Las vacunas no causan autismo

17/06/2017

image_pdfimage_print

Las vacunas no causan autismo. Por más que se empeñen desde Wakefield, propagador del bulo, a periodistas mal informados, lo dicho, las vacunas no causan autismo ni otros trastornos del espectro autista. (TEA). Y no es una cuestión de creencia sino de ciencia.
Hay un enorme debate sobre la posibilidad de un vínculo entre las vacunas de la infancia y el posterior desarrollo del autismo. Esto se ha convertido en los últimos tiempos en un problema de salud pública importante con enfermedades prevenibles por vacunas que aumentan en la comunidad debido al temor de un “vínculo” entre las vacunas y el autismo. En el metaanálisis realizado por Taylor publicado en 2014 se incluyeron cinco estudios de cohortes con 1.256.407 niños y cinco estudios de casos y controles que incluyeron 9.920 niños. Los datos de la cohorte no revelaron relación entre la vacunación y el autismo (OR: 0,99; IC del 95%: 0,92 a 1,06) o ASD (OR: 0,91; IC del 95%: 0,68 a 1,20), ni tampoco hubo relación entre el autismo y la triple vírica OR: 0,84; IC del 95%: 0,70 a 1,01), o timerosal (OR: 1,00; IC del 95%: 0,77 a 1,31) o mercurio (Hg) (OR: 1,00; IC del 95%: 0,93 a 1,07). Del mismo modo, los datos de casos y controles no encontraron evidencia de un mayor riesgo de desarrollar autismo o TEA después de la triple v.i

Una reciente revisión de metaanálisis y revisiones sistemáticas publicadas concluye que la evidencia actual sugiere no tienen relación con el TEA varios factores ambientales como la vacunación, el tabaquismo materno, la exposición al tiomersal y las tecnologías de reproducción asistida. Por el contrario, la edad avanzada de los padres está asociada con un mayor riesgo de TEA así como otras complicaciones relacionadas con el embarazo, como la obesidad materna, la diabetes materna y la cesárea, han mostrado una asociación menos fuerte (pero significativa) con el riesgo de padecer TEA. Y eso es lo poco que sabemos hasta ahoraii. Porque el TEA es un trastorno en estudio cuyas causas realmente se desconocen.

Desafortunadamente, no son los únicos que han caído en esta circunstancia tanto es así que la OMS ha establecido un grupo de trabajo dirigido a formación y colaboración con los clínicos e investigadores del espectro autista para que puedan abordar estos aspectos, desactivando de forma eficaz los argumentos equívocos que llevan a rechazar las vacunas y poner a riesgo a la población con tasas subóptimas de coberturas vacunales que llevan a brotes, como ha ocurrido reciente mente en Minnesotaiii.

Por otro lado, es complicado encontrar estrategias que realmente “borren” este miedo de la memoria de las personas. Como refiere Pluviano en su investigación, la incapacidad de las personas para actualizar sus recuerdos a la luz de la información correctiva puede tener importantes consecuencias para la salud pública, como en el caso de la vacunación. En el presente estudio, comparamos tres estrategias potencialmente efectivas en la promoción de vacunas: una que contrasta con mitos versus hechos, una que emplea cajas de hechos e iconos y otra que muestra imágenes de niños enfermos no vacunados. Las creencias en el vínculo autismo / vacunas y en los efectos secundarios de las vacunas, junto con la intención de vacunar a un futuro niño, se evaluaron inmediatamente después de la intervención de corrección y después de un retraso de 7 días para revelar posibles efectos contraproducentes. Los resultados demuestran que las estrategias existentes para corregir la desinformación de la vacuna son ineficaces y con frecuencia resultan contraproducentes, dando lugar al efecto opuesto no intencional, reforzando creencias mal fundadas sobre la vacunación y reduciendo las intenciones de vacunariv. Por ello es importante seguir investigando sobre la desinformación de las vacunas y perseverando en estrategias sobre las recomendaciones para el progreso.

i Taylor LE1Swerdfeger AL1Eslick GD Vaccines are not associated with autism: an evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies. Vaccine. 2014 Jun 17;32(29):3623-9.

ii Modabbernia A, Velthorst E, Reichenberg A.Environmental risk factors for autism: an evidence-based review of systematic reviews and meta-analyses.Mol Autism. 2017 Mar 17;8:13.

iv Pluviano S1,2Watt C1Della Sala S1. Misinformation lingers in memory: Failure of three pro-vaccination strategies.PLoS One. 2017 Jul 27;12(7):e0181640. doi: 10.1371/journal.pone.0181640. eCollection 2017.

image_pdfimage_print

Subir al menú