Las vacunas en la adolescencia y la juventud. Aspectos especiales y propuestas

7/09/2006

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Noviembre 2004

AUTOR.Dra. Ana Martínez Rubio

LUGAR DE TRABAJO.Centro de Salud de Pilas (Sevilla). Servicio Andaluz de Salud.

TITULACION.Pediatra de Atención Primaria

 

INTRODUCCIÓN

La inmensa mayoría de la familias ha vacunado a sus hijos, de modo que los adolescentes llegan a la enseñanza secundaria con el calendario vacunal completo. Sin embargo, ellos no han tomado la decisión de vacunarse. Han sido sujetos pasivos.

Por otra parte desconocen los problemas de las enfermedades contra las que se han vacunado.

Los adolescentes tienen escasa preocupación con respecto de su salud actual o futura. Es una edad en que el sistema inmunitario está bien desarrollado y competente. Se padecen pocas enfermedades infecciosas y la patología predominante es la traumatológica (lesiones deportivas, accidentales) o la cutánea (acné). Y las mayores preocupaciones de los jóvenes en relación a su salud están relacionadas con la sexualidad (trastornos menstruales, anticoncepción, enfermedades de transmisión sexual, VIH) y los riesgos del consumo de sustancias.

Además, los jóvenes son bastante proclives a adoptar modas, se muestran fieles a sus clanes o pandillas y son muy sensibles a las opiniones de sus pares. Buscan la originalidad y la autoafirmación, aunque con ello lleguen a veces a rozar el límite de la trasgresión. Por eso, en ocasiones, al tratar de administrar las vacunas en los centros escolares, se tropieza con la falta de colaboración de los jóvenes y decaen ostensiblemente las cifras de cobertura vacunal.

ASPECTOS ESPECIALES DE LAS VACUNAS EN JÓVENES

Los jóvenes gozan por lo general de buena salud. No obstante, concurren algunos aspectos que obligan a abordar el tema de las vacunas en los adolescentes de forma especial.

Los jóvenes desconocen en qué consisten las enfermedades para las que existen vacunas.

Algunas, como la poliomielitis, han sido prácticamente erradicadas.

Otras constituyen ya casi rarezas. A veces los propios médicos descartan esos diagnósticos por su baja frecuencia y cuando se detectan, los casos de tos ferina o sarampión en adolescentes son objeto de publicaciones especializadas. [1][2]

Pero esos pequeños brotes suelen coincidir con poblaciones con menor cobertura vacunal por el motivo que sea.

Los jóvenes desconocen otros aspectos de la salud.

Puede ser porque ellos no han tenido que tomar decisiones hasta el momento en este terreno. También porque las familias son de menor tamaño y pocos adolescentes tienen oportunidades de compartir los cuidados de hermanos menores, muchos llegan a la enseñanza secundaria o superior con conocimientos escasos sobre salud y pocas habilidades para proporcionar cuidados.

Además, en nuestra sociedad de consumo, con un Servicio de Salud muy accesible y gratuito, tampoco tienen oportunidades para aprender un modelo distinto del de buscar soluciones “fuera”, sin responsabilizarse de las decisiones.

Los jóvenes obvian los riesgos.

Incluso aunque los conozcan “con el cerebro” (la velocidad, las drogas, las relaciones sexuales sin protección…), actúan como si tales riesgos no existieran. En parte por su propia inmadurez. En parte por presión de los pares.

Las vacunas no son obligatorias.

En muchos países en los que las vacunas son obligatorias para ingresar en los centros escolares, las tasas de cobertura vacunal así como los niveles de anticuerpos protectores, suelen ser muy buenas hasta los límites de la escolarización obligatoria, decayendo en edades posteriores. [3] Por otra parte, se plantea la cuestión ética de dicha obligatoriedad, por lo que algunos países (Italia entre ellos) han decidido suprimirla. Esto va a plantear la necesidad de nuevos abordajes para evitar los riesgos de una caída dramática en la cobertura. [4]

Desarrollo actual de persos tipos de medicina alternativa.

Homeópatas, naturistas, herboristas, iridólogos, acupuntores y un largo etcétera ofrecen sus servicios libremente y cada vez más personas acuden a ellos por pérdida de confianza en la medicina tradicional occidental. Algunas de estas escuelas no son partidarias de las vacunas. A veces recomiendan sólo ciertas vacunas, otras, se oponen francamente a ellas. Esto puede dar lugar en un futuro a nuevas epidemias. [5]

Un mundo sin fronteras.

En la actualidad muchos jóvenes viajan al extranjero, participan en programas de intercambio. También hay jóvenes engrosando el creciente caudal de la inmigración. Esto supone también nuevos riesgos. Se importan agentes infecciosos frente a los que una sociedad concreta puede no estar prevenida. Los viajeros se exponen a otros, que no por ser conocidos han sido previstos. [6][7]

Descenso de la cobertura vacunal en poblaciones concretas.

Por múltiples causas (propaganda sobre alguna reacción adversa, temor a complicaciones en un futuro lejano, supuestos efectos negativos de las vacunas o sus componentes, cambios sociopolíticos en un país…) que afectan de forma paralela a la población más joven.

PROPUESTAS

1.- Incrementar los conocimientos sobre salud y enfermedad de los estudiantes más jóvenes, ya desde la enseñanza obligatoria, y continuando la formación en la secundaria y superior. (En la Logse española se planteaba la Educación para la Salud como una materia “transversal”. Sin embargo, los resultados parecen ser muy pobres).

Aunque hay otros temas de salud que requieren esfuerzos educativos, con respecto de las vacunas convendría incidir en los siguientes apartados:

Destacar los aspectos negativos de las enfermedades que se pueden prevenir (que el tétanos puede ser mortal, que la hepatitis B se transmite por vía sexual).

Desmitificar los riesgos de las vacunas.

Describir los aspectos benéficos de la inmunización activa para el inpiduo: alta eficacia y gran duración de la protección (en muchos casos toda la vida).

Describir los beneficios de las vacunas para la sociedad. Resaltar los aspectos de solidaridad, de riqueza en sentido amplio.

Recordar los factores de riesgo que incrementan la necesidad de vacunarse.

Descubrirles un futuro con nuevas vacunas y más protección (frente a papiloma virus humano, herpes genital, VIH… [8]

2.- Utilizar metodologías no convencionales para dichas enseñanzas. Alternativas como los grupos de discusión, búsquedas bibliográficas y su posterior exposición pública son interesantes, pero el resultado será mejor cuanto más posibilidades de participación y ensayo de alternativas (rol playing, teatro, juegos…)

3.- Aprovechar la fe de los jóvenes en la ciencia y la tecnología para apoyar los argumentos. Que conozcan cómo se emplea la ingeniería genética para la creación de nuevas vacunas y para la mejora de las antiguas, cómo se elaboran los datos estadísticos, cómo se exploran las respuestas del organismo, etc., servirá de apoyo para estimular tanto el conocimiento como los comportamientos deseados.

4.- Incidir expresamente en la población femenina. [9][10] Aunque en la actualidad los roles de género son más amplios e intercambiables dentro del hogar, las mujeres siguen siendo los principales agentes de protección de la salud para sus familias en todos los medios sociales, especialmente en los más desfavorecidos. Además de encargarse de alimentar a la familia, cuidan a los hijos, los llevan al médico y a vacunar. Pero ellas deben cuidar su propia salud y deben ser conscientes de la necesidad de vacunas específicas durante el embarazo y después.

5.- Preguntar por el estado vacunal en todas las visitas a un centro sanitario.[9] No desaprovechar ninguna ocasión para actualizar el calendario, para informar sobre riesgos y oportunidades. Para educar y para vacunar.

6. Utilizar un documento unificado, fácil de transportar, donde se describan las fechas de las vacunas, las enfermedades prevenibles y sus consecuencias, las situaciones de riesgo especial y alguna fuente de información adicional (teléfono, dirección web…).

7.- Investigar. Es necesario conocer mejor qué sienten los jóvenes, qué piensan, qué hacen, qué sueñan para su futuro y su salud. En qué áreas creen que son vulnerables. Sólo conociéndoles mejor, evitando las etiquetas prefabricadas, dándoles el protagonismo que merecen, podremos contribuir a mejorar su salud.

Reference List

(1)

Measles outbreak in a boarding school–Pennsylvania, 2003. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2004; 53(14):306-309.

(2)

School-associated pertussis outbreak–Yavapai County, Arizona, September 2002-February 2003. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2004; 53(10):216-219.

(3)

Fogarty KJ, Massoudi MS, Gallo W, Averhoff FM, Yusuf H, Fishbein D. Vaccine coverage levels after implementation of a middle school vaccination requirement, Florida, 1997-2000. Public Health Rep 2004; 119(2):163-169.

(4)

Bonanni P, Bergamini M. Factors influencing vaccine uptake in Italy. Vaccine 2001; 20 Suppl 1:S8-12.

(5)

Wilson K, Mills E, Boon H, Tomlinson G, Ritvo P. A survey of attitudes towards paediatric vaccinations amongst Canadian naturopathic students. Vaccine 2004; 22(3-4):329-334.

(6)

Hamer DH, Connor BA. Travel health knowledge, attitudes and practices among United States travelers. J Travel Med 2004; 11(1):23-26.

(7)

Van Herck K, Van Damme P, Castelli F, Zuckerman J, Nothdurft H, Dahlgren AL et al. Knowledge, attitudes and practices in travel-related infectious diseases: the European airport survey. J Travel Med 2004; 11(1):3-8.

(8)

Boehner CW, Howe SR, Bernstein DI, Rosenthal SL. Viral sexually transmitted disease vaccine acceptability among college students. Sex Transm Dis 2003; 30(10):774-778.

(9)

Schmidt JV, Kroger AT, Roy SL. Report from the CDC.Vaccines in women. J Womens Health (Larchmt ) 2004; 13(3):249-257.

(10)

Kruszon-Moran DM, McQuillan GM, Chu SY. Tetanus and diphtheria immunity among females in the United States: are recommendations being followed? Am J Obstet Gynecol 2004; 190(4):1070-1076.

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