¿Son las nuevas vacunas antineumocócicas conjugadas una opción para los adultos?

13/11/2007

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¿Son las nuevas vacunas antineumocócicas conjugadas una opción para los adultos?
Ciruela P, Cardeñosa N, Izquierdo C, Domínguez A. Vacunas 2007; 08:150 – 153
Palabra clave: Neumococo

En la actualidad la vacuna 23-valente polisacárida antineumocócica, es la única opción de protección contra la enfermedad invasiva neumocócica (EIN) que tienen las personas mayores de 65 años. Esta vacuna obtuvo la licencia para su utilización en 1983 y desde entonces muchos países la han ido incorporando en sus calendarios vacunales, recomendándola para todas las personas de 65 años y más, y a las mayores de 2 años con enfermedades de riesgo.

En Cataluña este proceso de vacunación se inició en 1999. Aunque se trata de una vacuna inmunógena, su efectividad contra la EIN varía según la edad y el estado inmunitario de los pacientes, resultando menos inmunógena en niños pequeños y en pacientes inmunocomprometidos. Entre las limitaciones que presenta la vacuna 23-valente está que no induce respuesta inmunológica sobre las células T-dependientes, por lo que el período de protección que ofrece es reducido, concretamente de 3 a 7 años para la mayoría de los individuos y menos de 3 años en personas con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) .

Actualmente la posibilidad de la revacunación es muy discutida, y así los Centers for Disease Control and Prevention no sugieren la revacunación rutinaria y sólo la recomiendan para las personas vacunadas antes de los 65 años de edad y cuando haya transcurrido un período mínimo de 5 años desde la primera dosis. Esta situación ha propiciado el desarrollo y la investigación de nuevas vacunas antineumocócicas conjugadas.

Concluyen que actualmente no existe una solución idónea para proteger a los adultos con las vacunas que se encuentran disponibles en el mercado y, por tanto, se debe continuar con la investigación y el desarrollo de nuevas vacunas que puedan dar cobertura a los serotipos circulantes de Streptococcus pneumoniae. Además, la monitorización de la EIN se considera imprescindible para poder detectar futuros cambios en el patrón epidemiológico de la enfermedad neumocócica en búsqueda de su reducción.

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