Puntos clave

28/04/2016

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Manifestaciones clínicas

La polio es una infección muy contagiosa, cuya etiología es un poliovirus (serotipos 1,2 y 3). El reservorio es exclusivo humano, alojándose en la garganta e intestino.

La transmisión es de persona a persona, por vía fecal-oral, heces o aguas contaminadas y en los países donde aún existen casos de poliomelitis, el 95% de las infecciones ocurren en niños menores de 5 años.

La mayoría de las infecciones son asintomáticas (95%). Los casos sintomáticos se caracterizan por:

  • Fase febril o catarral: astenia, anorexia, dolores musculares y fiebre.
  • Fase clínica: la forma más grave es la afectación del sistema nervioso (cerebro y médula espinal), con manifestaciones de meningo-encefalitis (meningitis aséptica) y polio paralítica, que se inicia por los miembros inferiores y va ascendiendo pudiendo afectar a los músculos respiratorios, provocando una parálisis respiratoria. Ocurre en el 0,1% de los casos.
  • Evolución: desde la recuperación total, hasta parálisis (1% casos) con invalidez permanente y hasta la muerte por parada de la musculatura respiratoria.
  • Síndrome post-poliomielitis: aparición tardía de síntomas como debilidad muscular, alteraciones de la sensibilidad, exacerbación de los síntomas musculares o nuevos síntomas en aquellas personas que tuvieron la enfermedad en la infancia. Se desconoce el mecanismo de producción de estos efectos tardíos.

Formas de contagio

Vía fecal-oral: el principal factor de riesgo es el contacto personal con un enfermo, a través de la vía fecal-oral, saliva, heces o aguas contaminadas. También puede contagiarse por vía oral-oral.

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