Gripe Aviar

14/08/2006

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Junio 2003

Autores: Jose Antonio Navarro Alonso
Jefe del Servicio de Prevención y Protección de la Salud. Consejería de Sanidad y Consumo. Región de Murcia
Palabra clave: Gripe Aviar

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Las aves pueden infectarse con virus gripales aviares altamente patógenos (“High Pathogenic Avian Influenza”, HPAI) o de baja patogenicidad (“Low Pathogenic Avian Influenza”, LPAI) según la virulencia de la cepa infectante. Hasta la fecha solamente los subtipos H5 y H7 han causado epidemias de HPAI en especies susceptibles.

Las HPAI se definen por causar una mortalidad superior al 75% diez días después de inocular el virus a un mínimo de 8 pollos susceptibles de 4 a 8 semanas de edad. Las epidemias por HPAI pueden llegar a alcanzar una letalidad del 100% en la volatería. Los síntomas de infección por HPAI en las aves incluyen depresión, pérdida de apetito, interrupción en la puesta de huevos, signos nerviosos, hinchazón y decoloración azul de la cresta y carúncula, tos, jadeo y diarrea.

Los síntomas por LPAI son fundamentalmente de tipo respiratorio leve y de decremento en la puesta de huevos. El periodo de incubación va de unas horas a 3 días y se estima que en dos semanas se afecta toda la granja. La introducción primaria de la gripe aviar se realiza por pájaros salvajes acuáticos, bien por contacto directo o mediante heces infectadas y la diseminación generalmente mediante el agua de bebida contaminada, por contacto entre infectados y sanos o por contacto indirecto con equipos contaminados o con el personal de la granja.

La trasmisión de una explotación aviar a otra se produce generalmente mediante transferencia mecánica de heces infectantes, agua o alimentos. En las heces, el virus puede sobrevivir durante periodos considerables de tiempo (más de un mes).

Las medidas de control pasan por la investigación de los casos sospechosos, por el sacrificio de las aves infectadas, por la destrucción del estiércol y de los equipos contaminados, y por la limpieza cuidadosa y la desinfección de las instalaciones.

Asimismo, para evitar la diseminación de la infección se imponen restricciones a los movimientos en las explotaciones aviares infectadas y en las incluidas en un radio de 10 kilómetros (“Zona de Vigilancia”), y ocasionalmente se procede a la vacunación de las aves con el subtipo HA correspondiente a la cepa circulante.

Esta vacunación no siempre es efectiva en evitar la diseminación entre las granjas y además plantea enormes dificultades logísticas por la necesidad de inyectar la vacuna individualmente a cada pájaro (1), aunque pueden utilizarse otras vías de inoculación, tales como los aerosoles o por vía oral mediante sistemas de goteo.

Las vacunas utilizadas son de cuatro tipos. a) vacunas inactivadas homólogas que contienen la misma cepa que la causante de la enfermedad, b) vacunas inactivadas heterólogas que contienen el mismo subtipo HA que el causante de la infección pero con NA heteróloga, c) vacunas vivas que no se utilizan por la posibilidad de mutación en los subtipos H5 y H7, y d) vacunas recombinantes que expresan el antígeno H5 (2). 

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