El por qué y para qué de los cambios en los calendarios vacunales

7/09/2006

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 AUTOR.Amós García Rojas

 LUGAR DE TRABAJO.Dirección General Salud Pública de Canarias

 TITULACION.Médico

 

Introducción

Sin lugar a dudas, las vacunas se han configurado como una de las herramientas más eficaces, efectivas y eficientes con las que cuenta el sistema sanitario. Así, junto a las mejores condiciones de vida, la aparición de los antibióticos, de las medidas de desinfección, desinsectación y desratización etc., las vacunas han contribuido decisivamente al cambio del patrón epidemiológico de presentación de las enfermedades en los países desarrollados.

El acceso inpidual a la vacuna aunque sea bueno a título personal, va a tener poco impacto sobre la salud de la comunidad. Sin embargo, si logramos interrumpir la cadena de transmisión, con algunas vacunas podemos disminuir la incidencia de determinadas enfermedades, controlarlas y, en la medida de lo posible, contribuir a su eliminación y erradicación.

Esto supone una clara responsabilidad pública a la hora de ofertar vacunas a la población, ya que con estos productos podemos mejorar el nivel de salud de nuestros ciudadanos y de nuestras ciudadanas. Esta responsabilidad pública se manifiesta en el conjunto del estado español en el desarrollo de políticas vacunales con la consolidación de programas de vacunación, es decir, con actuaciones presupuestadas y planificadas. Esto nos diferencia de otros países de nuestro mismo contexto socioeconómico en los que dicha responsabilidad se traduce exclusivamente en el desarrollo de recomendaciones vacunales, no ajustadas a presupuesto ni planificadas, siendo los/as ciudadanos/as los que pagan las vacunas por lo que las coberturas alcanzadas no son las ideales

Sin lugar a dudas, las vacunas se han configurado como una de las herramientas más eficaces, efectivas y eficientes con las que cuenta el sistema sanitario. Así, junto a las mejores condiciones de vida, la aparición de los antibióticos, de las medidas de desinfección, desinsectación y desratización etc., las vacunas han contribuido decisivamente al cambio del patrón epidemiológico de presentación de las enfermedades en los países desarrollados.El acceso inpidual a la vacuna aunque sea bueno a título personal, va a tener poco impacto sobre la salud de la comunidad. Sin embargo, si logramos interrumpir la cadena de transmisión, con algunas vacunas podemos disminuir la incidencia de determinadas enfermedades, controlarlas y, en la medida de lo posible, contribuir a su eliminación y erradicación.Esto supone una clara responsabilidad pública a la hora de ofertar vacunas a la población, ya que con estos productos podemos mejorar el nivel de salud de nuestros ciudadanos y de nuestras ciudadanas. Esta responsabilidad pública se manifiesta en el conjunto del estado español en el desarrollo de políticas vacunales con la consolidación de programas de vacunación, es decir, con actuaciones presupuestadas y planificadas. Esto nos diferencia de otros países de nuestro mismo contexto socioeconómico en los que dicha responsabilidad se traduce exclusivamente en el desarrollo de recomendaciones vacunales, no ajustadas a presupuesto ni planificadas, siendo los/as ciudadanos/as los que pagan las vacunas por lo que las coberturas alcanzadas no son las ideales

Estrategias de Vacunación

Clásicamente, la administración sanitaria ha ofertado vacunas a la población de cuatro maneras diferentes:

Campañas de vacunación.

Programas de vacunación.

Vacunación para algunos viajes.

Actuaciones esporádicas.

De todas estas formas, los programas de vacunación, es decir la oferta permanente de vacunas a través de una red de puntos de vacunación, configuran la situación ideal

Éstos, se articulan fundamentalmente a través de los calendarios vacunales, que consisten en el establecimiento de un orden cronológico en el número de dosis, tras la definición de la población diana, y a los que se llega tras un análisis de la situación epidemiológica, de las características de la población y de los recursos disponibles. Los calendarios de vacunación deben ser:

Pertinentes: Adaptados a la realidad epidemiológica.
Simplificados: Número limitado de dosis y actos vacunales.
Flexibles: Adaptados a las necesidades de cada receptor.

Los criterios que deben prevalecer a la hora de incluir una vacuna en un calendario vacunal deben ser:

Que produzca un elevado porcentaje de seroconversiones.
Que la respuesta inmunitaria dure toda la vida o al menos sea prolongada
Que sea fácil de administrar y el número de actos vacunales sea el menor posible
Que obedezca a necesidades epidemiológicas.
Que sea segura, no ocasione reacciones adversas y no produzca la enfermedad
Que sea estable

Que en la medida de lo posible se barata. Es evidente que los avances científico-técnicos verificados en el terreno de las vacunas han originado para las empresas farmaceúticas fabricantes un mayor costo en la investigación y producción, lo que determina una subida en los precios de las nuevas vacunas en relación a las tradicionales. Es por esto que los criterios económicos cobran cada vez más peso en la toma de decisiones respecto a los calendarios vacunales, de forma que los análisis coste-efectividad, se configuran como un elemento de primera magnitud dentro de las políticas de vacunación.

Además, por parte de las empresas farmaceúticas debe darse el requisíto de garantizar el abastecimiento del producto en los plazos establecidos, asegurar su suministro en óptimas condiciones de calidad e intentar que en la medida de lo posible el envase favorezca el almacenamiento.

Antes de las transferencias a las Comunidades Autónomas de las competencias en materia de salud pública, las actividades vacunadoras venían determinadas por el Ministerio de Sanidad y el calendario vacunal englobaba la aplicación sistemática de vacunas frente a las siguientes enfermedades: Polio, Difteria, Tétanos, Tosferina, Sarampión Parotiditis y Rubeola. Las modificaciones verificadas desde entonces, han sido enormes, especialmente en los últimos años. Estas modificaciones supusieron la eliminación de alguna dosis, el adelanto de otras, cambios a componentes menos reactogénicos, la aplicación de nuevos refuerzos, y sobre todo, la incorporación de nuevas vacunas. Así, en la actualidad los calendarios vacunales además de las ya citadas, engloban la aplicación sistemática de vacunas frente a la enfermedad invasiva por Haemophilus Influenzae tipo B, Enfermedad Meningocócica por serogrupo C y Hepatitis B.

En estos momentos, los importantes avances verificados en el terreno de la inmunología, de la genética, y en las tecnologías necesarias para el desarrollo de estos productos, han posibilitado que existan en el mercado a disposición de la población, vacunas menos reactogénicas, más inmunógenas, nuevas vacunas frente a diferentes enfermedades, y nuevas formas de presentación mucho más cómodas para los/as profesionales sanitarios y los/as usuarios/as.

En este sentido, la consecución de la declaración de España como territorio libre de Polio, ha determinado la necesidad de que en nuestro calendario vacunal se sustituya la Vacuna Oral Antipoliomielítica, por la Vacuna Inactivada, de menores efectos secundarios que aquella. Al mismo tiempo, y de acuerdo a nuestras circunstancias epidemiológicas, se ha suprimido la quinta dosis de Vacuna Antipoliomielítica.

Este cambio no será desde luego el último, ya que los avances en la vacunología van a una velocidad asombrosa, lo cual nos depara un futuro tremendamente esperanzador y beneficioso para la salud de nuestros ciudadanos y ciudadanas.

Bibliografía

Asociación Española de Vacunología

Asociación Española de Pediatría

Centers for Disease Control and Prevention ( CDC ). Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases ( 7 Edition ). Atlanta,GA: U.S.. Department of Health and Human Services, Public Health Foundation, April 2002.

ACIP. Recomended Childhood Immunization Schelude United States, 2002. MMWR 2002; Volume 51, Number 2: 31-33.

Godoy P. Vacunas: entre las novedades tecnológicas y la política sanitaria. Gaceta Sanitaria 2001; 15: 373-379.

Amela Heras, C. Sobre el estudio del impacto de introducir una vacuna en el calendario de vacunaciones. Rev. Esp. Salud Pública 2002; 76: 171-173.

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