Las vacunas y una oposición que perdura a lo largo de los siglos

25/02/2015

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Un brote de sarampión en Estados Unidos ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la vacunación Aunque son consideradas uno de los mayores logros médicos de la humanidad, hay gente que se ha resistido a las vacunas casi desde la primera vez que se inyectó una — en 1796, cuando el médico rural inglés Edward Jenner inoculó a un niño de 8 años contra la viruela. En Estados Unidos, la oposición a las vacunas fue más intensa a finales del siglo XIX y principios de XX, dijo Susan Lederer, responsable de historia médica y bioética de la Universidad de Wisconsin. Fue ahí cuando organizaciones como la Liga Americana Anti-Vacunación y la American Medical Liberty League asumieron el peso del movimiento.

Algunos emplearon fotos con niños vacunados con cicatrices y sin miembros u ojos, para asegurar que las vacunas eran los culpables de su estado. El movimiento contrario a las vacunas mantuvo en general un perfil bastante bajo hasta 1998, cuando una revista médica británica publicó un estudio ahora desacreditado en el que el investigador Andrew Wakefield y sus colegas sugieren un vínculo entre la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola y el autismo. Pero la situación cambió pronto. Otros investigadores hicieron estudios más grandes y mejor diseñados y no encontraron ninguna relación con el autismo. El trabajo de Wakefield fue desacreditado y la publicación se retractó. Pero todo esto ocurrió en una época en que aumentaron las tasas de diagnósticos de autismo, y algunos grupos de padres y celebridades siguen creyendo que las vacunas fueron las responsables.

La situación se coció a fuego lento hasta el brote de Disneyland. Puso el dedo en la llaga para defensores de la salud pública, padres a favor de la vacunación y hasta cómicos. “Nunca he visto este nivel de ira en los padres que han elegido no vacunar a sus hijos”, dijo Offit. Cree que uno de los motivos más importantes es que el brote comenzó precisamente en esos parques de diversiones. “Es el Jardín del Edén. ¿Y qué hemos hecho? Traer este virus en el Jardín del Edén”, dijo.

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