Puntos clave

25/04/2016

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Manifestaciones clínicas

La hepatitis A corresponde a una infección del hígado, trasmisible, de distribución mundial causada por el por el virus de la hepatitis A (VHA), siendo el reservorio únicamente humano. La sintomatología depende de la edad.

La infección ocurre de forma esporádica (40-50 % casos) o en brotes epidémicos. Es la causa más frecuente de hepatitis viral aguda.

Hepatitis A aguda: tras un periodo de incubación variable de 28 días (periodo medio entre 15 y 50 días) el 20-40 % presentará una forma asintomática. Los síntomas se agravan con la edad o la presencia de patología hepática subyacente.

  • Periodo prodrómico: dura unos 10 días y se caracteriza por la aparición de síntomas como cansancio, dolores musculares, malestar general, fiebre y dolor en hipocondrio derecho.

  • Periodo de ictericia: Color amarillento de la piel y los ojos (ictericia), orina color coca-cola, falta de apetito, picores, nauseas, vómitos, falta de coloración de las heces y ausencia de fiebre. En niños son más frecuentes la diarrea y los vómitos. La duración de esta fase es variable; entre 3 y 12 semanas.

  • Evolución: hasta en un 15 % de los pacientes pueden presentar una recaída a los 6 meses tras el episodio agudo. Entre un 10-15% de pacientes pueden necesitar hospitalización. La infección aguda durante la gestación no parece producir malformaciones en el feto, pero aumenta el riesgo de aborto, parto prematuro o complicaciones en la madre. La mortalidad alcanza hasta el 2% en mayores de 60 años.

Hepatitis fulminante: es un caso grave de hepatitis que ocurre entre el 0,015 % y el 0,5 % de todos los infectados, siendo las personas mayores y los que padecen una hepatopatía subyacente los más afectados.

La hepatitis A no se cronifica. Es una enfermedad autolimitada, con recuperación espontánea (salvo complicaciones) y que deja protección para toda la vida.

Formas de contagio

Vía fecal-oral: El principal factor de riesgo es el contacto personal con un enfermo. Otras situaciones de riesgo son: consumo de pescado crudo u otros alimentos o agua contaminada. Aparecen brotes en relación con guarderías y viajes a zonas endémicas.

Trasmisión sexual: con menor frecuencia puede contagiarse por la práctica de relaciones sexuales (oral-anal) sin protección.

Formas esporádicas: en un porcentaje alto de casos no se identifica la causa del contagio.

Profilaxis preexposición

Se debe realizar profilaxis pre-exposición a todas las personas que tienen aumentado el riesgo de padecer una hepatitis A o aquellas en las que la infección ocasiona graves consecuencias (Ministerio de Sanidad)

  • Viajeros que se desplazan a zonas de alto o moderado riesgo de hepatitis A, especialmente los nacidos a partir del año 1966 y si se desplazan a zonas rurales o lugares con condiciones higiénico sanitarias deficientes.

  • Personas que padecen procesos hepáticos crónicos o hepatitis B o C, aunque no tienen un mayor riesgo de infección, tienen un mayor riesgo de hepatitis A fulminante.

  • Pacientes hemofílicos que reciben hemoderivados y pacientes candidatos a trasplante de órganos.

  • Familiares o cuidadores que tengan contacto directo con pacientes con hepatitis A.

  • Personas infectadas con el virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

  • Personas con estilos de vida que conllevan un mayor riesgo de infección: varones homosexuales que tengan contactos sexuales múltiples, y usuarios de drogas por vía parenteral.

  • Personas con mayor riesgo ocupacional.

  • Recomendaciones en situaciones especiales: manipuladores de alimentos, personal que trabaja en guarderías infantiles y personal médico y paramédico de hospitales e instituciones asistenciales.

Profilaxis postexposición

Ministerio de Sanidad.La vacuna de la hepatitis A es eficaz como medida post-exposición para prevenir la infección en los contactos, para lo cual deberá administrarse una dosis en la primera semana de la exposición. Puede ser considerada para contactos familiares o contactos íntimos de casos sospechosos. Así mismo, puede ser considerada como medida de control en brotes en comunidades cerradas o instituciones o en determinados grupos sociales con un mayor riesgo de infección, de forma coordinada con otras medidas de salud pública. Su efectividad dependerá de la rapidez de la intervención, de las características de la comunidad y de la cobertura alcanzada.

La inmunoglobulina (Ig) se recomienda en menores de 1 año o personas inmunocomprometidas que no responden a la vacuna o aquellos en las que esté contraindicada. Se debe poner antes de las 72 horas del contacto y no después de 2 semanas. Una dosis de 0,02ml/Kg de peso confiere inmunidad durante 3 meses; a dosis de 0,06 ml/Kg de peso alcanza la protección a los 5 meses.

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