Presente y futuro de la vacuna de la Tuberculosis

3/05/2007

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Abril 2007

Autor: Dra. María José Iglesias Gozalo.
Cargo: Profesora Titular. Unidad de Medicina Preventiva. Universidad de Zaragoza.
Título: Doctor en Medicina. Especialista en Salud pública y Medicina Preventiva.

Autor: Dr. Carlos Martín Montañés.
Cargo: Catedrático de Microbiología. Unidad de Microbiología. Facultad de Medicina. Universidad de Zaragoza. Miembro del Steering Commitee del Proyecto Europeo para el desarrollo de nuevas vacunas contra la Tuberculosis (TB-VAC).
Título: Doctor en Medicina. Doctor en Bioquímica (París VII).

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Introducción

La tuberculosis (TB), una de las enfermedades más antiguas que afectan al ser humano, tiene en su haber ser la primera enfermedad infecciosa como causa de muerte. La tuberculosis es una enfermedad evitable, si bien en el momento actual, continúa representando un importante problema de salud pública cuya situación se ha visto empeorada por el VIH y la aparición de cepas extremadamente resistentes a los medicamentos (XDR) (Raviglionie & Smith 2007).

La tuberculosis está causada por bacterias pertenecientes al complejo de Mycobacterium tuberculosis. Es una enfermedad relacionada con la pobreza cuya presencia se ve favorecida por las malas condiciones socio-sanitarias y factores como la desnutrición, las guerras y los movimientos de población se asocian con su mayor diseminación.

En este mismo sentido, los períodos de mejora de las condiciones socio-económicas y de la higiene se han visto acompañados de su rápida declinación. Así ocurrió en los países industrializados dónde, desde mediados del siglo XX, se apreció una disminución continua en la incidencia de esta enfermedad.

Su descenso respondió, en gran medida, a la aparición de fármacos eficaces frente al bacilo tuberculoso, estreptomicina, isoniacida y, más tarde, rifampicina; considerándose, en los países de nuestro entorno, que los elementos determinantes de esta tendencia descendente fueron disponer de un tratamiento efectivo, así como las mejoras en los sistemas sanitarios y en las condiciones socio-económicas.

En la década de los 80 la pandemia del VIH, la inmigración de personas procedentes de países con alta endemia, la formación de bolsas de pobreza y el impacto en los usuarios de drogas por vía parenteral ocasionaron, en aquellos países dónde esta enfermedad se consideraba casi erradicada, un resurgir de la tuberculosis.

En 1993, como reflejo de la preocupación por la magnitud del problema, la OMS/WHO declaró a la tuberculosis una emergencia global. En 1995, convocó y comprometió a los gobiernos a aplicar la estrategia DOTS/TAES (Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado).

Esta estrategia dirigida al control de la tuberculosis constaba de cinco elementos contemplando desde el necesario compromiso político de los gobiernos para garantizar los recursos necesarios; la organización de la detección, diagnóstico y tratamiento de los casos; el diagnóstico bacteriológico y una red de laboratorios eficaz; quimioterapia breve estandarizada y apoyo al paciente a lo largo de todo el tratamiento; suministro de fármacos de calidad asegurada y la existencia de un sistema de información que permita el registro y seguimiento de los pacientes hasta su curación y para la propia evaluación de la estrategia.

De acuerdo con ésta, diez años después, y a pesar de que 182 países han adoptado esta estrategia, una cuarta parte de la población mundial aún no tiene acceso a los servicios que ofrece. Entre los retos de futuro identificados, se han señalado la asociación con la infección del virus de la inmunodeficiencia humana, la resistencia a los medicamentos antituberculosos y la carencia de nuevas herramientas para diagnosticar, tratar y prevenir la enfermedad.

La respuesta, en 2006, a este gran desafío epidemiológico fue la puesta en marcha de una nueva estrategia denominada Alto a la Tuberculosis (StopTB) que, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aspira a reducir la carga mundial de tuberculosis en 2015 y planteando como meta eliminar la tuberculosis como problema de salud pública en el año 2050.

Actualmente, los instrumentos disponibles para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis permiten luchar contra esta enfermedad, si bien no permiten plantearse un efectivo control de la misma; para ello resulta imprescindible innovaciones en métodos de diagnóstico, el perfeccionamiento de la práctica clínica, el desarrollo de nuevos medicamentos y, también, la construcción de una nueva vacuna imprescindible para un mejor control de la enfermedad y cuya existencia permitiría plantearse el ambicioso objetivo de su eliminación.

2. ¿Por qué se necesita una vacuna preventiva contra la tuberculosis mejor que BCG?

No hay ninguna vacuna tan ampliamente utilizada ni tan polémica como BCG. Sus efectos en estudios aleatorizados controlados y de caso-control han proporcionado resultados dispares, desde una protección excelente a ninguna protección contra tuberculosis (Fine 1995).

La mayoría de los estudios han demostrado que las vacunas de BCG producen un grado más alto de protección contra formas severas de TB, tales como meningitis y TB diseminada, que contra las formas moderadas de la enfermedad.

La eficacia de la vacunación neonatal de BCG disminuye con la edad reduciéndose, en un estudio, desde el 82% en niños menores de 15 años de la edad, al 67% en el grupo 15-24 años y hasta el 20% en mayores de 25 años. Los estudios que evaluaron meningitis o TB miliar demostraron que BCG puede proporcionar una buena protección contra estas formas graves de TB en niños jóvenes, con un rango de eficacia del 46-100%.

Sin embargo, la eficacia contra TB pulmonar, que es más frecuente en adolescentes y adultos, varía entre el 0 y el 80%. En 1994 se publicó un metaanálisis de la bibliografía médica más relevante en la que se examinaron 1.264 artículos, seleccionándose 70 de los que, finalmente, se incluyeron en el análisis 26.

La conclusión fue que la BCG proporciona una protección global del 50% frente a la enfermedad tuberculosa y, en especial, previene frente a la meningitis tuberculosa durante la edad infantil. La mayoría de las evidencias sugieren que la eficacia persiste tras 10 años de la vacunación habiéndose descrito hasta 80 años.

La eficacia de la vacuna BCG también parece variar con la latitud geográfica – a mayor lejanía del ecuador, mayor eficacia de la vacuna. Probablemente, la exposición a micobacterias no patógenas, que es más intensa en climas calientes, induce un grado de inmunidad protectora en poblaciones expuestas, enmascarando la protección potencial contra BCG.

En cualquier caso, existe un acuerdo en considerar que BCG presenta un limitado papel en la disminución de la transmisión de la tuberculosis. La vacunación con BCG evita las formas poco infectantes (meníngea y miliar) si bien la principal fuente de infección son los casos de TBC pulmonar con baciloscopia positiva propia del adulto. Es por ello que la investigación en vacunas más eficaces que la actual BCG tiene como objetivo primordial prevenir las formas respiratorias de la enfermedad.

3. BCG, la vacuna actual

El bacilo de Calmette Guerin (BCG) es la vacuna actual para la tuberculosis. Es una vacuna viva, no patógena preparada a partir de una cepa atenuada de M. bovis. Calmette y Guérin necesitaron trece años y más de 200 subcultivos para conseguir cambios en el genoma de la cepa original de M. bovis.

Estudios genéticos recientes han permitido mostrar que en la actual vacuna se han perdido más de 100 genes en distintas regiones, estando algunos implicados en la virulencia como DR1 (Berh et al 1999).

BCG es un inmunógeno altamente complejo que induce una respuesta básicamente de tipo celular. Interesa señalar que la cepa original de Calmette y Guerin se distribuyó a distintos países y laboratorios que han utilizado diferentes procedimientos en su elaboración, lo que ha cambiado su virulencia residual y sus características inmunogénicas. Cada BCG es conocida por el nombre del lugar de producción, BCG (París), BCG (Copenhague), BCG (Montreal), entre otras.

La publicación, en marzo de 2007, de la secuencia completa de BCG ha revelado diferencias en sus características genéticas y moleculares (Brosh et al 2007). Estas permitirían explicar las diferencias encontradas en las cepas actualmente utilizadas como vacuna BCG, siendo unas “más inmunógenas” (BCG Japón, BCG Pasteur 1173,) y, probablemente, con mayor capacidad inmunogenética que otras cepas “menos inmunógenas”” (BCG Glaxo 1077, BCG Danesa 1331) .

BCG se utilizó, en 1921, por primera vez en niños, en forma oral. Mas tarde fueron introducidos otros métodos para su administración como la inyección intradérmica, múltiple y la escarificación. La pauta y vía de administración recomendada es 0,1 ml estrictamente por vía intradérmica, siendo la zona mas frecuentemente utilizada la cara externa del brazo, a nivel de la inserción distal del deltoides. En España, BCG no se aplica de forma sistemática en la población pediátrica, al no encontrarse incluida en los calendarios vacunales de las distintas comunidades autónomas, aunque sí está presente en el calendario vacunal del País Vasco.

4. La necesidad de nuevos instrumentos para el control

La historia natural de la tuberculosis y su amplia distribución por edad ha llevado a considerar que sería necesario disponer de vacunas que puedan prevenir la infección en niños, la progresión de infección latente a enfermedad activa, se puedan utilizar en el tratamiento de la enfermedad activa (vacuna inmunoterapeútica), se puedan utilizar en adultos y, especialmente, que presenten una mayor eficacia para prevenir las formas respiratorias de TB y permitan disminuir su transmisión.

No es probable que se pueda encontrar una única vacuna que resulte eficaz para todas estas situaciones y que, además, cumpla los criterios clásicos de alta eficacia; reproduzca una respuesta inmunológica similar a la de la infección natural; confiera inmunidad persistente a largo plazo; provoque mínimos efectos secundarios; se administre en dosis única, compatible con otras vacunas, en los primeros meses de vida, por vía no invasiva y sea estable a temperatura ambiente. Todo ello, sin olvidar aspectos no menos importantes como, ser de fácil producción y económicamente asequible.

El esfuerzo de la comunidad científica ha dado como resultado la construcción de numerosos candidatos a vacuna durante la última década. En la búsqueda de candidatos a vacunas que mejoren la eficacia de la actual BCG, se encuentran distintos equipos que han utilizado distintas aproximaciones.

Dos son las principales estrategias utilizadas, mejorar la inmunidad conferida por la actual BCG y construir nuevas vacunas más eficaces y capaces de reemplazar a la actual vacuna BCG, es decir las llamadas vacunas subunidades y las vacunas vivas. Las vacunas subunidades utilizan antígenos del bacilo de la tuberculosis.

Estos antígenos consisten, generalmente, en proteínas de M. tuberculosis que son reconocidas por el sistema inmune tras la infección en humanos. Estas proteínas pueden ser administradas directamente junto a potentes adyuvantes o como vacunas ADN introduciendo los genes que las producen en un virus de la vacuna viruela que ha sido genéticamente modificado para no producir la enfermedad. Las vacunas vivas consisten, principalmente, en la utilización de cepas de M. tuberculosis en las que se han eliminado los genes responsables de virulencia y en BCG modificada genéticamente para incrementar su protección.

Todo candidato a vacuna es evaluado para conocer su atenuación, es decir que no producen patología y son seguros así como su eficacia o grado de protección frente a la infección por M. tuberculosis.

En esta evaluación de nuevas vacunas BCG continúa siendo el “gold-standard”. Los estudios se llevan a cabo en modelos animales, ratón, cobaya y primate no humano. Una vez demostrado que el candidato es seguro e eficaz, es propuesto para su estudio en ensayos clínicos en humanos.

Los ensayos clínicos se dividen en 3 etapas consecutivas, fases I a III, que corresponden al estadio de desarrollo propiamente dicho, y una fase IV o farmacovigilancia tras su comercialización y ser lanzado al mercado.

La primera fase del ensayo, Fase I, busca determinar la seguridad y efectos biológicos, incluida su inmunogenicidad y se realiza en un pequeño grupo de voluntarios sanos.

La Fase II se centra en la inmunogenicidad y en determinar la efectividad de la vacuna en un número limitado de voluntarios.

La Fase III tiene como objetivo evaluar la seguridad y efectividad, en voluntarios vacunados y sin vacunar mediante grandes ensayos a doble ciego. La Fase III de la vacuna contra la tuberculosis se prevee larga (3-4 años) al no existir marcadores biológicos de protección y requerir el estudio de su eficacia en la reducción de la enfermedad en individuos inmunizados, la participación de miles de individuos.

4. Candidatos a Vacunas: subunidades

Numerosas vacunas subunidades se han desarrollado utilizando diferentes aproximaciones experimentales. La justificación para estas vacunas es que con unos pocos antígenos puede lograrse la misma protección que se obtiene con la bacteria completa y su utilización permitiría obtener vacunas seguras, reproducibles y que no plantearían problemas para su aplicación a individuos inmunocomprometidos.

Uno de los más prometedores denominado ESAT 6 se ha desarrollado a partir de antígenos del bacilo de la tuberculosis. Es una proteína secretada de gran importancia. En animales de experimentación infectados, tratados y reinfectados con M. tuberculosis, se observó que en el momento de la reinfección los animales desarrollaron una fuerte respuesta de células T al ESAT-6 y haciendo a esta proteína relevante como fuente de inmunidad protectora.

Mediante fusión con otro antígeno mayor denominado Ag85B se han construido derivados de esta proteína. Esta vacuna subunidad administrada con diferentes coadyuvantes provoca una respuesta inmunitaria que, en modelo ratón y primate, han mostrado cierta protección frente a la infección con M. tuberculosis. Actualmente este candidato se encuentra en Fase I dentro del proyecto TB-VAC del VI Programa Marco de la Unión Europea.

El estudio de la respuesta inmunitaria, en individuos sanos que han estado en contacto con M. tuberculosis, ha permitido identificar diferentes antígenos que serían claves para contener la infección tuberculosa. La inmunización consiste en una fusión recombinada de la proteína Mtb72F formulada como agente adyuvante que actúa provocando una buena respuesta inmunológica y celular.

Esta vacuna candidata de GlaxoSmithKline Biologicals, Mtb72F/AS092A, ha mostrado resultados prometedores en ensayos en modelo ratón y cobaya. Es la primera vacuna subunidad que ha pasado a Fase I en humanos. Recientemente el desarrollo de esta vacuna ha recibido un impulso importante, al anunciar la Fundación Aeras Global TB Vaccine una nueva colaboración con GSK Biologicals que permitirá avanzar, en los ensayos clínicos de seguridad e inmunidad, implicando a adultos previamente infectados de tuberculosis o vacunados con BCG.

5. Mejorar la eficacia de BCG. Estrategia BCG +

Otras aproximaciones están dirigidas a aumentar la protección de BCG. Los experimentos consisten en revacunar a animales previamente vacunados con BCG con estos nuevos candidatos.

El grupo de Adrian Hill de la universidad de Oxford ha utilizado el virus de vaccinia modificado para introducir un antígeno del bacilo de la tuberculosis (AG85A). La vacunación de cobayas con BCG, posteriormente con el virus portando Ag85A y una tercera vacunación con la proteína Ag85A junto con un coadyuvante, muestra una protección superior a la conferida vacunando únicamente con BCG. Los estudios de Fase I se han publicado a finales de 2004 y se están llevando a cabo la Fase II, para evaluar su eficacia y seguridad en individuos previamente vacunados.

6. Desarrollo de vacunas vivas capaces de reemplazar a BCG: rBCG

Las vacunas basadas en BCG recombinante (rBCG) consisten en cepas derivadas de BCG modificadas genéticamente para aumentar su inmunidad. Diferentes grupos han elegido esta estrategia para construir sus candidatos.

El grupo de Marcus Horwitz de la Universidad de UCLA desarrolló mediante técnicas de ingeniería genética la cepa rBCG30. Está basada en la actual vacuna BCG, al introducir el antígeno Ag85B de M. tuberculosis, se consigue su sobreexpresión y aumentar la estimulación del sistema inmune frente a BCG. Señalar que rBCG30 ha sido el primer candidato a vacuna viva que ha pasado a Fase I en humanos.

Diferente estrategia es la utilizada en la construcción de rBCG::RD1 por el grupo liderado por S. Cole del Instituto Pasteur de Paris. Se basa en la introducción de genes que están ausentes en BCG y como ESAT6 podrían ser importantes antígenos protectores contra la tuberculosis.

Una tercera estrategia consiste en aumentar la inmunidad celular que confiere BCG al insertar el gen que codifica para una proteína de la bacteria Listeria monocytogenes. Hace que BCG se libere en el interior del macrófago infectado aumentando la presentación de sus antígenos a otras células del sistema inmune. Esta línea es liderada por el grupo de S Kaufmann del Instituto Max Planck de Berlin.

7. Vacunas vivas atenuadas: candidato phoP

La estrategia elegida por el Grupo de Trabajo de la Universidad de Zaragoza, en colaboración con el Instituto Pasteur, ha sido construir una nueva vacuna, a partir de un bacilo aislado de un paciente al que se inactivarían sus genes de virulencia de forma racional. Una estrategia similar, utilizando distintos genes, es la elegida por el otro grupo pionero en genética de micobacterias “Albert Einstein Institut” de Nueva York.

Nos planteamos construir una nueva vacuna viva. Esta estrategia es más laboriosa, implica partir de cero y demostrar, en una primera etapa, la atenuación del candidato a vacuna construido y, en segundo lugar, una inmunidad superior a BCG.

Nuestra hipótesis de partida tuvo su origen en nuestros estudios sobre epidemiología molecular de cepas multirresistentes, si sólo unas pocas se transmiten de una forma mayor que el resto, éstas poseen alguna característica que les hace aumentar su virulencia.

Por lo tanto, si logramos saber cómo aumentan su virulencia, podremos inactivar estos genes para disminuir su virulencia. Nuestros estudios se centraron en la cepa causante del mayor brote de TBC multiresistente, hoy descrita como XDR, encontramos que un gen anotado como posible regulador de genes de virulencia en el genoma de M. tuberculosis, estaba altamente expresado en esta cepa, por lo que su inactivación podría disminuir la virulencia del bacilo de la tuberculosis.

Mediante técnicas de ingeniería genética inactivamos, en un aislamiento clínico de tuberculosis, únicamente el gen denominado phoP. La inactivación de este único gen conducía a una enorme atenuación tanto en el modelo celular como en el modelo ratón. Estudios posteriores de atenuación han demostrado, en modelo ratón con sistema inmunológico disminuido, una mayor atenuación que BCG (Martín et al 2006).

Hoy sabemos que el gen phoP regula gran número de genes del bacilo de la tuberculosis implicados en la virulencia, entre ellos lípidos complejos, que serían la base de su gran atenuación. Los ensayos de protección contra la infección, realizados en colaboración con equipos nacionales e internacionales de Inglaterra, Francia y Méjico, han mostrado muy buenos resultados en modelo ratón y protección superior y mayor inmunidad que BCG en el modelo cobayo (Martín et al 2006). La mayor inmunidad conferida por el mutante phoP está en estudio. Ensayos con primates, que se están realizando en el PBRC de Holanda, muestran resultados muy esperanzadores.
Los buenos resultados obtenidos en la fase preclínica por este candidato basado en la inactivación del regulador de virulencia phoP, lo han convertido en candidato a vacuna y apuntan a su futuro ensayo en humanos.

Uno de los principales requisitos de las vacunas vivas es su absoluta seguridad para su uso en humanos. Una vez demostrada su atenuación y protección, en ambos casos mejor que la actual vacuna BCG, estamos trabajando en una nueva generación de vacuna basada en el mutante phoP al que hemos añadido una nueva mutación que aumente su seguridad.

8. Retos de futuro

La vacunación contra la tuberculosis plantea grandes retos. Un tercio de la población mundial esta infectada con el bacilo de la tuberculosis, para esta población se investiga en las llamadas “vacunas terapéuticas”, cuyo objetivo es disminuir el tiempo de tratamiento con fármacos convencionales.

Otro reto en la vacunación contra la tuberculosis es proteger a la población que actualmente está vacunada con BCG. Recientes ensayos, utilizando vacunas de subunidades proteicas, en animales previamente vacunados con BCG, están dando buenos resultados.

Las vacunas vivas derivadas de un mutante phoP en una cepa de tuberculosis construida de forma racional, se encuentran en avanzados ensayos preclínicos. Las vacunas vivas atenuadas de forma racional por la inactivación de genes que regulan la virulencia, están siendo un prometedor candidato a vacuna por su bajo coste de producción, así como por la enorme experiencia acumulada, tanto en el uso de BCG como en su producción.

Hoy, más de 100 años después del desarrollo de BCG, hay cerca de una docena de candidatos vacuna preventivas en desarrollo, tres de ellos en ensayos en humanos y otros en avanzados estadios preclínicos con excelentes resultados. El desarrollo de una nueva vacuna que confiera mayor grado de protección es un reto para la comunidad científica que permitiría, con un bajo coste, el plantearse erradicar la tuberculosis a medio plazo y reemplazar la actual BCG (Martín 2006).

Tres son los escenarios para el futuro de las nuevas vacunas contra la TBC:

– Una nueva vacuna capaz de reemplazar a BCG con una dosis administrada al nacimiento (prime) y con una eficacia del 70% en 10 años y que pudiera estar disponible para su uso a partir del año 2013.

– Una vacuna subunidad que aumente la inmunidad de los individuos vacunados con BCG administrada 14 semanas tras la vacuna con BCG (boost) y con una eficacia de del 70% en 10 años y que pudiera estar disponible para su uso a partir del año 2015.

– Tras demostrar la eficacia de las dos estrategias anteriores se podría plantear el utilizar una nueva vacuna que reemplace a BCG con una dosis administrada al nacimiento más una vacuna subunidad y con una eficacia del 80% en 10 años.

Bibliografía:
Behr, M.A., Wilson, M.A., Gill, W.P., Salamon, H., Schoolnik, G.K., Rane, S., and Small, P.M. (1999) Comparative genomics of BCG vaccines by whole-genome DNA microarray. Science 284: 1520-1523.

Brosch, R., Gordon, S.V., Garnier, T., Eiglmeier, K., Frigui, W., Valenti, P., Dos Santos, S., Duthoy, S., Lacroix, C., Garcia-Pelayo, C., Inwald, J.K., Golby, P., Garcia, J.N., Hewinson, R.G., Behr, M.A., Quail, M.A., Churcher, C., Barrell, B.G., Parkhill, J., and Cole, S.T. (2007) Genome plasticity of BCG and impact on vaccine efficacy. Proc Natl Acad Sci U S A 104: 5596-5601.

Fine, P.E. (1995) Variation in protection by BCG: implications of and for heterologous immunity. Lancet 346: 1339-1345.

Martin, C., Williams, A., Hernandez-Pando, R., Cardona, P.J., Gormley, E., Bordat, Y., Soto, C.Y., Clark, S.O., Hatch, G.J., Aguilar, D., Ausina, V., and Gicquel, B. (2006) The live Mycobacterium tuberculosis phoP mutant strain is more attenuated than BCG and confers protective immunity against tuberculosis in mice and guinea pigs. Vaccine 24: 3408-3419.

Martin, C. (2006) Tuberculosis vaccines: past, present and future. Curr Opin Pulm Med 12: 186-191.
Raviglione, M.C., and Smith, I.M. (2007) XDR tuberculosis–implications for global public health. N Engl J Med 356: 656-659.

 

Vacunas que reemplacen BCG (prime)

Vacuna

Origen

Estado de Desarrollo

Descripción

BCGr Aeras 403. basada BCGr 30

Aeras

Preclínica

BCG expresando antígenos 85 A y 85 B

BCGr BCG:RD1

TB-VAC                 (Intituto  Pasteur)

Preclínica

BCG introduce DR1, expresando antígeno ESAT6

BCGr DureC-Hly

TB-VAC           (Max Planck)

Preclínica

BCG deficiente en ureasa y expresando la listeriolisina

Atenuada viva MTB 6020- 6030

Albert Einstein College of Medicine

Preclínica

Mutantes auxótrofo de MTB

Atenuada viva MTB phoP

TB-VAC Universidad de Zaragoza

Preclínica

Mutante en la regulación de genes de virulencia e inmuno moduladores  de MTB

BCGr (BCG recombinante)

Vacunas que mejoren la protección de BCG (boost)

Vacuna

Origen

Estado de Desarrollo

Descripción

MVA-85A

TB-VAC Oxford

Fase II

Virus de la vacuna modificado expresando Ag 85ª; aumento de la inmunidad de BCG 

72f

Aeras /GSK

Fase I

Vacuna subunidad for fusión de dos antígenos de MTB; aumento de la inmunidad de BCG 

Hyrbid 1

TB-VAC SSI /Intercell  (SSI Serum Institut Copenhague)

Fase I

Vacuna subunidad for fusión de dos antígenos de MTB Esat 6 y Ag 85B; aumento de la inmunidad de BCG 

Aeras 402

Crucell/ Aeras

Preclínica

Adenovirus recombinante  35 expresando Ag 85A, 85.B y 10.4

Nuevas vacunas en desarrollo contra la TBC. Actualmente existen más de 12 vacunas en investigación unas diseñadas para mejorar la inmunidad de BCG y otras para reemplazar a BCG.

Aeras: Fundación en los Estados Unidos para el desarrollo de nuevas vacunas contra la tuberculosis auspiciada por la Fundación Bill Gates. 

TB- VAC: Proyecto Europeo para el desarrollo de nuevas vacunas contra la tuberculosis del Sexto Programa Marco TBVAC. 

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