Carta del director- Octubre 2014

13/11/2014

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En política, todo necio es peligroso mientras no demuestre con hechos su inocuidad.
Santiago Ramón y Cajal

 

Editorial3Teresa Romero, mujer de 44 años se ha infectado por el virus del Ébola. Y en esta semana hemos asistido a lo folklórico de nuestro país. Una mujer que en la generosidad de su vocación de cuidado ha visto violada su imagen, tanto por la diseminación de fotografías familiares poco favorecedoras como por la intromisión de periodistas en la planta reservada para el tratamiento del Carlos III. Ella, sola ante una enfermedad mortal en su mayoría. Su marido, sufriendo, cerca pero lejos. ¿Justifica la información la ruptura del derecho humano a la intimidad? Y violado su deseo de silencio sobre su situación clínica que había expresado voluntariamente.

Nuestros gobernantes y autoridades sanitarias han tomado decisiones precipitadas fruto de la aplicación de una concepción diferente de la sanidad cada vez menos pública de nuestro país, debate en el que no voy a entrar,  a la implementación de las medidas de recorte por la crisis. Desde la repatriación de los sacerdotes en las condiciones que se hizo a un hospital que, habiendo sido puntero, estaba en proceso de desmantelamiento, a los cursos “aspirina” Express a los profesionales sin un entrenamiento adecuado práctico, de desarrollo de habilidades, según se comentaba desde el primer ingreso. Por no hablar de las “tapadas de boca” con amenazas laborales a las personas que se quejaban, según cuentan. Denota además la reiterada denuncia de la ausencia de Dirección General de Salud Pública en la Comunidad de Madrid, que asuma un liderazgo desde el conocimiento científico.

Disponemos de protocolos en los centros sanitarios desde agosto 14. Sin embargo, en Medicina, los protocolos hay que leérselos, aplicarlos y actuar finalmente con sentido común. La falta de este llevó al peregrinaje de Teresa por los hospitales madrileños y a aumentar la cadena de personas en seguimiento. En la gripe H1N1 ya nos pasó con los 17 protocolos de las 17 CCAA que no notificábamos…teníamos gripe en las consultas en mayo/junio 2009, pero los casos no cumplían los criterios por falta de fiebre adecuada. Es muy grave la decisión de nuestros técnicos de no haber escuchado y atendido a Teresa en el Carlos III, cuando acudió solicitando su valoración tras tantos días de temperatura elevada y haberla derivado al hospital de Alcorcón, aunque hubiera sido por humanidad con la angustia de la duda ante esta enfermedad que mata entre 5 y 9 de cada 10 pacientes.

Máxime cuando la historia natural del Ébola viene desde el descubrimiento de dicho virus precisamente por accidentes biológicos. El primero, el virus de Marburg en 1967, en Alemania, por muestras de green monkey, con un brote en dicha ciudad de personal que investigaba sus muestras y contactos entre ellos. El segundo, primero de Ébola como tal, afectó a 318 personas en la zona de Bumba, en el norte de Zaire, con la espantosa letalidad de 90%, en tanto que el segundo se presentó en la zona sur de Sudán, abarcando las áreas de Nzara, Maridi y Lirangu, con un total de 250 casos y una letalidad promedio de apenas 60%, aunque en la región más afectada llegó a 80%. La mayor diseminación del virus se produjo en forma intrahospitalaria, por contacto persona a persona y por la reutilización de agujas contaminadas, provocando pánico entre el personal. En el descubrimiento del virus, en el laboratorio de máxima seguridad de Porton (Inglaterra), hubo un caso por pinchazo con guante de seguridad y que siguió el protocolo, y que afortunadamente sobrevivió. Ahora tenemos a otra enfermera infectada en USA. No se puede poner puertas al campo, ni fronteras a los virus.

Sin embargo, nosotros profesionales, y Teresa en particular, asistimos a insultos por parte de nuestros representantes en las instituciones democráticas, empezando por el Consejero de Sanidad de la CAM, políticos varios y periodistas. ¿No es explicable que se rozara la cara al quitarse un primer guante con el segundo limpio cuando se suda la intemerata al trabajar con los trajes de protección? ¿No hubiera sido razonable tener un observador para poder descubrir estos fallos (no está en los protocolos, pero sí en la práctica de MSF, que apenas se contagian)? ¿Es ético haberle “sacado” y publicado esa información a Teresa en situación de máxima gravedad?

Y esto es lo que sucede cuando un virus mortal afecta a los indigentes, que ni siquiera tienen sanitarios y estos se mueren, como en Liberia que se han infectado 152 profesionales sanitarios, y 79 han fallecido. Cuando empezó el brote, Liberia solo tenía aproximadamente un médico por 100 000 habitantes en una población total de 4,4 millones. Así pues, cada infección o muerte de un médico o enfermero reduce de forma significativa la capacidad de respuesta. Se abren centros sanitarios y estos se llenan, traduciendo la cantidad de casos no visibles que existen. O en Sierra Leona donde las familias  comienzan a cuidar enfermos en sus casas en una señal de derrota ante la enfermedad.

Las vacunas salvan vidas. Y es la frase que estoy deseando escribir con la aplicación en África de una vacuna contra el virus del Ébola. El 23 de marzo, la Organización Mundial de la Salud publicó en su sitio web la notificación oficial de un brote de enfermedad por el virus del Ebola en Guinea. El 8 de agosto, la OMS declaró que la epidemia constituía una «emergencia de salud pública de importancia internacional». La epidemia de EVE que azota varias partes de África occidental es la emergencia de salud pública más grave de la época moderna. Nunca antes en la historia un agente patógeno con un nivel 4 de bioseguridad había infectado a tantas personas, con tanta rapidez, en una zona geográfica tan amplia y por tanto tiempo.

Ahora mismo se cuenta con dos vacunas experimentales  para uso clínico que se pueden usar en ensayos clínicos de la fase 1, anteriores a la autorización. La OMS y otros asociados han ayudado a acelerar la evaluación de estas dos vacunas con el fin de obtener datos de seguridad y capacidad inmunógena de la fase 1 que permitan tomar decisiones. Se persigue un objetivo muy ambicioso: lograr en cuestión de meses lo que normalmente tarda entre dos y cuatro años, sin hacer concesiones en las normas internacionales de seguridad y eficacia. Dicho de otro modo, se pretende facilitar a los pueblos africanos y sus autoridades sanitarias el mejor producto que los científicos de todo el mundo, actuando de manera concertada, puedan ofrecer.

La sensación de urgencia y la necesidad de actuar con celeridad, sin poner en riesgo la integridad de los estudios ni la calidad de los datos, se justifican plenamente por la gravísima situación que prima en los países afectados y el riesgo aparición de casos en otros países. La comunidad internacional no puede permitir que esa especie de «ineficacia del mercado» ocasione otra vez un daño tan catastrófico a los habitantes de ningún país en ninguna región del mundo.

 

 

Un afectuoso saludo
María José Álvarez Pasquín. Directora Vacunas.org

 

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