Measles still spreads in Europe: Who is responsible for the failure to vaccinate

16/04/2010

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Measles still spreads in Europe: Who is responsible for the failure to vaccinate
Lopalco PL, Martin R. Euro Surveill 2010; 15(17)pii=19557
Palabra clave: Sarampión

Los autores editorializan respecto de que no es un secreto de que la eliminación del sarampión y de la rubéola en Europa no se alcanzará en la fecha prevista de 2010 a pesar de que en los últimos 10-12 años las autoridades sanitarias han llevado a cabo esfuerzos sobrehumanos para conseguir una dramática reducción de los casos en la Región Europea de la OMS, pasando de 200.000 en 1994 a 30.000 en 2003 y a 7.411 en 2009. Aún así el sarampión sigue extendiéndose por Europa y no hay tiempo para la autocomplacencia.

Según datos de la OMS es en Europa occidental donde se encuentran las más bajas coberturas de vacunación frente a sarampión lo que se traduce en que en esta zona se reportan el 96% de los casos de toda la Región. Este hecho es el responsable de que existan grandes bolsas de población susceptible y de que aparezcan brotes epidémicos cuando se concentran en la misma área geográfica o son del mismo tipo poblacional. Las razones que explican la existencia de estas bolsas son variadas: a) acceso difícil o limitado a los servicios preventivos, b) creencias culturales o religiosas, preocupación por la seguridad vacunal y ausencia de percepción de la gravedad de la enfermedad. El sarampión no es solamente inmunoprevenibles, es también una enfermedad predecible y una de las más infecciosas. Todo ello se traduce en que no es una sorpresa el asistir a brotes en varias zonas y que se haya vuelto endémico en algunos países. A pesar de disponer de una herramienta preventiva segura y eficaz, la captación no es óptima mediante los sistemas tradicionales de salud.

A pesar de que los brotes actuales se concentran en población gitana, no debemos mirar solamente a esta población ya que debemos identificar a la población total que precisa vacunación. Los autores concluyen que son las autoridades sanitarias aportando infraestructuras y esfuerzos vacunales, los médicos y enfermeras que no están convencidos de las ventajas de la vacunación y de la gravedad de la enfermedad, de los padres de los niños pequeños y en definitiva de los vacunólogos en el sentido de que su atención no se vea ocupada únicamente por las nuevas vacunas sino que también permanezcan vigilantes del sarampión, de la rubéola, de la difteria y de la poliomielitis. Se precisa un renovado compromiso en la meta de la eliminación del sarampión por el bien de las generaciones venideras.

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