La paradoja de las vacunas

6/06/2016

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La revista The Lancet divulga una reflexión sobre cómo a medida que las vacunas ejercen su efecto protector con la reducción en la incidencia de una serie de enfermedades infantiles “mortales”, cada vez es más difícil convencer a los padres de la necesidad de vacunar a sus hijos. “Es el caso de una nueva generación de padres que han pasado el sarampión o las paperas, pero que nunca ha sabido lo que es preocuparse por la polio, una enfermedad que ensombreció la infancia de la generación de sus abuelos”, reza el artículo. Su autor, Mark Honigsbaum, advierte que no debe darse por hecho que los “evidentes beneficios” de la vacunación han tenido como resultado mayores niveles de comprensión científica. En lugar de eso, lo que quita el sueño a los padres son los remotos, y muchas veces faltos de pruebas, riesgos de la vacunación, “no el hecho de que cerca de uno de cada mil casos de sarampión desencadena encefalitis”. El artículo, escrito a raíz de una nueva exposición sobre la historia de las vacunas en el Museo Hunterian, adscrito al británico Royal College of Surgeons, en Londres, repasa las corrientes antivacunas y el apoyo a la inmunización en territorio estadounidense desde 1796. Incluso se aborda la carga política de la controversia en torno a las vacunas, con la aprobación de una ley de vacunación obligatoria en Reino Unido (1853) y el consiguiente resentimiento y resistencia entre la sociedad victoriana antivacunas, que retrataba la vacunación como un ataque a la libertad personal. La exposición muestra cómo a la erradicación mundial de la viruela se opuso la noción de “tiranía” de la vacunación obligatoria.

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