Las niñas y la vacuna del Papiloma

14/03/2009

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Si hay alguna alerta sanitaria a la que los profesionales de la salud le tengamos verdadero temor, esa es sin duda la que afecta o implica a las vacunas. La razón es sencilla: siempre hay daños colaterales en la salud de la población. Y eso ocurre independientemente de si la causa que ha motivado la alerta confirma o no la relación con la vacuna. Si el efecto adverso sospechoso que se le atribuye a la vacuna se confirma, de inmediato se debe proceder a la retirada definitiva de la misma o del lote implicado por parte de las autoridades sanitarias responsables, o sea de la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios. Si por el contrario, como ocurre en el caso actual, se confirma que la vacuna y los efectos adversos sospechosos no guardan relación causal, hay que proceder a levantar la inmovilización del lote sospechoso y todo debe de volver a la normalidad.

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