Carta del director- Marzo 2014

15/04/2014

image_pdfimage_print

Editorial6Este mes se celebra la Semana Europea de Vacunación del 24 al 30 de abril, promovida por la OMS, cuyo objetivo es tanto celebrar el éxito de los programas de inmunización como alentar a actualizar el calendario vacunal de la persona, de 0 a 100 años, y mantener coberturas que permitan controlar las enfermedades inmunoprevenibles. E lema de este año es precisamente “¿Está usted al día? Los objetivos específicos son que la población de todo el mundo sepa de qué vacunas se dispone para protegerse contra las enfermedades; se sienta motivada para verificar su situación vacunal y la de sus familias; y obtenga las vacunas que necesita del proveedor de asistencia sanitaria local. Además aumentar la comprensión pública de las ventajas de la vacunación es uno de los objetivos principales del Plan de acción mundial sobre vacunas adoptado por la Asamblea Mundial de la salud en 2012, que constituye el marco en que se llevan a cabo las actividades de inmunización en el mundo entero.

La erradicación de las enfermedades infecciosas se considera un hito de la salud pública. Mundialmente, solo se ha conseguido con la viruela, y la polio es el siguiente objetivo. La India acaba de certificar la eliminación de la polio en su territorio tras tres años sin un solo caso. Con la certificación del sureste de Asia por parte de la OMS, el 80 % de la población mundial vive en zonas sin polio Pero Europa (la formada por los 27 países de la UE más Noruega e Islandia) quiere ir más allá. Libre de polio, su objetivo es acabar con el sarampión y la rubeola para 2015. Y la clave está en la vacunación.

En Europa, se ha conseguido eliminar la polio en 2002, pero el resto de los objetivos sigue en entredicho. Especialmente hablamos del sarampión, enfermedad de elevada transmisibilidad que precisa coberturas superiores al 95% para poder lograr su contención. Si bien la crítica con las vacunas, al igual que con cualquier aspecto de la vida, es positiva y necesaria, la crítica no basada en la evidencia llega a tener consecuencias funestas en la salud de la población. Como ejemplo me remito al propio caso de Wakefield y el sarampión, con la falsa imputación de que las vacuna causaba autismo, trabajo publicado y retractado O al caso de la tos ferina, cuyas vacunas celulares eran muy efectivas y muy reactógenas, por lo que se suspendió la inmunización en Inglaterra y Gales, ocurriendo por esto numerosos casos y defunciones. Ahora tenemos vacunas más seguras, menos reactogénicas, pero con problemas de duración de la inmunidad generada y asistimos a un aumento del número de casos. La investigación para lograr mejores productos sigue en marcha.

Sigue también en nuestro país, la polémica en torno a la vacuna de la varicela, caso sin precedente en Europa, con las dudas que plantea respecto a la epidemiología venidera (¿se desplazará la edad de la varicela a niños mayores, adultos? ¿Habrá más casos graves?).

Y en países donde las necesidades están claras, se reclaman campañas y recursos para la inmunización. La Fundación Nuestros Pequeños Hermanos, que recibieron el premio Vacunas Solidarias para inmunizar en Honduras, comienzan con este programa, inicialmente formando a las profesionales (la AEV viaja para esta docencia) e inmunizando posteriormente.

En definitiva, el mundo de la Vacunología se mueve entre contradicciones. Nos toca a los profesionales poner la ciencia y la conciencia en su sitio, con todos los aspectos a debatir que hagan falta.

 

Un afectuoso saludo

María José Álvarez Pasquín. Directora Vacunas.org

pdfDescargar Editorial en formato pdf

image_pdfimage_print

Artículos relacionados


Subir al menú