Carta del director@ – Mayo

20/05/2013

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Editorial7Podemos afirmar que las vacunas constituyen el avance más importante de la medicina. La vacunación sistemática de la población ha conseguido reducir de forma espectacular la morbilidad y mortalidad de muchas enfermedades transmisibles, eliminar y erradicar algunas. Sin embargo, a pesar de estos logros todavía existen fallos de cobertura que afectan sobre todo a poblaciones excluidas y además, últimamente, debido al estado de confusión que se está produciendo, empieza a extenderse un rechazo a la vacunación.

En las últimas décadas se han introducido nuevas vacunas en el calendario vacunal, de forma que se ha doblado el número de enfermedades vacunables en los niños. Además, las nuevas vacunas aprobadas tienen un coste elevado y desde el sector sanitario se cuestiona el coste efectividad de algunas como la vacuna contra el papiloma humano y la meningitis e incluso directamente la efectividad de otras como la antigripal.

También se esta produciendo un movimiento antivacunas, cada vez más numeroso, que culpa a las vacunas de ocasionar problemas como: autismo, muerte súbita, alteraciones del sistema inmune, diabetes, convulsiones, daño cerebral, déficit de atención, conducta antisocial, atopia,  y toda otra serie de maldades que carecen de fundamento científico.

Con los datos disponibles se sabe que más de la mitad de las personas que visitan páginas de Internet de contenido sanitario consideran fiable la información que contienen esas páginas. En las búsquedas con google  de información sobre vacunas, las páginas de los colectivos antivacunas aparecen entre las primeras, en consecuencia se esta creando un estado de opinión tal que una cuarta parte de los padres piensan que los niños reciben demasiadas vacunas y que un exceso de vacunas debilita el sistema inmune.

En tiempos de crisis las políticas de vacunación tienen que considerar la inclusión en los calendarios vacunales de las vacunas más coste efectivas y aumentar los recursos para conseguir vacunar a las poblaciones excluidas.

Porque las vacunas salvan vidas, son coste efectivas en muchos casos y con la vacunación sostenida se ha conseguido eliminar algunas enfermedades y erradicar otras, los sanitarios estamos obligados a promover su uso y a resolver o clarificar con rapidez las controversias existentes en la actualidad. Es responsabilidad de las sociedades científicas y de las autoridades sanitarias sentar las bases para que la población esté correctamente informada sobre la eficacia y seguridad de las vacunas.

Un afectuoso (y caluroso) saludo

Dra. María José Álvarez Pasquín, directora Vacunas.org

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