La I+D en vacunas no ‘olvida’ a los países pobres

11/06/2008

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Así se desprende del informe que acaba de publicar la patronal mundial de la industria farmacéutica, Ifpma, que detalla que la tuberculosis, el virus del Nilo Occidental, la leishmaniasis, la esquistosomiasis, la uncinariasis, la malaria, el dengue, la peste bubónica o el ébola son algunas de las patologías en las que se centran las vacunas en desarrollo.

El abordaje preventivo de estas enfermedades es vital para conseguir los objetivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, según cita el informe de la Ifpma, afirma que con un esfuerzo sostenido, las vacunas (que salvan ya la vida a más de 2 millones de niños cada año), pueden salvar otros 10 millones de vidas en la próxima década. El objetivo es erradicar estas enfermedades, como otras vacunas ya lo hicieron con la viruela y, parcialmente con la polio y el sarampión.

Además, entre las vacunas en I+D más esperadas están las preventivas frente a infecciones por bacterias especialmente virulentas, como E. coli, meningococo B y Helicobacter pilori, o aquéllas que presentan graves problemas de resistencia a antibióticos, como la tuberculosis. También se están poniendo grandes esfuerzos en desarrollar vacunas frente a eternos enemigos como los virus de la gripe (varias aproximaciones intentan mejorar la vacuna existente) o el VIH.

Y entre las vacunas terapéuticas, destacan aquéllas destinadas a tratar diferentes adicciones, como a la nicotina o a la cocaína, cánceres como el colorrectal, el de mama y el de pulmón o patologías como el Alzheimer o la esclerosis múltiple.

Las novedades en inmunización no sólo vienen de la mano de las dianas a las que se dirigen. La tecnología en vacunas también está avanzando, tal y como se puso de manifiesto en el VIII Symposium Esteve de Avances en Vacunas, celebrado en Valladolid. Así, según señaló David González, adjunto al Departamento Médico de Esteve, las vacunas de la gripe se fabrican hoy día mediante el cultivo del virus en huevo embrionado de gallina, lo que hace que el proceso sea "largo, costoso y de resultados impredecibles". Por el contrario, explicó, la técnica del cultivo celular, un sistema cerrado de laboratorio, "debería conducir a una nueva vacuna antigripal con una eficacia y seguridad como mínimo equivalentes a las actuales" y con ciertas ventajas, como producción a partir de materiales permanentemente disponibles, eliminación de conservantes, antibióticos, derivados del huevo y proteínas de aves, o capacidad de reaccionar y reiniciar el proceso de producción de forma rápida y flexible en caso de cambio de cepa epidémica circulante. Para González, es necesaria una nueva tecnología, como la del cultivo celular, ya muy desarrollada, que permita "primero, complementar, y luego sustituir con ventajas un sistema que lleva sesenta años sin renovarse".

Los nuevos adyuvantes también mejoran las vacunas actuales. Markus Knuf, del Hospital Pediátrico de la Universidad de Gutemberg, en Mainz (Alemania), presentó datos de un estudio en niños en el que se comparó la vacuna de la gripe con el adyuvante MF59, de Novartis, frente a la vacuna convencional. La adyuvada mostró una seroprotección significativamente mayor frente a las cepas A/H1N1, A/H3N2 y B. Según este experto, los resultados son de gran importancia, ya que no se dispone de demasiados datos sobre la eficacia de la vacunación frente a la gripe en niños, cuando esta población es la que más mortalidad y hospitalizaciones por gripe presenta.

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