La biotecnología cubana ocupa un lugar próspero no solo en Latinoamérica sino a nivel mundial: “Como no tenemos para comprar vacunas, las desarrollamos.”

30/11/2016

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En diciembre de 2015 tuve la buena fortuna de visitar Cuba en un momento en que se iniciaba la transición de apertura, cerca de la visita del presidente de USA, del Papa Francisco y del arribo de los Rolling Stones en marzo 16. Su gente llama la atención por la simpatía del corazón, la charla interminable en las colas del cine – coincidía el festival de Cine Latinoamericano- su protesta de la falta de recursos por el bloqueo, la búsqueda imaginativa de negocios y trapicheos para salir adelante, el color en el que el blanco es uno más. Sin olvidar sus sones y sus coches, cuidados con el primor de lo exclusivo.

En esa escasez de recursos y en esa política en el que la muerte de Fidel Castro sume a su pueblo y al resto del mundo en sentimientos encontrados –la universalidad de la sanidad pública de alto nivel y la ausencia de analfabetismo frente a privación de derechos políticos-, el buen hacer científico ha marcado una constante, del que los cubanos hacen difusión en el taxi o en el café.

La biotecnología cubana ocupa un lugar próspero no solo en Latinoamérica sino a nivel mundial, al que las grandes empresas vuelven la cara en búsqueda de moléculas de innovación. Así, por ejemplo el Centro de Inmunología Molecular (CIM) ha desarrollado una vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón. También ocho países asiáticos evaluaron la seguridad y eficacia de la nueva vacuna cubana contra la hepatitis B, HeberNasvac, como parte de un acuerdo de colaboración con la compañía francesa Abivax.

Por suerte y de la mano del Dr. Franklin Sotolongo pude comprobar en el Instituto Finlay la profesionalidad y vocación de su equipo de investigación. Capitaneado por la Dra. María Victoria Guzmán, responsable de Gestión de la Información y las Tecnologías del Instituto Finlay, http://www.finlay.sld.cu/ Centro de Investigación-Producción de Vacunas y Sueros, repasaron para la AEV sus retos y proyectos en este campo de comunicación y vacunas, con la red de la Biblioteca virtual que han desarrollado.

En tiempos organizaron el curso virtual “Prevención y control de la enfermedad meningocócica”, organizado por la “Red Latinoamericana de Información Científico Técnica en Vacunas”, con la colaboración de la “Universidad Virtual de Salud” de Infomed (Cuba), que inspiró la confección de esta monografía, dirigida a los profesionales interesados en la comprensión de las enfermedades infecciosas, que me regalaron.

Con detalle , en la voz especial del Dr. Rolando Ochoa, se expuso el caso de la vacuna antimeningocóccica MENGOC-BC, considerada el producto líder del Instituto, un preparado único en el mundo que se utiliza en gran cantidad de naciones, en particular de Latinoamérica, además de la vacuna antimeningítica vax-MEN-AC, específica para los serotipos A y C, es hoy uno de los logros más importantes de la colaboración sur-sur, pues es un biológico a la medida de un problema africano para el cuál trabajaron Cuba y Brasil. Respecto a la primera, el trabajo ha sido relegado internacionalmente por causas varias y a discutir, sin embargo ellos la aplican a su población con éxito.

Además en Cuba se siguen líneas de investigación contra las llamadas enfermedades huérfanas como Sida, Dengue y otras.

El Instituto Finlay se sitúa en La Lisa. Recibe su nombre por Dr. hispano-cubano Carlos Juan Finlay que descubrió y describió la importancia del vector biológico para la transmisión de enfermedades por agentes biológicos, aplicándola a la fiebre amarilla transmitida por el mosquito Aedes aegypti y la aplicó en dicha comarca eliminando la enfermedad. En el trayecto al Instituto pasé por delante del monolito elevado en su honor y pude visitar el museo.

La impresión que me llevé es de un pequeño gran país que en una soledad marcada por las circunstancias ha mantenido una dignidad sin fronteras. Mientras allí se investiga y tienen innovación de productos, en España todavía no producimos ninguna vacuna. Me llegó al alma la frase del Dr. Ochoa: “como no tenemos para comprar vacunas, nosotros las desarrollamos” Además nos tienden una mano para que trabajemos conjuntamente en este mensaje unívoco de que las vacunas contribuyen a una vida más sana, especialmente de niños y desprotegidos.

Que el futuro depare un gran desarrollo independiente y en libertad a este gran país hermano, Cuba.

Dra María José Álvarez Pasquín

Directora Vacunas.org

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