Puntos clave

4/05/2016

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Enfermedad

En países de clima templado como España, la mayor parte de las personas (más del 90%) pasa la varicela antes de los 14 años.

Aunque en la mayoría de los niños sanos la varicela se resuelve sola sin necesidad de tratamiento, la aparición de complicaciones potencialmente graves como la neumonía, hepatitis o encefalitis son significativas en determinados grupos de población. Los grupos de mayor riesgo son los adultos, lactantes durante el primer año de vida, las embarazadas y las personas inmunodeprimidas, es decir, con alteración de las defensas del organismo.

Tras contraer el virus de la varicela por primera vez, los virus quedan latentes en los ganglios sensoriales. Al disminuir la inmunidad, algo que puede ocurrir de manera natural con la edad avanzada o debido a medicamentos o enfermedades que causen una bajada en las defensas, estos virus latentes pueden reactivarse dando lugar al herpes zóster. La principal complicación del herpes zóster es la neuralgia postherpética (NPH) que consiste en dolor en la zona del territorio afectado, que persiste más de un mes, incluso una vez curadas las lesiones en la piel.

Forma de contagio

La varicela es una enfermedad altamente contagiosa. Se calcula que más del 90% de las personas que conviven con una persona afectada por la varicela se contagian.

El virus se disemina por el aire desde la faringe de la persona con varicela cuando esta tose o estornuda, o en menor medida directamente desde las vesículas de personas con varicela o con herpes zóster diseminado. El contagio sucede cuando una nueva persona respira estos virus dispersos en el aire, o cuando su piel entra en contacto directo con las vesículas de la persona infectada.

La enfermedad es tanto más contagiosa cuanto mayor es el número de lesiones cutáneas que presenta la persona infectada. Las personas previamente vacunadas también pueden contraer la varicela si bien en estos casos la enfermedad habitualmente es mucho menos severa, presentando menos complicaciones y menos lesiones y siendo, por tanto, menos contagiosa.

Periodo de incubación

Las personas que han contraído la varicela pueden infectar a otros desde 2 días antes a la aparición de las lesiones cutáneas hasta que estas se secan. La varicela tiene un periodo de incubación de entre 10 y 21 días, con una media más cercana a 14-16 días.

En los casos en los que se administra inmunoglobulina anti varicela-zóster, se puede prolongar el periodo de incubación hasta 21-28 días.

Síntomas principales

El virus Varicela-zóster (VVZ) causa dos formas clínicamente diferenciadas de enfermedad. La infección primaria con VVZ resulta en la varicela, caracterizada por lesiones vesiculares en distintas fases de desarrollo en cara, tronco y extremidades. El virus queda latente en los ganglios sensoriales y su reactivación resulta en el herpes zóster, también conocido como culebrilla. Esta forma clínica de la enfermedad está caracterizada por una erupción vesicular dolorosa que ocurre en un solo lado del cuerpo, usualmente en una distribución restringida a al área de piel que corresponde al recorrido de un nervio espinal. Medlineplus

Varicela

La infección primaria por VVZ se denomina varicela y ocurre generalmente durante la infancia. Suele ser una enfermedad autolimitada, es decir que se resuelve sola sin tratamiento, y benigna, aunque puede revestir cierta gravedad cuando se contrae durante la adolescencia o la edad adulta (especialmente en embarazadas), durante el primer año de vida, y en personas que presentan un sistema inmune deprimido.

La varicela causa típicamente al inicio un cuadro similar a la gripe, con fiebre variable, dolor de cabeza, malestar general, faringitis y pérdida de apetito. En las siguientes 24-48 horas se desarrollan las lesiones cutáneas, que consisten en una erupción generalizada que produce intenso picor.

Las lesiones aparecen inicialmente en forma de máculas (manchas rojizas), para rápidamente pasar a hacerse pápulas (lesiones rojas sobreelevadas) y posteriormente vesículas (lesiones con contenido líquido claro en el interior, como pequeñas ampollas) rodeadas de un halo rojizo inflamatorio. Finalmente las lesiones acaban por secarse y formar costras. Las lesiones van apareciendo en sucesivos brotes, lo que confiere a la enfermedad una de sus principales características, ya que coexisten lesiones en diferentes fases (la persona puede tener simultáneamente máculas, pápulas, vesículas y costras).

La aparición de vesículas dura hasta 5-7 días, y la mayoría de las lesiones suele haber formado costra en unos 6 días. Estas costras pueden durar hasta 2 semanas en la piel, y al desprenderse pueden dejar manchas claras u oscuras durante semanas o meses, pero sólo dejarán cicatrices definitivas aquellas lesiones que se sobreinfecten.

El número de lesiones que presente una persona puede variar entre unas pocas y varios centenares, dependiendo de la gravedad del cuadro.

Tradicionalmente se ha considerado que una vez que una persona ha pasado la varicela, es extraordinario que la contraiga en una segunda ocasión. No obstante, algunos estudios muestran que es más frecuente de lo que pensamos el reinfectarse sin que la enfermedad se manifieste de manera evidente (reinfección subclínica) o, más raramente, ocasionando un segundo episodio de varicela.

Hasta el 20% de los niños que son vacunados con una sola dosis de vacuna pueden padecer la enfermedad si se exponen al virus, aunque se ha visto que en este caso la enfermedad es más leve (menor fiebre y menor número de lesiones), en ocasiones no llega a formar vesículas y presenta menos complicaciones.

Herpes zóster

Cuando una persona pasa la varicela, algunos virus quedan latentes en los ganglios sensoriales y, durante la edad adulta, al disminuir las defensas contra el virus, puede reactivarse de manera local y reaparecer en forma de herpes zóster, afectando al área del nervio que sale del ganglio sensorial afectado.

El herpes zóster es una entidad que se caracteriza por presentar:

  • Erupción en la piel sobre base inflamatoria de similares características a la de la varicela, que puede llegar a ser extremadamente dolorosa y que aparece siguiendo el territorio de un nervio sensitivo. Lo más frecuente es que se trate del recorrido de un nervio torácico o lumbar. Esto implica que la erupción rodea de forma lineal un lado del tórax, razón por la que popularmente se le conoce con el nombre de “culebrilla”.

En individuos con una buena inmunidad, las lesiones se secan en torno a 7-10 días, momento en el que, al igual que en el caso de la varicela, ya no se consideran contagiosas. El desarrollo de nuevas lesiones más allá de 1 semana tras el inicio sólo se dará en personas con depresión del sistema inmunológico.

Menos del 20 % de los pacientes presentan síntomas generales significativos, como dolor de cabeza, fiebre, malestar general o cansancio.

  • Neuritis aguda: La neuritis, o inflamación de un nervio, produce dolor, que es el síntoma más común del zóster. Aproximadamente el 75% de los pacientes tienen inicialmente dolor en el área en el que posteriormente aparece la erupción cutánea.

El dolor puede ser constante o intermitente y puede preceder a la erupción cutánea en días o semanas, y es de mayor duración cuanto mayor es la edad de la persona. El dolor es caracterizado como quemante, punzante o lacerante, en ocasiones sólo al tacto. En ocasiones se manifiesta simplemente como picor.

Es infrecuente padecer en más de una ocasión un herpes zóster en personas con una adecuada inmunidad, siendo posible en inmunodeprimidos.

Complicaciones

Entre un 2 y un 6% de los casos de varicela presenta complicaciones. Se estima que, en Europa, de cada 1000 casos de varicela notificados se hospitalizan entre 1,9 y 5,6. En los adultos esta proporción es mayor, necesitándose 25 hospitalizaciones por cada 1000 casos en mayores de 24 años.

También es más frecuente que la varicela y el herpes zóster presenten complicaciones en personas con afectación del sistema inmune, como aquellas que padecen SIDA, personas que han sido sometidas a trasplante de órgano sólido (riñón, hígado…), personas afectas de leucemias o linfomas, personas que siguen tratamiento con medicación inmunosupresora de alto nivel…

Complicaciones de la Varicela

Las principales complicaciones de la varicela son:

  • Sobreinfección de las lesiones cutáneas por bacterias, principalmente por Staphylococcus aureus y por estreptococo del grupo A.

Complicaciones neurológicas como encefalitis (afectación del cerebro de importante gravedad, infrecuente en niños), ataxia cerebelar aguda (afectación del cerebelo más frecuente en niños, que generalmente se sigue de recuperación completa) o síndrome de Reye, que es un síndrome grave que progresa hasta el coma y que se ha relacionado con la administración de ácido acetil salicílico (Aspirina) a niños durante el curso de una gripe o una varicela. Actualmente, desde que no se recomienda el uso de aspirina en niños, prácticamente ha desaparecido.

Neumonía por varicela: Infrecuente en niños, mientras que supone la principal causa de morbilidad y mortalidad en adultos, en los que conlleva una mortalidad de entre 10 y 30%.

Varicela congénita y neonatal: El síndrome de varicela congénita es un síndrome que se da en 1-2% de los embarazos en los que la madre contrae la varicela antes de la semana 20 del embarazo, y se caracteriza por producir diversas anomalías en el feto.

Cuando la madre se infecta entre 21 días antes del parto y 2 días después, se produce la varicela neonatal, que puede llegar a ser de extrema gravedad si la infección se produce muy cercana al parto, con tasas de mortalidad de hasta el 30%.

Otras: hepatitis, diarrea, faringitis y otitis media.

Complicaciones del herpes zóster

Neuralgia postherpética: Es cuando el dolor que produce el herpes zóster persiste más allá de 4 meses tras la aparición de la erupción cutánea. Sucede en aproximadamente el 10% de los casos de herpes zóster. Es más frecuente en personas de mayor edad y en aquellos que presentan depresión del sistema inmune. La vacuna contra el zóster reduce la incidencia de neuralgia postherpética en un 67%.

Sobreinfección bacteriana: Segunda complicación más frecuente.

Otras complicaciones importantes incluyen complicaciones oculares como la queratitis (inflamación corneal) por herpes o el zóster oftálmico, que suponen una amenaza para la visión, o complicaciones neurológicas como la meningitis.

Mortalidad

La mortalidad de la varicela en países desarrollados en ausencia de vacunación ocurre en 3 de cada 100.000 casos.

En España, en el periodo entre 1998 y 2012, se ha registrado una media de 8,6 muertes por varicela al año, con un rango que va desde 4 a 14 muertes. El 85% fueron adultos mayores de 24 años.

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