Effect of hepatitis A vaccination programs for migrant children on the incidence of hepatitis A in the Netherlands.

2/07/2009

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Effect of hepatitis A vaccination programs for migrant children on the incidence of hepatitis A in the Netherlands.
Suijkerbuijk A, Lindeboom R, Steenbergen J, Sonder G, Doorduyn Y. Eur J Public Health 2009; 19(3) 240-244
Palabras clave: Hepatitis A.

Los servicios municipales de salud de Holanda han llevado a cabo un programa de vacunación frente a Hepatitis A para niños de origen turco y marroquí que se desplazaban a sus países de origen por las vacaciones estivales con el objetivo de reducir casos importados y secundarios. El objetivo del artículo es medir los efectos de dichos programas en la incidencia de Hepatitis A.

Estudio ecológico retrospectivo en el que se dividieron en 3 grupos los municipios holandeses: aquellos que no organizaron programas de vacunación (14), aquellos que realizaron aunque de forma no intensa (baja actividad) (11) y los que los realizaron de forma intensa (alta actividad) (8). El periodo de estudio fue de 1995 a 2006, midiendo las actividades realizadas por cada servicio municipal y la incidencia de hepatitis A registrada.

Un total de 19 municipios han organizado programas de vacunación frente a Hepatitis A (58% del total) aunque se registra una gran diferencia entre la intensidad de las actuaciones registradas en unos y otros municipios. De los 19 municipios que desarrollaron programas de vacunación, 11 (58%) no registraron los niños que se vacunaron a raíz de sus actividades, mientras que en los restantes 8 la cobertura vacunal osciló entre el 27% y 80%. La causa más citada para iniciar los programas fue la presencia de brotes de hepatitis A en el municipio. La incidencia de Hepatitis A disminuyó desde el 6,5 a 1,3/100.000 (1995 vs 2005), registrándose un descenso de 70,3 a 13,5/100.000 en niños menores de 16 años de origen marroquí y turco. Este descenso fue mayor en aquellos municipios que realizaron actividades más intensas de vacunación. Aunque los autores no aportan datos sobre si se registran significaciones estadísticas en el descenso, las gráficas muestran que aquellos municipios que realizaron programas de alta actividad llegaron a una incidencia similar al resto del país partiendo de una incidencia de aproximadamente el doble.

Los autores sin embargo comentan que el descenso de la Hepatitis A en Holanda ha sido similar al que se ha registrado en otros países de Europa, por lo que atribuyen dicho descenso a otras causas concurrentes y no a los programas de vacunación aplicadas. Teniendo en cuenta los niveles de incidencia tan bajos a los que se ha llevado en Holanda (también en municipios con actividades de vacunación menos intensas) el programa de vacunación ha pasado a ser de una prioridad baja, aunque se sigue recomendando la vacunación a todos los viajeros a países de alta endemia de Hepatitis A.

El estudio presenta varias limitaciones, en primer lugar se trata de un estudio ecológico, pudiéndose registrar “contaminaciones” entre municipios (una comunidad marroquí de un municipio que no vacuna, puede vacunarse por su propia voluntad al tener conocimiento del programa en un municipio vecino, máxime tratándose de minorías étnicas muy interrelacionadas) que no se hayan tenido en cuenta. La mayoría de los municipios no midió el número de vacunados conseguido (dato que parece muy relevante para tener conclusiones). Aunque el descenso se produce en todos los municipios, no hay que olvidar que es mayor en aquellos con un programa de vacunación más intenso, debiéndose tener en cuenta además que los municipios que desarrollaron programas de vacunación fueron precisamente aquellos que tenían más alta incidencia inicial. Se debe comentar también que en el año 2006 se determinó en Holanda que la reducción de precio de la vacuna para niños de origen turco y marroquí tenía un carácter discriminador, lo que unido a problemas económicos y logísticos hizo que algunas clínicas se plantearan no seguir con el programa (o no iniciarlo). Los autores argumentan que desde 2002 no se ve un claro efecto de los programas de vacunación, puesto que la incidencia se mantiene estable independientemente de si el municipio realiza actividades de vacunación o no, lo que olvidan mencionar es que esta incidencia similar es a niveles muy bajos, niveles que para ser mantenidos (especialmente en los municipios con altos niveles de incidencia previos) deberían continuar con los programas de vacunación.

Desde nuestro punto de vista, los autores justifican el cese de las actividades específicas de vacunación en poblaciones de origen marroquí y turco desde un punto de vista epidemiológico por la falta de efectividad y/o necesidad de los citados programas, sin embargo estas razones ocultan que el programa ha sido efectivo donde se ha realizado correctamente y que las actuaciones con minorías pueden requerir una mayor intensidad que con la población general. En el artículo subyacen razones de tipo logístico/económico y de lo políticamente correcto como las verdaderas causas para cesar estos programas. Es necesario que si los programas cesan definitivamente la vigilancia epidemiológica siga produciéndose para comprobar como evoluciona la incidencia entre estas minorías en los próximos años. Finalmente, no hay que olvidar que el descenso de incidencia de las enfermedades tras la implantación de los programas vacunales no puede justificar el cese de los mismos, puesto que como se ha observado en reiteradas ocasiones esto puede socavar los resultados obtenidos.

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