¿Qué aportó el desarrollo del cultivo celular?

10/08/2006

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La edad de oro de la vacunación comenzó en 1949 a partir del impulso del cultivo celular. Hugh y Maitland consiguieron desarrollar vacunas en cultivo estéril de riñón y suero de pollo.

Posteriormente, siguiendo la técnica de Maitland, otros investigadores decidieron intentar cultivar virus en células humanas usando fibroblastos de piel y tejido muscular extraídos de neonatos fallecidos inmediatamente después del nacimiento.

Por este método se consiguió cultivar poliovirus tipo II en células humanas. La capacidad de desarrollar virus humanos fuera de un organismo vivo, de manera relativamente fácil y segura, condujo a una explosión de creatividad en Vacunología.

Después de la vacuna de la poliomielitis, y aplicando la misma técnica, se desarrollaron vacunas frente al sarampión, la parotiditis y la rubeola.

La vacuna contra la varicela se desarrolló en la década de los 70 en Japón por Takahashi y colaboradores. Tras amplios estudios clínicos, se aprobó su uso en Japón y en varios países europeos.

Otra de las vacunas de microorganismos vivos introducidas en esta época fue la vacuna antitifoidea (salmonella Ty 21a). Se realizaron ensayos clínicos en Estados Unidos, Egipto y Chile. Aunque las tasas de protección eran muy erráticas, ofrecía como ventajas la escasez de efectos secundarios y su presentación oral.

Además de las vacunas de microorganismos vivos, se produjo un avance en el desarrollo de las vacunas inactivadas frente a la poliomielitis, la rabia, la encefalitis japonesa y la hepatitis A.

En 1954, Salk elaboró una vacuna contra la poliomielitis. El año previo a su comercialización se produjeron 55.000 casos de parálisis por poliomielitis en Estados Unidos; tres años más tarde sólo se contabilizaron 200 casos.

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