Meningitis: esa enfermedad producida por diferentes gérmenes

13/06/2007

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Mayo 2007

Autores: Purificación Robles Raya, Mª Luisa Morató Agustí.
Cargo: Miembros Grupo de Vacunas GERMIAP- CAMFIC. Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitaria.
Título: Especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. 

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Introducción 
Llamamos MENINGITIS a la inflamación aguda de las meninges producida en la mayoría de casos por agentes infecciosos.

La mayor parte de las meningitis de etiología bacteriana son producidas por estos tres gérmenes: Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae b (Hib). En el recién nacido la causa suele variar siendo diferente y más frecuentes las meningitis por el Streptococcus agalactiae, y otros.

El cuadro se acompaña en muchas ocasiones de sepsis (infección generalizada), lo que las convierte en infecciones extremadamente graves con un importante número de casos de muerte y/o daño cerebral. En España, aún actualmente se declaran entre 3000-4000 casos al año.

La meningitis meningocócica es la más frecuente de las bacterianas con una incidencia de 3.5/100.000 habitantes y una mortalidad de 10-13% a pesar del tratamiento antibiótico; un 11-19% de supervivientes sufren secuelas permanentes. La mayor incidencia se ha observado en lactantes, niños en edad preescolar y adolescentes.

Mientras que la proporción de casos atribuibles a la enfermedad meningocócica del serogrupo C es ampliamente variable, Austria, Bélgica, España 1, Portugal y Holanda han experimentado aumentos por el serogrupo C entre 1990 y 2000. Estos aumentos en la incidencia del serogrupo C se asociaron con la emergencia de nuevas cepas más agresivas.

Las meningitis víricas son mucho más frecuentes con una incidencia de 5-10/100.000 habitantes con un curso clínico relativamente más benigno. Su incidencia aumenta en verano y a principios de otoño. Los virus de las paperas, de la hepatitis, del herpes y de la rabia son otros de los virus que pueden provocar una meningitis aséptica.

Con menor frecuencia podemos encontrar también meningitis producidas por micobacterias, hongos o parásitos y no infecciosas producidas por sustancias químicas y tumores.

Ante la más mínima sospecha de la existencia de síndrome meníngeo, el paciente ha de ser derivado con extrema rapidez a un servicio de urgencias hospitalario. Uno de sus principales factores pronósticos es la rapidez en el diagnóstico 2 y en el inicio del tratamiento. No podemos olvidar que se trata de la segunda causa de muerte por enfermedad infecciosa en los países desarrollados. 

{mospagebreak heading=Introduccion&title=Anamnesis}

Anamnesis:

• Antecedentes personales: hay enfermedades o situaciones previas que favorecen la aparición de esta enfermedad como la extirpación de bazo (esplenectomía) , implantes cocleares, inmunodepresión, etc
• Edad: importante para valorar el tratamiento antibiótico empírico.
• Signos y síntomas

– Triada clásica: Cefalea, rigidez de nuca y vómitos sin nauseas.
– Precoces: es conveniente buscar signos iniciales antes de las 12 horas en que ya se instalan los signos y síntomas de la triada clásica.

o Dolor de en extremidades inferiores
o Manos y pies fríos
o Anormal coloración de la piel

Pruebas complementarias:
Como hemos indicado anteriormente, el principal fin de la atención prehospitalaria de los pacientes con sospecha de síndrome meníngeo será el traslado urgente a un centro hospitalario donde se realizará: analítica, hemocultivos, punción lumbar, TAC si focalidad, etc.

{mospagebreak heading=Introduccion&title=Tratamiento y prevencion}

Tratamiento
El tratamiento definitivo será siempre hospitalario. A nivel extrahospitalario y mientras se realiza el traslado (que deberá ser lo más rápido posible) se procederá a:

Prevención

1. Vacunas
La vacunación constituye una de las estrategias más efectivas en la prevención primaria. Actualmente disponemos de las siguientes vacunas que se están mostrando altamente efectivas en la disminución de la enfermedad 3 :

Vacuna antimeningocócica: En el momento actual podemos prevenir la enfermedad por el serotipo C, no así la producida por el serotipo B. Se administra la vacuna conjugada (MCC) efectiva en menores de 2 años. 3 dosis a los lactantes a los 2, 6 y 15 meses. En mayores de 1 año se administra una única dosis intramuscular en deltoides. Si se ha administrado previamente la vacuna polisacárida deberemos esperar 6 meses para indicar su administración.

Las vacunas antimeningocócicas C conjugadas son claramente superiores a las vacunas disponibles de polisacáridos en la protección de lactantes y en la estimulación de inmunidad a largo plazo en todas las edades. Además, a diferencia de las vacunas de polisacáridos, las vacunas antimeningocócicas C conjugadas parecen poder reducir la carga de meningococo y contribuir al control de la infección por meningococo por una protección indirecta debido a la inmunidad de grupo

La vacuna no conjugada de polisacáridos A+C produce sólo inmunización temporal durante 2-3 años indicándose sólo en viajeros a países de alta endemia, brotes o contactos de enfermos con enfermedad por el meningococo A.

Vacuna antihaemophilus influenzae tipo b: Vacuna conjugada incluida en el calendario sistemático del niño (2, 4, 6, 12-18 meses). Es una vacuna que se ha mostrado altamente eficaz. Su introducción fue seguida de un drástico descenso de las enfermedades invasivas por Hib, incluyendo las meningitis. Puede administrarse en adultos y niños mayores de 5 años con inmunosupresión y en esplenectomizados.

Vacuna antineumocócica: La enfermedad invasiva por neumococo es más frecuente en la infancia por ello la vacuna indicada en profilaxis de meningitis neumocócica sería la vacuna heptavalente conjugada que deberá administrarse en menores de 5 años pertenecientes a grupos de riesgo.

Esta vacuna se ha mostrado eficaz 7 en la reducción de la enfermedad invasiva, pero, no obstante se observa que la colonización por neumococos ha cambiado después de la introducción de la esta vacuna 8, tanto en la distribución de los serotipos como en el patrón de sensibilidad antibiótica a la penicilina. Por lo tanto es necesario mantener una adecuada vigilancia epidemiológica 9.

En mayores de 60 años o pacientes con enfermedades crónicas (asplenia anatómica o funcional, fístulas de líquido cefalorraquídeo, sd. Nefrótico, situaciones asociadas a inmunosupresión incluida la infección por VIH, Diabetes melitus, enfermedad hepática crónica incluido el alcoholismo, enfermedades cardiovasculares y pulmonares excluyendo el asma y/o implante coclear) estará indicada la administración de la vacuna antineumocócica polisacárida de 23 serotipos.

2. Quimioprofilaxis:
Se define como quimioprofilaxis la administración de fármacos en personas sanas con la finalidad de evitar una enfermedad infecciosa determinada. Debe valorarse siempre el beneficio a modo de morbimortalidad, así como los efectos secundarios, resistencias y gasto sanitario.

En caso de contacto con un enfermo de meningitis debemos recordar la quimioprofilaxis secundaria en los contactos de los casos de meningitis por meningococo o Hib. Debe administrarse lo antes posible, preferentemente durante las 24horas siguientes siendo poco eficaz pasados los 10 días. Debemos recordar además que el propio caso debe ser objeto de quimioprofilaxis para erradicar el estado de portador a no ser que haya recibido tratamiento con rifampicina, ceftriaxona o ciprofloxacino.

Es importante detectar a partir del caso índice a los posibles casos contactos a los que se debe administrar la profilaxis. A continuación detallamos quienes deben considerarse como posibles contactos.

Indicaciones de la quimioprofilaxis en m. meningocócica 10:

• Personas que viven en el domicilio del caso.
• Personas que hayan pernoctado en la misma habitación del caso en los 10 días previos a su hospitalización.
• Personas que no viven en el mismo domicilio que el caso pero que han tenido contactos próximos y repetidos en los últimos 10 días, durante más de 4 horas consecutivas al día.
• Personas que han tenido contacto directo con las secreciones nasofaríngeas del enfermo los 10 días previos a su hospitalización hasta 24 horas después de iniciado el tratamiento antibiótico.
• En guarderías y centros de preescolar (hasta 5 años de edad). Un caso en un aula: todos los niños y personal del aula. Dos casos en aulas distintas: todos los niños y personal de la guardería o preescolar.
• En centros escolares (mayores de 5 años). Un caso en un aula: todos los alumnos y personal del aula. Dos casos en aulas distintas: todos los alumnos y personal de ambas aulas. Tres o más casos en el plazo de un mes como mínimo en dos aulas distintas: todos los alumnos y personal del centro.
• (Valorar si actividades en común en aulas del mismo centro. No se consideran compañeros de autobús, recreo o actividades limitadas en el tiempo)
• El propio enfermo al ser dado de alta hospitalaria, excepto si ha recibido tratamiento con ceftriaxona o cefotaxima que erradica el estado portador. Se asociará la administración de la vacuna.

Indicaciones de la quimioprofilaxis en m. Haemophilus influenzae con rifampicina:

1. Niños de 4 años o menos que conviven con el caso índice.
2. Todos los adultos de la familia para evitar difusión intrafamiliar en los niños, excepto en embarazadas.
3. Todos los niños y personal de guarderías y centros preescolares tras dos casos o más de infección en menos de 60 días. Si sólo ha habido un caso se tratarán todos los niños de la misma clase, el personal adulto que tenga contacto con esa clase y todos los niños menores de 5 años del centro.
4. El propio caso índice al alta hospitalaria.

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Conclusiones

 Es importante el reconocimiento precoz de los síntomas de meningitis para un tratamiento correcto y adecuado que se basa en el conocimiento pronto del germen causal.
 En la medida de lo posible aplicaremos las vacunas disponibles para prevenir esta enfermedad, mediante las vacunas antimeningocócicas, antineumocócica, anti-Haemophilus influenzae b.
 Es importante aplicar tratamiento preventivo adecuado y otras medidas que instauren desde salud pública para el manejo más adecuado de esta enfermedad.

Bibliografía
1 Mateo S, Cano R, Garcia C. Changing epidemiology of meningococcal disease in Spain. Eurosurveillance 1998; 2:71-4.

2 Thompson MJ, Ninis N, Perera R, Mayon-White R, Phillips C, Bailey L, Harnden A, Mant D, Levin M. Clinical recognition of meningococcal disease in children and adolescents. The lancet. 2006;367(9508):397-403.

3 Makwana N, Riordan FA . Bacterial Meningitis: The Impact of Vaccination. CNS Drugs. 2007;21(5):355-366.

4 Maiden MC, Stuart JM. Carriage of serogroup C meningococci 1 year after meningococcal C conjugate polysaccharide vaccination. Lancet 2002; 359:1829-31.

5 Ramsay ME, Andrews NJ, Trotter CL, Kaczmarski EB, Miller E. Herd immunity from meningococcal serogroup C conjugate vaccination in England: Database analysis. BMJ 2003; 326:365-6.

6 Bernaola Iturbe E, Aristegui Fernandez J, Herranz Aguirre M, Garcia Calvo C, Fernandez Perez C; Grupo de Estudio de Enfermedad Invasora Neumococica en el Pais Vasco-Navarra. Estudio sobre la incidencia de la enfermedad ivasiva neumocócica en neonatos y en niños menores de 5 años en el Pais Vasco y Navarra. An Esp Pediatr. 2002 Oct;57(4):301-9.

7 Aristegui J, Bernaola E, Pocheville I, Garcia C, Arranz L, Duran G, Perez L, Bastida M, Canduela C, Herranz Aguirre M, Garrote E, Fletcher MA, Perez C. Reduction in pediatric invasive pneumococcal disease in the Basque Country and Navarre, Spain, after introduction of the heptavalent pneumococcal conjugate vaccine. Eur J Clin Microbiol Infect Dis. 2007; 26: 303-310

8 Huang SS, Platt R, Rifas-Shiman SL, Pelton SI, Goldmann D, Finkelstein JA.Post-PCV7 changes in colonizing pneumococcal serotypes in 16 Massachusetts Communities, 2001 and 2004. Pediatrics 2005; 116: e408-e413

9 PebodyRG, Hellenbrand W, D’Ancona F, Ruutu P, on behalf of the European Union funded Pnc-EURO contributing group. Pneumococcal disease surveillance in Europe. Euro Surveill. 2006 Sep;11(9):171-8.

10 Fraser, A. Gafter-Gvili, M. Paul, and L. Leibovici. Prophylactic use of antibiotics for prevention of meningococcal infections: systematic review and meta-analysis of randomised trials. Eur J Clin Microbiol.Infect.Dis. 24 (3):172-181, 2005.

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