Información general

24/04/2016

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Haemophilus influenzae tipo B

Haemophilus influenzae o bacilo de Pfeiffer es una bacteria que forma parte de la flora habitual de la nasofaringe en niños y adultos sanos. Sin embargo, existen algunas características intrínsecas de la bacteria que hacen que suponga un riesgo para la salud, como es la existencia de cápsula, y que define la característica más relevante del H. Influenzae tipo b.

Formas de contagio

La especie humana es el único reservorio conocido de H. influenzae. El ser humano puede ejercer de portador sin estar enfermo, representando estos individuos un factor importante de diseminación del microorganismo. La frecuencia del estado de portador varía según factores socio-demográficos (el hacinamiento incrementa el riesgo de portador y transmisión de la bacteria) y de tipo económico. En la era pre-vacuna la mayoría de niños no inmunes habían sido portadores nasofaríngeos de la bacteria en algún momento de su vida.Se sabe que el periodo de transmisibilidad finaliza de 24 a 48 horas después de iniciar el tratamiento antibiótico correspondiente.La transmisión puede ser por gotas, y por contacto con secreciones respiratorias de una persona con enfermedad.

Manifestaciones clínicas

Esta bacteria puede ser causa de infecciones agudas y crónicas. En el caso de las primeras, la gravedad es variable en función de que la bacteria sea capsulada (factor de virulencia capsular presente). Las cepas más virulentas son pues, las cepas capsuladas, siendo el 95% de las mismas tipificables como serotipo b (Hib). Las cepas capsuladas se asocian frecuentemente a cuadros clínicos graves, de carácter invasor, como meningitis, infección de la sangre, inflamación de la epiglotis (crup), infección del tejido subcutáneo, neumonía, artritis, osteomielitis y pericarditis. De todas las personas con colonización nasofaríngea por H. influenzae, sólo un pequeño porcentaje, desarrollará enfermedad invasiva por la bacteria. Las cepas sin capsula se asocian a cuadros de infecciones inflamatorias de vías respiratorias altas generalmente más leves, como otitis media, sinusitis, conjuntivitis, que ocurren sobre todo en la edad infantil.

Relevancia epidemiológica

La incidencia de enfermedad por Hib se concentra entre los 4 y 18 meses de vida, siendo esta etapa de la vida la de mayor riesgo para desarrollar la enfermedad, y a partir de los 24 meses el sistema inmune de los niños es capaz de desarrollar una respuesta inmune potente contra el microorganismo.

Incluso con un tratamiento adecuado, un 5% de niños con meningitis por Hib mueren y hasta un 20-40% de los mismos sufren secuelas severas (ceguera, sordera y déficits en el aprendizaje).

Por qué debemos vacunar

En enero de 2006, un total de 102 países habían introducido la vacunación sistematizada frente al Hib en sus calendarios vacunales. A pesar de ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que en el año 2008 el 2% de las muertes mundiales en niños con menos de 5 años sin infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) eran debidas a enfermedad por H. influenzae tipo b.

En España en 1993 y 1994 se estimó una incidencia de enfermedad invasiva por H. influenzae en menores de 5 años de 12,4 casos por 100.000 habitantes. Estudios en diversas Comunidades Autónomas muestran una disminución de la incidencia del 90% en menores de 5 años después de la introducción de la vacuna en 1998. Por medio de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en el año 2013 se notificaron al Servicio de Información Microbiológica 97 casos de enfermedad invasora por H. influenza, 2 de ellos por H. influenzae tipo b, provenientes de nueve comunidades autónomas. Un 52,7% de los casos eran personas mayores de 65 años, y solo el 14% pertenecían a menores de 5 años.

Vacunación

A pesar de los múltiples serotipos de Haemophilus influenzae, actualmente solo se dispone de vacuna frente al serotipo capsulado b. La vacuna existente es una vacuna bacteriana en la que la cápsula se une a una proteína transportadora. Es por tanto una vacuna inactivada que no puede producir la enfermedad.

Está comercializada una vacuna exclusiva para Haemophilusinfluenzae tipo b pero también hay vacunas combinadas compuestas por Hib, difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis y hepatitis B.

La pauta de vacunación dependerá de la edad del que la va a recibir. De forma general en el primer año de vida se necesitan dos o tres dosis y un recuerdo en el segundo año.

Efectividad de la vacuna

La vacuna es altamente eficaz. En base a la experiencia de los países en los que se vacuna de forma sistemática, se observa que la efectividad se encuentra en rangos entre el 80 y 100%, provocando la casi desaparición de la enfermedad.

Seguridad

Es una vacuna con alto perfil de seguridad. Es frecuente encontrar reacciones locales en la zona de administración de la vacuna: el 20–25% de los vacunados refieren dolor en el lugar de la inyección en algún momento en las 24 horas tras la vacunación. Los porcentajes no varían con el lugar de la inyección. Estas reacciones suelen ser leves y pasajeras y remiten espontáneamente en un plazo de 3 días. Se ha descrito fiebre como efecto adverso en el 2% de los vacunados.

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