Puntos clave

1/05/2016

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Reservorio y formas de transmisión

El reservorio de los virus es exclusivamente humano, no existiendo reservorio animal ni vectores implicados.

El mecanismo de transmisión es por contacto directo, por vía respiratoria, de persona a persona. Los enfermos (incluso asintomáticos) transmiten la enfermedad a los huéspedes susceptibles por medio de aerosoles de saliva de pequeño tamaño emitidos al hablar, toser y estornudar.

El periodo de incubación de la enfermedad es de 15-18 dias desde la exposición, aunque puede abarcar hasta 3 semanas.

El periodo de transmisibilidad se establece desde 2 días antes de la aparición de los primeros síntomas y se prolonga hasta 9 días después del comienzo de la enfermedad clínica, siendo el periodo de máxima transmisibilidad 2 días antes del inicio de la enfermedad hasta 4 días después.

La infección natural por este virus confiere protección durante toda la vida.

El diagnóstico es habitualmente clínico, apoyado por los antecedentes epidemiológicos. Éste se basa en el aislamiento del virus en la saliva, (pudiéndose encontrar, también, en la sangre o en la orina del paciente)

Manifestaciones clínicas

Este virus causa una enfermedad sistémica que se inicia con escasos o nulos pródromos, consistentes en fiebre, mialgias, cefalea y dolor a nivel de la región parótidea, que se intensifica con los movimientos masticatorios y los alimentos ácidos. La fiebre cede en el transcurso de una semana, antes de que desaparezca la tumefacción de la glándula que puede requerir más de 10 días.

La primera manifestación clara y más frecuente (70% de los casos) suele ser la tumefacción de la glàndula parótida, uni o bilateral, máxima hacia el tercer día (imagen 1-2).

 

Imagen 1

Imagen 2

 

Es frecuente el compromiso simultáneo de glándulas submaxilares y sublinguales. Esta afectación de la parótida y otras glándulas salivares ocurre aproximadamente en un tercio de los casos.

Un 30-40% de todos los casos presenta infección inaparente, sobre todo en niños, en los que el cuadro es generalmente más benigno.

Las complicaciones son más frecuentes en adultos y pueden producirse sin que aparezca inflamación de la parótida. La más frecuente es la orquitis (inflamación del testículo), en un 20-30% de las parotiditis en hombres pospúberes y puede provocar atrofia del testículo afectado pero rara vez da esterilidad. Otras complicaciones frecuentes son, la ooforitis (inflamación de uno o ambos ovarios), que afecta a un 5% de los casos en mujeres pospúberes y la pancreatitis, generalmente leve, que afecta a un 4% de los casos y suelen recuperarse espontáneamente en 3-7 días.

La meningoencefalitis aséptica se da en el 10% de los casos y los pacientes se recuperan, por lo general, sin complicaciones.

La sordera neurosensorial, por neuritis a nivel del nervio auditivo, es una complicación de baja frecuencia (5/10.000) pero grave, ya que generalmente es permanente aunque unilateral. Se considera una de las principales causas de sordera en la infancia. En la era prevacunal, la parotiditis provocaba sordera transitoria en un 4,1% de hombres adultos infectados.

Contraer parotiditis durante las primeras 12 semanas de embarazo está asociado a una incidencia de un 25% de abortos espontáneos, pero no se han observado malformaciones fetales tras la infección por el virus de la parotiditis durante el embarazo.

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