Puntos clave

28/04/2016

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Formas de contagio

La especie humana es el único reservorio conocido de H. influenzae. El ser humano puede ejercer de portador sin estar enfermo, representando estos individuos una fuente importante de diseminación del microorganismo. La prevalencia del estado de portador varía según factores socio-demográficos (el hacinamiento incrementa el riesgo de portador y transmisión de la bacteria) y de tipo económico. En la era pre-vacuna la mayoría de niños no inmunes habían sido portadores nasofaríngeos de la bacteria en algún momento de su vida.

Se sabe que el periodo de transmisibilidad finaliza de 24 a 48 horas después de iniciar el tratamiento antibiótico correspondiente.

La transmisión puede ser por gotas, y por contacto con secreciones respiratorias de una persona con enfermedad. Como medidas de aislamiento para las personas con enfermedad se recomienda:

  • Mantener distancia de al menos 1 metro con las personas con enfermedad.
  • Uso de mascarillas en el trato con sujetos que implique proximidad menor a 1 metro.
  • Aislamiento de otros enfermos, salvo que padezcan la misma enfermedad, de al menos 1 metro.
  • Medidas estándar de aislamiento (lavado de manos, uso de guantes y mascarilla, batas protectoras en caso de procedimientos invasivos, así como eliminación y gestión adecuada de material contaminada en procedimientos invasivos).

 

Manifestaciones clínicas

Esta bacteria puede estar asociada a infecciones agudas y crónicas. En el caso de las primeras, la gravedad es variable en función de que la bacteria sea capsulada (factor de virulencia capsular presente). Las cepas más virulentas son pues, las cepas capsuladas, siendo el 95% de las mismas identificables como serotipo b (Hib).

Las cepas sin capsula se asocian a cuadros de infecciones inflamatorias de vías respiratorias altas generalmente más leves, como otitis media, sinusitis, conjuntivitis, que ocurren sobre todo en la edad infantil.

Las cepas capsuladas se asocian frecuentemente a cuadros clínicos graves, de carácter invasivo, como meningitis no epidémica, sepsis, epiglotitis (crup), celulitis (infección del tejido subcutáneo), neumonía, artritis, osteomielitis y pericarditis. De todas las personas con colonización nasofaríngea por H. influenzae, sólo un pequeño porcentaje desarrollará enfermedad invasiva por la bacteria.

En el caso de las infecciones crónicas, el papel de esta bacteria es más bien secundario, habiéndose aislado en pacientes con enfermedad pulmonar crónica, como fibrosis quística o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pudiendo asociarse a reagudizaciones de la enfermedad de base.

Relevancia epidemiológica

La incidencia de enfermedad por Hib se concentra entre los 4 y 18 meses de vida, siendo esta etapa de la vidala de mayor riesgo para desarrollar la enfermedad. Desde el nacimiento hasta los 2 meses de vida, existe protección por presencia de anticuerpos maternos en la sangre, adquiridos a través de la placenta durante el embarazo. Y a partir de los 24 meses, el sistema inmune de los niños es capaz de desarrollar una respuesta inmune potente contra el microorganismo.

Incluso con un tratamiento adecuado, un 5% de niños con meningitis por Hib mueren y hasta un 20-40% de los mismos sufren secuelas severas (ceguera, sordera, déficits en el aprendizaje). Esta tasa aumenta en zonas con falta de acceso a recursos, estando entre el 20 y el 60%.(1)

Grupos de riesgo

Las personas con condiciones de inmunosupresión representan un grupo especialmente vulnerable con riesgo elevado de enfermedades invasivas por Hib. Algunos de los factores que condicionan este riesgo son:

  • Ausencia de función esplénica (bazo no funcionante o ausencia del mismo).
  • Infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
  • Déficit de inmunoglobulinas, incluyendo enfermedades por déficit de inmunoglobulina de tipo G2.
  • Déficit de proteínas en la sangre pertenecientes al sistema del complemento.
  • Personas sometidas a trasplante de progenitores hematopoyéticos o médula ósea.
  • Personas en tratamiento con quimioterapia o radioterapia por tumores malignos.
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