La falta de vacunas amenaza el control de la fiebre amarilla

10/05/2016

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La planificación de los programas de inmunización en África es compleja, y uno de sus mayores problemas -que no el único- es el seguimiento a largo plazo. Así, las campañas de inmunización rutinaria, donde los bebés son vacunados sistemáticamente, son frecuentemente sustituidas por campañas masivas de emergencia que buscan ofrecer una protección rápida a adultos que viven en zonas de riesgo. El problema, tal y como explica a EL MUNDO Jack Woodall, cofundador de ProMED, el Programa para la Monitorización de Enfermedades Emergentes, es que si no se va reforzando, la inmunización de emergencia caduca después de un tiempo. “Varios estudios han demostrado que, en África, la inmunización tras una campaña masiva puede caer a niveles inferiores a los efectivos pasados entre cinco y 10 años”, explica Woodall. Según en su visita al país la directora general de la OMS, Margaret Chan, éste es “el brote más serio de fiebre amarilla al que se ha enfrentado Angola en los últimos 30 años“. Y es que este país africano no estaba acostumbrado a un virus que normalmente se circunscribía a África occidental. Lo que hace especialmente peligroso a este brote es que, como ya ocurriera con el ébola, el virus ha salido de su hábitat natural, la selva -probablemente a través de monos- y ha llegado a Luanda, una ciudad donde viven más de cinco millones de personas.

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