Información general

24/04/2016

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Fiebre Amarilla

Enfermedad

La fiebre amarilla es una enfermedad vírica infecciosa aguda de gravedad variable, que se adquiere por la picadura de mosquitos infectados. La prevención de la enfermedad se basa en evitar las picaduras de los mosquitos, y en la vacunación de las personas que habitan o visitan zonas donde se produce la transmisión. En algunos países la vacunación contra la fiebre amarilla es obligatoria para los viajeros.

El Virus de la Fiebre Amarilla es un virus RNA que pertenece al género Flavivirus. La transmisión del virus se produce por picadura de dos tipos de mosquito: Aedes y Haemagogus. Los primates son los principales reservorios del virus. Los seres humanos infectados pueden transmitir el virus al mosquito durante los 5 primeros días tras el inicio de los síntomas.

Las formas asintomática o clínicamente inaparente son frecuentes en los infectados por Fiebre Amarilla. Los síntomas aparecen tras un periodo de incubación de 3-6 días. Al principio son de tipo “gripal” con comienzo brusco (fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, etc). Tras una breve remisión de horas o días, un 15% de los pacientes evoluciona a una fase más grave, con ictericia (color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos), hemorragias hemorrágicos y, en algunos casos, shock y fallo multiorgánico.

No existe tratamiento específico frente a la fiebre amarilla. Los casos son tratados de manera sintomática: reposición hidro-electrolítica y medicación con analgésicos y antiinflamatorios.

La aplicación de medidas de barrera es útil para la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos (fiebre amarilla y otras). Las principales son:

-Vestir ropas de manga larga y pantalón largo, evitando llevar colores oscuros y el empleo de perfumes intensos.

-En partes del cuerpo no cubiertas por ropa, utilización de repelentes de insectos que contengan DEET (N,N-dietil-m-toluamida).

-Protección de puertas y ventanas con redes mosquiteras

-Uso de mosquiteras alrededor de las camas. Se recomienda impregnar las mosquiteras con insecticidas tipo piretroides.

Por qué debemos vacunar

La fiebre amarilla se transmite en África subsahariana y en zonas tropicales de Sudamérica, donde es endémica y ocasionalmente epidémica. La mayoría de los casos en humanos sucede en la selva o sabana, y ocasionalmente en medio urbano.

La fiebre amarilla supone un riesgo para los habitantes y visitantes en las áreas donde la enfermedad se transmite. El riesgo para los viajeros de adquirir fiebre amarilla está determinado por varios factores: estado de inmunización, área geográfica, estación del año, tiempo de exposición, actividades recreacionales y ocupacionales, entre otros.

Vacunación

Vacunas disponibles

La fiebre amarilla es una enfermedad prevenible con vacunas. Actualmente, las vacunas comercializadas contienen virus vivos atenuados de la cepa 17D, cultivados en embrión de pollo. En Europa, la única vacuna aprobada por la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) es Stamaril® (Sanofi Pasteur MSD).

Indicaciones y pauta de vacunación

Se recomienda administrar la vacuna a sujetos de más de 9 meses de edad que viajen o vivan en zonas de riesgo (determinadas áreas de Sudamérica y África). Además, otros países, de estas u otras áreas geográficas pueden exigir un certificado de vacunación como requisito para entrar en su territorio.

La vacuna se administra mediante una inyección subcutánea profunda o intramuscular. Aunque la duración de la protección conferida por la vacuna es probablemente indefinida, actualmente se recomienda la revacunación cada 10 años en sujetos que continúen o vuelvan a estar a riesgo.

La vacuna frente a la fiebre a amarilla es muy efectiva, ya que protege a la práctica totalidad de los niños y adultos vacunados. Las campañas de vacunación llevadas a cabo en África han mostrado reducir los casos en hasta en un 82% en los países en los cuales se han llevado a cabo.

Según el Reglamento Sanitario Internacional, las autoridades de cualquier país pueden exigir el Certificado de Internacional Vacunación cuando el viajero procede de un país endémico, aunque únicamente haya permanecido en tránsito en el mismo. A los viajeros que se dirijan a un país endémico también se les puede exigir el Certificado Internacional de Vacunación donde conste que la vacuna ha sido administrada en los últimos diez años.

Seguridad de la vacuna

Reacciones adversas a la vacuna

Las reacciones adversas más frecuentes asociadas a la vacunación contra la fiebre amarilla son leves. Estas son: dolor en el sitio de inyección, febrícula o fiebre no elevada, dolores musculares y dolor de cabeza. El dolor en el sitio de inyección suele comenzar durante la primera hora desde la administración de la vacuna. Otros efectos adversos frecuentes, de afectación sistémica, comienzan al cabo de unas horas tras la vacunación, y pueden durar hasta varios días.

Contraindicaciones

La vacuna está estrictamente contraindicada en niños menores de 6 meses de edad, en personas con historia de hipersensibilidad a cualquiera de los componentes de la vacuna (incluyendo el huevo o derivados del mismo, proteínas de pollo o gelatina) y en personas con antecedente de reacción anafiláctica a la administración previa de la vacuna.

La vacunación está también contraindicada en en personas con el sistema inmunitario comprometido de manera importante.

Precauciones

Existen determinadas situaciones en las que no existe una contraindicación absoluta para la administración de la vacuna, pero sí un aumento del riesgo de eventos adversos. En estos casos, el facultativo debe hacer un balance beneficio-riesgo de los candidatos a la vacunación, y valorar si conviene administrar la vacuna.

Estas situaciones en las que la vacuna frente a la fiebre amarilla debe ser administrada con precaución son:

-En niños entre los 6 y los 9 meses de edad, por aumento en el riesgo de encefalitis post-vacunación.

-En adultos mayores de 60 años, por aumento en el riesgo de enfermedad neurológica y viscerotrópica.

-En embarazadas, ya que existe un riesgo teórico de transmisión del virus vivo al feto. Hasta el momento, la evidencia no ha mostrado este riesgo en la práctica.

-Durante la lactancia (menores de 9-12 meses), ya que el virus vivo puede pasar al lactante mediante la leche materna.

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