios vacunales. El nuevo tiene aspecto de ser un cuadro colorista según partidos políticos. Madrid, comunidad en la que trabajo y en la que formé parte de su CAV, suspende la vacunación antineumocócica tras años de implantación y de publicaciones internacionales de prestigio sobre su efectividad. Ahora mismo una oleada de CCAA actualiza sus diferentes calendarios, disponibles en Vacunas.org, y emiten normas sobre la adaptación de las mismas. Existen numerosas cuestiones sobre la pérdida de pautas previas efectivas. Surgen dudas serias sobre regímenes implantados, como el retraso de la inmunización contra la varicela en comunidades donde se ha vacunado a edades más tempranas, cuya respuesta las dará el seguimiento epidemiológico. Y la pregunta sobre el coste económico de alguna de estas medidas, como la pauta de vacunación de hepatitis B, tiene visos de encarecimiento.

Pero lo que es tremendamente preocupante es la desvinculación del Ministerio de sus propios órganos expertos, como la Ponencia de Vacunas, formada por profesionales experimentados en la materia, con tradición de años, publicaciones y conocimientos, contradiciendo sus recomendaciones, como en el caso de la propia vacuna antineumocócica o de la edad recomendada de inmunización contra el papiloma virus, indicada por la ponencia en el rango de edad de 11-12 años. Además se desoyen las voces de las SSCC más implicadas en el campo de la Vacunología, como la nuestra de perfil multidisciplinar, la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, y otras. Llama además la atención el encargo del estudio del funcionamiento del calendario infantil al Consejo Asesor de Sanidad del Ministerio, un grupo de trabajo con un perfil científico poco conocido en este ámbito. Lo que contrasta con la amplia trayectoria en el mundo de las vacunas de otros científicos, muchos de ellos pertenecientes a la mencionada Ponencia de Vacunas; órgano dotado de representatividad territorial.

En definitiva, este nuevo calendario de vacunación de rebajas a mínimos no parece que vaya a traer un panorama unificado en el territorio nacional, podrá seguir cambiando según el partido gobernante local o nacional, puede traer como consecuencia el aumento de la falta de credibilidad de la población en las vacunas por la disparidad de criterios y fomenta el descrédito de las autoridades sanitarias en los profesionales de este ámbito. Y todo, por la ausencia de una asesoría real por parte de todas las partes implicadas y tiempo para un consenso. Aún en tiempos de crisis, cierto grado de generosidad mental y económica basada en la evidencia, podría conducir a un mejor resultado.

 

Un afectuoso saludo

María José Álvarez Pasquín. Directora Vacunas.org

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