Las farmacéuticas salvan sus beneficios gracias a los gobiernos

17/04/2010

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La industria farmacéutica ha sido la gran beneficiaria indirecta del episodio de la gripe A, del que han resultado perdedores involuntarios los gobiernos que invirtieron en la compra de millones de dosis de unas vacunas en las que la población no confió ni, por fortuna, necesitó. Ha transcurrido poco tiempo y aún no es posible evaluar si fue erróneo o no que la Organización Mundial de la Salud (OMS) permitiera que los laboratorios productores de la vacuna contra el H1N1 mantuvieran sus patentes sobre el fármaco. El respeto a la patente permitió que la industria fijara un precio medio de 10 dólares (7,3 euros) por dosis del preventivo, cuando, de haber declarado «emergencia sanitaria» la obtención de esa vacuna, su producción habría seguido el proceso de los fármacos genéricos y el coste de una dosis no habría superado los 70 céntimos de euro.

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