Importancia del timerosal en las vacunas infantiles

8/09/2006

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AUTOR: Dr. Luis M. Fernández Cuesta

TITULACION:  Médico especialista en Pediatría

Antes de referirnos al timerosal es imprescindible hablar del mercurio. Éste se encuentra en la naturaleza de tres formas: elemento metálico, sales inorgánicas (sulfuros y otras) y sales orgánicas (etil, metil y fenilmercurio).

En cualquiera de estas formas puede ser tóxico para el ser humano, aunque de distinta manera. La toxicidad depende de la forma química, la vía de entrada, la dosis, la duración de la exposición y la edad. Exposiciones prolongadas o a elevadas cantidades de cualquier forma química pueden dañar el cerebro, el riñón y al feto. Su distribución es muy amplia y no es posible evitar totalmente la exposición. Los peces grandes depredadores (atún) son las principales fuentes de mercurio orgánico de la dieta (en forma de metilmercurio), especialmente si viven en aguas contaminadas.

También estamos expuestos a través del ambiente y de algunos productos del hogar y medicamentos. Los efectos tóxicos de los compuestos orgánicos como el metilmercurio (el más estudiado) son más selectivos para el sistema nervioso, y es posible que también ocurra así con el fenil y el etilmercurio.

Además se absorben con facilidad por la piel, vía digestiva y por inhalación, y luego se distribuyen ampliamente por todo el organismo. El metilmercurio puede pasar la barrera hematoencefálica (defensa del cerebro ante las sustancias transportadas por la sangre) y concentrarse en el cerebro y pasar la barrera placentaria y llegar al feto. En el feto es capaz de producir daño cerebral, retraso mental, ceguera, falta de coordinación, convulsiones e incapacidad para hablar.

También los niños, por su menor peso y por su sistema nervioso central en desarrollo (especialmente menores de 2 años), pueden sufrir daño cerebral que cause irritabilidad, temblores, alteraciones de la vista, del oído o de la memoria. Hay estudios sugieren que grandes exposiciones intermitentes producen más daño neuropsicológico en niños, que las pequeñas pero mantenidas. No está claro si con el etilmercurio pasa lo mismo.

El timerosal, también llamado thiomersal o mertiolate, es una sal orgánica de mercurio cuyo nombre químico es tiosalicilato de etilmercurio sódico. Este compuesto se pide de forma enzimática o espontánea en tiosalicilato y etilmercurio. Contiene un 49,6% de mercurio.

El etilmercurio es el responsable de su acción antimicrobiana, por la que se ha utilizado desde los años 1930 en el proceso de fabricación de algunas vacunas bacterianas –para inactivar los gérmenes- y como conservante -para prevenir la contaminación fúngica y bacteriana- en la fase final de la producción de otras vacunas, añadido a las presentaciones multidosis, además de en otros preparados de uso médico como inmunoglobulinas, colirios oftálmicos y medicamentos tópicos nasales.

En muchos casos puede ser luego eliminado, si bien pueden quedar trazas (menos de 0,3 microgramos) sin efectos biológicos. Así, se considera libre de timerosal todo aquel producto en cuya preparación no se ha utilizado éste o bien se ha eliminado posteriormente hasta niveles inferiores a los citados.

Por analogía, dada su similitud química, podemos asumir con reservas para el timerosal las recomendaciones hechas respecto al metilmercurio, pues no se dispone de recomendaciones específicas respecto al etilmercurio, ya que no hay suficientes estudios. No obstante, se sabe que la vida media del etilmercurio es menor que la del metilmercurio, que se elimina con mayor rapidez que éste por las heces y además se duda de si también es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro.

Las principales recomendaciones de organismos internacionales para exposiciones máximas a metilmercurio son éstas:

  • EPA (Agencia para la Protección Ambiental americana): 0,1 microgramos / Kg / día o 81 microgramos   acumulados máximo.
  • ATSDR (Agencia para el Registro de Enfermedades y Substancias Tóxicas americana): 0,3 microgramos / Kg /   día ó 242 microgramos acumulados máximo.
  • FDA (Agencia para Alimentos y Medicamentos americana): 0,48 microgramos / Kg / día o 387 microgramos   acumulados máximo.
  • OMS (Organización Mundial de la Salud): 3,3 microgramos / Kg / semana en adultos y 0,67 microgramos / Kg /   semana en embarazadas.

Desde que en 1997 la FDA comenzase a revisar y evaluar el riesgo de los alimentos y medicamentos que contenían mercurio y en 1999 lanzase una serie de medidas cautelares junto con la AAP (Academia Americana de Pediatría), se ha hecho un gran esfuerzo para eliminar el mercurio de las vacunas, no tanto porque se constatase fehacientemente la materialización del riesgo, sino más bien por precaución, pues no existen en la actualidad evidencias científicas que avalen un daño cerebral atribuible al timerosal.

Nadie ha podido demostrar hasta la fecha que el timerosal incluido en las vacunas interfiera en el desarrollo cerebral del feto o el lactante, ni que produzca autismo o trastornos del desarrollo psicomotor del niño, por lo que, al hablar de riesgos, lo hacemos desde el punto de vista meramente especulativo. Aún así, el mercurio ya ha sido retirado de la mayoría de los preparados.

Las vacunas de uso común en España que aún lo contenían en abril de 2004 son las indicadas en la tabla. Las demás vacunas no lo contienen.

Antígeno (s)

Nombre comercial y Laboratorio

Timerosal (mcg. por dosis de 0,5ml)

Difteria-tétanos-tos ferina de células enteras DTP Mérieux AP MSD

<0,05</>

Trivacuna Leti

<0,05</>

Difteria.-tétanos-tos ferina de células enteras con hepatitis B Tritanrix-Hep B GSK

0,025

Hepatitis B Engerix B GSK

<0,001</>

Difteria.-tétanos infantil Anatoxal Di Te Berna

0,05

Divacuna DT Leti

0,05

Tétanos Anatoxal Te Berna

0,05

Toxoide tetánico Leti

0,05

Tétanos-difteria tipo adulto Diftvax AP MSD

<0,05</>

Neumocócica 23 valente Pnu-inmune Wyeth

0,05

Hepatitis A + B Twinrix

<0,001</>

Gripe Fluarix GSK

0,05

Inmuvac GR Solvay

0,05

La exposición a etilmercurio por las vacunas que contienen timerosal en los 6 primeros meses de vida, según los calendarios vacunales españoles anteriores a 2004 varía desde 0 a 187 microgramos, según las marcas comerciales utilizadas.

La mayoría de los niños recibieron poco o nada de etilmercurio, pero en el caso de la peor opción (ante la posibilidad de optar entre varias marcas, recibir siempre la vacuna que contiene mercurio) sólo habrían superado las recomendaciones más rigurosas de la EPA para el metilmercurio. Para que, en una sola visita, la exposición aguda hubiera superado la dosis tóxica, habría sido necesario que se tratase de un gran prematuro de muy bajo peso que recibiese a la vez al menos dos vacunas con timerosal.

En este momento, aplicando las recomendaciones del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para el calendario vacunal español de 2004, las dosis máximas de mercurio que podría recibir un niño antes de los 14 años serían insignificantes (el contenido en las de tétanos-difteria tipo adulto y las trazas contenidas en la vacuna de hepatitis B, en caso de utilizar esa marca comercial).

Las demás vacunas ya no se van a utilizar de forma rutinaria en los calendarios infantiles y la neumocócica polisacarídica y la de la gripe, indicadas en determinados niños con patologías crónicas, tienen también alternativas libres de mercurio.

Además, no se puede olvidar, como se ha recordado desde la OMS, que el riesgo real de enfermedad y muerte por enfermedades vacunables en aquellos que no se vacunan es muy superior al riesgo hipotético derivado del uso del timerosal.

Por último, mencionar que, al igual que con cualquier otro medicamento, pueden presentarse reacciones de hipersensibilidad al tiomersal.

Sin embargo, las cantidades contenidas en las vacunas no han sido suficientes para desencadenar reacciones adversas graves incluso en personas con sensibilización demostrada por prick-test (pruebas cutáneas de alergia). Más bien suelen ser reacciones locales de hipersensibilidad retardada, algunas persistentes, y también urticarias y exantemas. Se han asociado crisis de asma con el uso de vacunas frente a la hepatitis B que contenían timerosal.

Como conclusión podemos decir que, aunque el mercurio es indudablemente tóxico y se han formulado múltiples hipótesis sobre la toxicidad neurológica de las vacunas que contienen timerosal, ninguna ha podido ser demostrada.

Además, la cantidad contenida actualmente en las vacunas es insuficiente para que esa supuesta toxicidad se materialice. Los esfuerzos investigadores sobre determinados problemas neurológicos o neuropsicológicos como el autismo deberán encaminarse a buscar sus verdaderas causas.

Siempre que dispongamos de alternativas libres de timerosal, es preferible utilizarlas, especialmente en lactantes, por un principio de prudencia y por evitar alarmas sociales, aunque no hay motivo para que se rechacen las vacunas que lo contengan cuando sean necesarias, pues el beneficio de protección frente a la enfermedad supera con creces el riesgo potencial.

Cabe recordar la utilidad de las presentaciones multidosis en las campañas de vacunación en los países no desarrollados y la necesidad de que la industria haga un esfuerzo para encontrar alternativas al timerosal como conservante.

Bibliografía

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