Influenza A (H1N1) in the southern hemisphere – lessons to learn for Europe?

14/06/2009

image_pdfimage_print

Influenza A (H1N1) in the southern hemisphere – lessons to learn for Europe?.
Depoortere E, Mantero J, Lenglet A, Kreidl P, Coulombier D. Euro Surveill 2009; 14(24):pii=19246
Palabra clave: Gripe

Los factores que se encuentran tras la estacionalidad de la gripe no son del todo conocidos pero incluyen hacinamiento, bajas temperaturas, disminución de la humedad y niveles reducidos de radiación solar. En los trópicos la gripe circula todo el año y de desconoce porqué esas regiones sirven como reservorio para las epidemias de ambos hemisferios. A pesar de circular durante distintos periodos del año, las cepas no son independientes, por lo que podemos esperar que el virus se comporte de manera similar en términos de tasas de ataque, cuadro clínico y gravedad. Este hecho nos brinda la oportunidad de que los países del Hemisferio norte aprendan de las experiencias del Hemisferio sur.

Grandes partes de Chile y de Australia se localizan en áreas templadas del Hemisferio sur apareciendo la mayoría de los casos de gripe entre mayo y septiembre. Ambos países disponen de un sistema de vigilancia de virus gripales. Durante las pasadas semanas ambos países han experimentado un repunte en la declaración de casos de gripe por A/H1N1. Para el 12 de Junio Chile había contabilizado 2.335 casos con dos muertes. La mayoría de las infecciones aparecieron en personas de 5 a 19 años y el 2% se consideraron graves.

En Australia para el 16 de junio contabilizaba 1.965 casos de los que el 62% correspondían a Victoria. Los dos países respondieron a los primeros casos con medidas de contención pero rápidamente Chile pasó a una estrategia de mitigación. En Australia el 17 de junio se pasó a un a nueva fase de protección dada las características no graves de la pandemia. Este cambio impactó en las estrategias de laboratorio, centrándose mayoritariamente en la detección precoz y en el tratamiento de los casos graves potenciales.

Aunque la temporada no ha hecho más que comenzar ya se pueden extraer algunas conclusiones, aunque conviene monitorizar la situación en las próximas semanas para adquirir mayores conocimientos de las poblaciones más afectadas, de los factores de riesgo para gravedad, de los cambios de virulencia y de la transmisibilidad, de las resistencias a antivíricos y del impacto de las medidas farmacológicas y de salud pública.

La tendencia en los dos países es distinta a lo que se observa en Europa ya que en esta última la progresión ha sido más lenta. Quizás cuando comience la temporada en Europa, alrededor de septiembre, se pueda observar un rápido incremento del número de casos. En esta situación no estaría claro si dedicar todos los esfuerzos a la búsqueda activa de casos y de contactos, a su aislamiento y al tratamiento y profilaxis.

Un dato importante es que en Chile el 90% de las cepas circulantes son del nuevo virus, habiéndose observado esta predominancia en pandemias previas.

Los autores concluyen que los datos recogidos de Méjico y de Estados Unidos reflejan la diseminación inicial del virus y que puede no ser representativa de lo que ocurrirá el próximo invierno en Europa, pero que se deben de adoptar acuerdos internacionales que apoyen a los países del hemisferio sur para tener un beneficio mutuo: recursos adicionales para el sur y mejor comprensión epidemiológica para el norte.

image_pdfimage_print

Artículos relacionados


Subir al menú