Puntos clave

4/05/2016

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Manifestaciones clínicas

Una persona infectada por el VHB se puede encontrar en diferentes fases.

Hepatitis B aguda: Después de un periodo de incubación variable entre pocas semanas y 6 meses desde la infección del VHB, el 70% presentará una forma asintomática o poco sintomática y el 30% (en mayor medida los pacientes infectados en la edad adulta) desarrollará síntomas clínicos con 3 periodos diferenciados:

  • Periodo prodrómico: Fiebre, dolores musculares, cansancio y falta de apetito que puede durar entre 3 y 10 días.
  • Periodo de ictericia: Color amarillento de la piel y los ojos (ictericia), orina color coca-cola, nauseas, vómitos, dolor abdominal e inflamación del hígado y el bazo. Puede durar entre 1 y 3 semanas. En los análisis de sangre, aparece aumento de transaminasas y marcadores de infección por el VHB, en concreto el antígeno de superficie HBs Ag.
  • Periodo de convalecencia: Desaparece la ictericia y persiste el cansancio y la falta de apetito entre 1 y 3 meses en función de la edad.

Hepatitis fulminante: Es un caso grave de hepatitis que ocurre en menos del 1% de las infecciones y tiene un riesgo elevado de muerte, de entre el 60% y el 93%.

Hepatitis crónica: Se define por la persistencia del HBs Ag en sangre durante más de 6 meses. La edad del contagio es el factor más importante para el desarrollo de cronicidad. Los niños menores de un año la desarrollan entre un 80-90%, los menores de 5 años un 30-50% y los adultos el 2-5%. Durante este periodo, el paciente es portador del VHB, por lo que puede contagiar la infección y puede tener síntomas muy leves o estar completamente asintomático, durante décadas. Se calcula que el 25% de los pacientes infectados durante la infancia y el 15% de los infectados en la edad adulta, mueren como consecuencia de una cirrosis o un cáncer de hígado.

Formas de contagio

De madre a hijo: La embarazada portadora, transmite el virus a través de secreciones vaginales en el momento del parto, a través de la placenta o por contacto estrecho en los primeros años de vida. En España, en la actualidad, se realizan controles a la embarazadas antes del parto, para detectar a la mujeres portadoras y poder evitar así, que transmitan el virus a los recién nacidos.

Contacto con sangre o secreciones contaminadas: Pinchazos accidentales con material contaminado, trasfusiones sanguíneas no controladas.

Trasmisión sexual: Relaciones sexuales con una persona portadora sin métodos de barrera (preservativos).

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