Puntos clave

24/10/2016

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Reservorio y vías de transmisión

El ciclo vital del virus tiene como huésped primario en la naturaleza a pequeños mamíferos silvestres como roedores, y también al ganado doméstico. Así mismo, el virus ha sido detectado en algunas especies de aves. Todas estas especies pueden tener el virus en su torrente sanguíneo sin afectación patente de su ciclo biológico, lo que permite una transmisión continuada a los artrópodos transmisores de la enfermedad a los humanos: las garrapatas. Éstas se infectan al picar a un huésped animal con virus en la sangre, y tras reproducirse el virus en la garrapata, es capaz de infectar personas a través de la picadura.

Figura 1. Esquema del ciclo vital del virus de la Encefalitis Centroeuropea. Fuente: US National Library of Medicine

 

Aunque las garrapatas son el vehículo de transmisión a humanos más frecuentes, englobando varias especies, según el subtipo de virus, también se han descrito otras formas de transmisión a los humanos, como a través de la ingesta de leche no pasteurizada o el queso proveniente de animales infectados, especialmente de cabras, ovejas o vacas. Excepcionalmente, se ha descrito algún caso de transmisión directa persona-persona a través de transfusiones sanguíneas y de leche materna.

Manifestaciones clínicas

Hasta dos tercios de las infecciones humanas son asintomáticas. El periodo de incubación, desde la picadura hasta la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad, es de 8 días (pudiendo variar de 2 a 28 días). En los casos en que la forma de infección ha sido la vía digestiva, la incubación se acorta hasta los 3 o 4 días.

La forma típica de la enfermedad es la sintomatología neurológica de aparición súbita, en dos tiempos. Tras la inoculación del virus por la garrapata se produce un periodo de viremia inicial con fiebre y síntomas similares a un proceso gripal (malestar general, dolores musculares, cefalea), que continúa con un periodo sin fiebre de alrededor de 20 días. Tras este periodo, una proporción moderada de casos (5-30%) inicia una fase de afectación neurológica del sistema nervioso central, que varían en cuanto al grado de afectación y gravedad.

Entre el 1 y el 20% de las personas con esta enfermedad muere, y alrededor del 40% sufrirá secuelas neurológicas. La enfermedad es más grave en los individuos de mayor edad, aunque también se han descrito una importante proporción de secuelas en casos de infección en la infancia. (1)

Como ha sido señalado, la gravedad y curso clínico de la enfermedad varía según el subtipo de virus causante. El subtipo Europeo es mortal en menos de un 2% de los casos, en el subtipo Siberiano este porcentaje se encuentra entre 2 y 3%, y en el caso del subtipo de Extremo Oriente, el de mayor gravedad, la letalidad (proporción de muertos entre los afectados por la enfermedad) asciende a un 20-40% de los casos.

Este virus está relacionado con el virus de la enfermedad de Louping (LIV), virus Langat (LGVT) y virus Powassan, todos ellos capaces de producir un cuadro clínico similar de afectación neurológica.

Situaciones de riesgo

El riesgo para los viajeros se presenta en las zonas endémicas, preferentemente durante el verano, cuando se hacen excursiones o acampadas en áreas rurales o boscosas. Se ha estimado que uno de cada 10.000 niños no vacunados viajeros a una zona endémica durante un mes de la temporada de transmisión padecerá la enfermedad.

Prevención

Viajeros

Es fundamental evitar las picaduras de garrapata utilizando ropa adecuada: pantalones largos, calcetines y botas cerradas. Puede emplearse además un repelente que contenga DEET, una sustancia química tóxica para este tipo de artrópodos, aprobada para este uso. Cuando se produce una picadura de garrapata, ésta suele quedarse adherida a la piel, y debe ser eliminada lo antes posible, para reducir el tiempo de posible exposición al virus. Es también aconsejable evitar el consumo de productos lácteos no pasteurizados provenientes de animales de zonas de riesgo.

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