Epidemiology of hepatitis B and hepatitis B virus infection in United Status children

6/09/2005

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Epidemiology of hepatitis B and hepatitis B virus infection in United Status children
Shepard CW, Finelli L, Fiore AE, Bell BP. Pediatr Infect Dis J 2005; 24(9): 755-760
Palabra clave: Hepatitis B

Articulo que repasa la importancia de la hepatitis B en Estados Unidos antes y después de la vacuna, así como aspectos clínicos, mecanismos de transmisión, etc. Antes de la vacuna unas 300.000 personas incluidos 24.000 niños se infectaban anualmente de hepatitis B en Estados Unidos. La prevalencia media entre 1988-94 se estimaba en un 4,9%. Estas cifras de infección originaban entre 4-5.000 muertes anuales, la mayoría por cirrosis y cáncer hepático. La vacuna frente a la hepatitis B se ha probado como un medio preventivo eficaz en aquellas personas que alcanzan un titulo de anticuerpos anti-HBs mayor o igual a 10 mIU/mL tras 3 dosis de la misma. Solamente se recomienda hacer marcadores en hijos nacidos de madre HBsAg positiva, personas con exposiciones reiteradas a sangre por motivos laborales e inmunodeprimidos. Esta vacuna presenta muy escasos efectos adversos siendo el dolor local y febrícula los más frecuentes.

El objetivo principal del programa de vacunación frente a la hepatitis B es prevenir la infección crónica, y sus consecuencias como la cirrosis y el cáncer hepático. Las estrategias iniciales basadas en dirigirse a grupos de alto riesgo no tuvieron un gran efecto poblacional. A finales de los 80 la estrategia cambió y desde entonces se basa en 4 puntos fundamentales: 1) Prevención de la infección perinatal a través del cribado materno e inmunoprofilaxis (1988), 2) Vacunación rutinaria en lactantes (1992), 3) Vacunación rutinaria de adolescentes no vacunados previamente (1995) y 4) Vacunación rutinaria de todos los menores de 18 años no vacunados. Esta estrategia presta especial importancia a los grupos étnicos más afectados por la hepatitis B en Estados Unidos. El cribado materno se aplica en el 97% de los casos, aunque parece que no detecta todos los casos existentes de madres infectadas. Las coberturas de vacunación infantiles fueron de un 89% en 2003 pero fueron mucho más bajas e irregulares en los adolescentes.

El impacto de las estrategias implementadas ha sido claro. La incidencia en niños y adolescentes decreció de 3 a 0,3 por 100.000 entre los años 1990 y 2002. Este descenso fue especialmente importante entre los nacidos tras 1991. Incluso en los adolescentes de 15 a 19 años bajo de 8,7 a 1,1, el hecho de tener menores coberturas de vacunación causa que este descenso no llegue a las cifras de los preadolescentes. A pesar del éxito de esta estrategia todavía existe transmisión de la infección en Estados Unidos. Esta transmisión podría llegar a eliminarse pero para ello se necesita aumentar las coberturas de vacunación y el correcto uso de la inmunoprofilaxis y el cribado durante el embarazo.

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