Emergence on invasive pneumococcal disease caused by nonvaccine serotypes in the era of 7-valent conjugate vaccine

9/11/2007

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Emergence on invasive pneumococcal disease caused by nonvaccine serotypes in the era of 7-valent conjugate vaccine 
Muñoz Almagro C, Jordan I, Gene A, Latorre C, García-García J, Pallarés R. Clin Infect Dis 2008; 46:174–182
Palabra clave: Neumococo. Vacuna. Enfermedad invasora. Serotipos no vacunales

Los autores diseñan un estudio prospectivo de 10 años (1997-2006) para conocer la incidencia de enfermedad invasora (EIN) en menores de 18 años con cultivos positivos a S pneumoniae por serotipos vacunales y no vacunales ingresados en un hospital pediátrico del sur de Barcelona comparando la época pre (1997-2001) y postvacunal (2002-2006). Estiman la cobertura de vacunación en niños nacidos después de enero 2002, en un 36% en 2005 y del 47% en 2007 mediante los carnés de vacunación.

Contabilizaron 198 episodios de EIN de los que el 48% fueron en menores de dos años. En este grupo de edad, la tasa de EIN aumentó de 32,4/100.000 en prevacunal a 51,3/100.000 en postvacunal (incremento del 58%), mientras que en los de 2-4 años aumentó de 11,3 a 26,5 (incremento del 135%).

Respecto al número de hemocultivos realizados, estos aumentaron en la etapa postvacunal, pasando de 21.589 a 26.472 (p:0.062). Respecto a los serotipos aislados, en la etapa prevacunal el 62% estaban contenidos en la vacuna heptavalente. El serotipo 1 aumentó entre pre y postvacunal (de 0,9 episodios/100.000 a 2,9/100.000. Incremento de 188%), el 19A aumentó de 0,1/100.000 a 2,7/100.000 (incremento del 2293%), y el 7F pasó de 0 episodios/100.000 en la etapa prevacunal a 0,9/100.000 en la postvacunal (incremento del 100%).

Las resistencias a la penicilina disminuyeron en la etapa postvacunal pasando de un 48% a un 27% (p:0.005). Los autores concluyen que han observado un aumento significativo de la EIN por serotipos no vacunales y una ligera reducción de la EIN causada por los vacunales. Exponen los factores y limitaciones que deben de considerarse para evaluar sus resultados:

1. Cambios en las prácticas clínicas y de hemocultivos aunque no creen que ésta sea la explicación de sus hallazgos.
2. Cambios potenciales en el número de niños capturados para el estudio según las etapas, aunque también piensa que no es una buena explicación.
3. Presencia de infecciones víricas concomitantes aunque no encontraron correlación entre tasas de EIN y epidemias de esas infecciones.
4. Baja cobertura vacunal y distribución de serotipos en fases prevacunales.
5. Capsular switching entre serotipos vacunales y no vacunales, especialmente 19A y 6A.
6. Sobrecrecimiento de clonas virulentas previamente establecidas de serotipos no vacunales.

Esperan progresos en el desarrollo de vacunas conjugadas que incluyan serotipos emergentes o en vacunas basadas en proteínas no dependientes de serotipos.

En una editorial acompañante, se comenta que no es fácil determinar qué tendencias de enfermedad se atribuyen a la introducción de una vacuna y cuales no se relacionan con la misma medida, o lo que es lo mismo, aunque ocurren cambios en el patrón de una enfermedad tras la vacunación, la introducción de ésta no es necesariamente la responsable.

Atribuyen los hallazgos de Muñoz-Almagro a probables cambios en prácticas clínicas o en la metodología de la vigilancia o a cambios seculares en las tendencias.

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