Las vacunas antipobreza

2/11/2006

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Autor: Dr. Raúl Herzog Verrey
Cargo: Medicina Familiar y Comunitaria
Titulación: Diploma de Experto en Vacunas por la URJC (Madrid).

El siglo XXI ha comenzado con un nuevo enfoque de la importancia de mejorar la salud en los países en vías de desarrollo como una de las bases para reducir la pobreza. En el año 2000 la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la Comisión de Macroeconomía y Salud que se encargaría de analizar el impacto de la salud en el desarrollo y buscaría formas de inversión en salud que se tradujeran en crecimiento económico en los países en desarrollo. En 2001 esta comisión remitió un informe en el que confirmaba una profunda relación entre enfermedad y pobreza crónica.

En efecto, resulta que las enfermedades son una importante causa para que ciertas sociedades queden atrapadas en la “trampa de la pobreza”. Pongamos un ejemplo: En una región del mundo la población vive de la agricultura, sin infraestructuras como carreteras, electricidad, regadío, etc. sin educación que les permita aspirar a trabajos más cualificados y dependiendo de los azotes de la naturaleza: sequías, inundaciones, plagas o enfermedades. Todo lo que producen lo necesitan para alimentarse y sobrevivir y su capacidad de ahorro es casi nula. El ahorro les permitiría invertir en mejoras en la agricultura, la comercialización de sus productos, en educación o en sanidad, que a medio plazo les podría aportar aumento de beneficio y nuevo crecimiento. Desgraciadamente estas inversiones, que supondrían un pequeño salto hacia el primer peldaño de la escalera del progreso, se dan poco. Sólo hay lo suficiente para subsistir y en ello consiste la “trampa de la pobreza”. En estos casos de economía de subsistencia o de aspiración a un pequeño progreso las enfermedades pueden tener efectos devastadores sobre la economía familiar. Pagar por ejemplo un tratamiento para un niño con malaria puede hundir el presupuesto anual de una familia que vive al límite y con ello su capacidad de ahorro, sin hablar de las consecuencias del padecimiento del SIDA u otras enfermedades crónicas y/o mortales por parte de un cabeza de familia.

En África Subsahariana y otros lugares del mundo en desarrollo las infecciones de las vías respiratorias bajas, la diarrea, el VIH/SIDA, la malaria, la tuberculosis y las llamadas enfermedades tropicales descuidadas están especialmente asociadas a la pobreza por su impacto en el desarrollo infantil y la educación, la salud de las madres y de sus recién nacidos y la productividad de los trabajadores. Por estos mecanismos estas enfermedades no sólo ocurren en lugares pobres, sino que además promueven la pobreza.

Se conocen algunas medidas de hábitos, higiene o medicación que pueden prevenir ciertas de estas enfermedades, pero su dificultad de implantación y/o su coste hacen que sólo se beneficien pocas personas de ellas. Por todo ello, el posible desarrollo de vacunas capaces de crear inmunidad ante estas enfermedades representa una potencial y prometedora intervención anti-pobreza.

En el año 2000 se reunieron 147 jefes de estado en las Naciones Unidas para adoptar ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para alcanzar la reducción de la pobreza mediante el desarrollo sostenible. El sexto ODM se centra en las enfermedades infecciosas, con un especial énfasis en la reducción de la incidencia del VIH/SIDA, la malaria y “otras enfermedades” que incluyen las enfermedades tropicales descuidadas citadas.
En el presente artículo hablaremos de los esfuerzos en el desarrollo de vacunas frente a las llamadas enfermedades tropicales descuidadas, dejando las otras para nuevos “Temas del mes”.

 

LAS ENFERMEDADES TROPICALES DESCUIDADAS Y EL DESARROLLO DE VACUNAS FRENTE A ELLAS
Bajo este nombre se agrupan una serie de enfermedades: 7 producidas por helmintos (ascariasis, trichuriasis, anquilostomiasis, filariasis linfática, oncocercosis, dracunculiasis y esquistosomiasis), 3 producidas por protozoos (enfermedad de Chagas, tripanosomiasis humana africana y leishmaniasis) y 3 de origen bacteriano (tracoma, lepra y úlcera de Buruli). Algunos clínicos añaden otros nombres a esta lista.

Estas enfermedades azotan desde hace siglos a la humanidad y se han referido a ellas en ocasiones como “enfermedades bíblicas”. Se han denominado “descuidadas” por la insuficiente atención que se les ha prestado comparado con los daños que producen. Son enfermedades que afectan principalmente a personas que viven en regiones pobres y tienen un gran impacto en la salud y desarrollo infantil, en las condiciones de las embarazadas y perinatales y en la productividad de los trabajadores.

IMPACTO EN LA SALUD INFANTIL Y EL DESARROLLO
Los niños en edad escolar son el grupo más afectados por ciertos parásitos intestinales como el Ascaris, Trichuris, Schistosoma y Anquilostoma que aparecen sólos o combinados en poliparasitosis. Se ha comprobado que estas infecciones tiene gran impacto sobre el estado de nutrición (produciendo especialmente anemia y desnutrición), el desarrollo físico y la forma física. Además se asocian a disminución de la memoria y otras funciones neurocognitivas que se traducen en menor atención y rendimiento escolar y probablemente en una reducción de los futuros ingresos. Por eso se repiten los esfuerzos internacionales para hacer campañas de desparasitación en masa de niños en edad escolar con medicación, aunque la rápida reinfección y la posibilidad de que aparezcan resistencias a los medicamentos utilizados han llevado a que también se hagan esfuerzos por desarrollar vacunas.

IMPACTO EN LA SALUD MATERNA Y PERINATAL
En cuanto a la salud de las embarazadas, el feto y los recién nacidos se puede ver afectados tanto por la enfermedad de la madre como por la transmisión materno-filial de ésta. Lo más frecuente es la afectación de la madre por una enfermedad debilitante que le produce anemia y aumenta notablemente la incidencia niños con bajo peso al nacer, mortalidad perinatal y materna. Esto es conocido desde principios del siglo XXI para el Anquilostoma, a pesar de lo cual actualmente hay unos 44 millones de mujeres embarazadas infectadas. Estas asociaciones se han visto también para el Schistosoma y además se ha comprobado que la coinfección de ambos con la filaria aumenta el riesgo de transmisión materno-filial de VIH.

La enfermedad de Chagas en la madre también tiene efectos negativos sobre el feto, además de poder transmitirse a éste produciendo gran mortalidad y bajo peso al nacer.

IMPACTO SOBRE LA PRODUCTIVIDAD DE LOS TRABAJADORES
Otra manera que tienen estas enfermedades tropicales descuidadas de promover la pobreza es la discapacidad transitoria o continua para el trabajo que producen en los afectados, disminuyendo así su productividad. Por ejemplo la dracunculiasis y la filariasis linfática producen deformidades en los miembros que pueden ser discapacitantes. La enfermedad de Chagas por su parte puede dejar cardiopatías con serios problemas de insuficiencia cardiaca, y como ejemplo más gráfico tanto la oncocercosis como el tracoma pueden causar ceguera. A parte de estos ejemplos claros, existe una asociación conocida desde finales del siglo XIX entre la infección por Anquilostoma y una menor productividad de los trabajadores. Esta asociación, comprobada más recientemente también para el Schistosoma, se debe a la anemia que causa la infección.

Teniendo en cuenta que aproximadamente 2 billones de personas, habitantes en su mayoría de zonas pobres, padecen parasitosis intestinales por uno o varios de los principales helmintos mencionados (Ascaris, Trichuris, Anquilostoma y Schistosoma), podemos imaginar el beneficio que supondría el disponer de vacunas eficaces para prevenir estas parasitosis.

El desarrollo de vacunas para las enfermedades tropicales descuidadas no ha progresado mucho. Ello se debe por un lado a que la investigación en vacunas contra patógenos eucariotas como los protozoos o los helmintos presenta dificultades técnicas y está poco avanzada en general, y por otro lado por la ausencia de un mercado comercial atractivo para la industria farmacéutica. Actualmente se han creado instituciones cofinanciadas con dinero público y privado que son las principales promotoras de la investigación en este campo.

ESTADO DE LAS INVESTIGACIONES

HELMINTOS
ANQUILOSTOMA: Las investigaciones se centran en la proteína ASP-2, un antígeno secretado por todas las larvas de anquilostoma y que tras su inoculación produce anticuerpos que han demostrado proteger de la invasión del parásito impidiendo que las larvas lleguen al intestino delgado o que se desarrollen en anquilostomas adultos. Se ha probado en ensayos clínicos en humanos sanos y hay ensayos en población más amplia en Brasil, que se van a llevar a cabo para probar la efectividad.

ONCOCERCOSIS: Los esfuerzos se han centrado hasta ahora en buscar antígenos potencialmente útiles para desarrollar vacunas, pero no hay proyectos de desarrollo de vacunas en curso actualmente.

SCHISTOSOMA: Existen dos géneros: S. haematobium, que afecta a las vías urinarias y S. mansoni, que puede afectar a intestino y vía hepática. El S. haematobium es más preocupante, por los numerosos fallos renales, hidronefrosis y cánceres de vejiga que se detectan en África Subsahariana, donde es endémico. Se está desarrollando una vacuna basada en un antígeno (Sh28GST) que es seguro e inmunogénico y se está probando su efectividad en población general en Nigeria y Senegal. También se están empezando a probar otros antígenos.

PROTOZOOS
AMEBIÁSIS: Se han hecho esfuerzos par desarrollar cepas no virulentas y ahora, tras la decodificación del los genomas, se espera aislar los genes de virulencia. Varias vacunas de subunidades del protozoo han dado resultados esperanzadores en los ensayos preclínicos.

ENFERMEDAD DE CHAGAS: Se han probado protocolos de inmunización con proteínas purificadas de Tripanosoma cruzi que han demostrado protección ante la infección o la muerte en ratones. El genoma y el proteoma de este protozoo ya han sido decodificados y se confía en que ello abra caminos para el desarrollo de vacunas por vacunología inversa, pero actualmente no hay en curso programas de desarrollo de vacunas para esta enfermedad .

LEISHMANIASIS: El mismo germen puede producir afectación cutánea, mucosa o visceral. En Asia central se practica desde hace siglos la leishmanización, inmunizando a individuos con organismos vivos extraídos de lesiones de leishmaniasis cutánea. Actualmente se ha desarrollado una vacuna compuesta por tres antígenos Leish-111f, que ha probado su seguridad e inmunogenicidad y va a ser probada en ensayos terapéuticos en Perú y Brasil.

BACTERIAS
ÚLCERA DE BURULI: Producida por Mycobacterium ulcerans se transmite por las aguas y produce lesiones cutáneas ulcerativas que crecen, son desfigurantes y a veces requieren cirugías amplias para su control. La vacuna contra la tuberculosis (BCG) ha demostrado proteger ante ella durante un periodo corto. Se han buscado antígenos que podrían ser candidatos para desarrollar vacunas, pero no se ha avanzado en los ensayos.

CHLAMIDIA: Chlamydia trachomatis puede producir tracoma, una infección crónica de ojos y párpados que puede acabar produciendo ceguera, así como infecciones de transmisión sexual como cervicitis, enfermedad inflamatoria pélvica con posible infertilidad, y transmisión en el parto pudiendo dar conjuntivitis o neumonía en recién nacidos. Varios laboratorios farmacéuticos están realizando ensayos preclínicos usando antígenos de membrana como vacunas, pero actualmente ninguno se ha probado en humanos.

LEPRA: Se ha reducido en un 90% su incidencia desde 1980 gracias a los tratamientos farmacológicos combinados quedando reducida la incidencia mundial a 410’000 casos nuevos/año (2004) repartidos en 9 países, fundamentalmente en la India. Se piensa que se podría erradicar mediante uso intensivo de los tratamientos farmacológicos, pero aún así se han desarrollado 5 candidatos a posibles vacunas, aunque ningún ensayo clínico con humanos ha sido puesto en marcha. La BCG es parcialmente protectora ante la lepra.

LEPTOSIPROSIS: Es una zoonosis (afecta a animales) y el hombre puede infectarse por aguas o productos contaminados con orina. 10% de los infectados desarrollan la enfermedad de Weil, con fiebre alta, ictericia y problemas hemorrágicos. En la década de 1930 se desarrolló en Japón una vacuna con bacterias enteras inactivadas. Una variante de esta vacuna está disponible aún hoy, aunque se trabaja en vacunas basadas en proteínas de membrana que protejan ante distintos serotipos y se espera que el conocimiento del genoma acelere el desarrollo de su vacuna mediante vacunología inversa.

SIFILIS: Aparte de la conocida enfermedad de transmisión sexual hay otras enfermedades causadas por otros tipos de treponema y que también afectan principalmente a zonas pobres. Aunque se sabe poco sobre los mecanismos de inmunidad ante el treponema se ha intentado desarrollar vacunas contra la sífilis. Las vacunas de células muertas y de vivas atenuadas que se han desarrollado no se podrían producir a gran escala, ya que aún no se ha conseguido cultivar el treponema in vitro. Se han aislado proteínas de membrana como antígenos vacunales que están en fase de ensayos preclínicos.

TEMAS RELACIONADOS
Existen varias enfermedades víricas que afectan también especialmente a zonas pobres, pero no las agruparemos con las anteriores por no ser tan promotoras de pobreza.
Merece mención los esfuerzos que se están haciendo para desarrollar vacunas para prevenir adicciones como a la cocaína y al tabaco.

CONLUSIÓN: Los objetivos son claros y las líneas de trabajo están trazadas, aunque queda mucho trabajo por hacer y serán necesarios grandes esfuerzos económicos.

BIBLIOGRAFÍA

1. Jeffrey Sachs. The End of Poverty. New York: The Penguin Press; 2005
2. Jeffrey Sachs. Macroeconomía y Salud: Invertir en Salud en Pro del Desarrollo Económico. Informe de la Comisión Sobre Macroeconomía y Salud 2001. Organización Mundial de la Salud.
3. Hotez PJ, Ferris MT. The antipoverty vaccines. Vaccine 2006;24:5787-99

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