Vacunas en celiacos

10/12/2010

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Qué es la celiaquía

La enfermedad tiene varios nombres, por lo que podemos escuchar términos como “enfermedad celiaca”, “esprue no tropical”, “enteropatía sensible al gluten”, y se refieren todos a una misma condición.

Su causa no está bien aclarada, pero sí sabemos que se caracteriza por tres pilares:

  • Predisposición genética: en primer lugar es bien conocido que la enfermedad es más frecuente en individuos de raza blanca de origen europeo, y afecta más a mujeres que a hombres. En segundo lugar, hay una mayor probabilidad de padecer la enfermedad cuando un familiar de primer grado es celiaco. Y en tercer lugar, se asocia de manera estrecha con la presencia de determinados HLA, que son proteínas clave del sistema inmunológico
  • Desencadenante ambiental: la enfermedad se desarrolla cuando la mucosa del intestino entra en contacto con el gluten, que está presente en ciertos cereales: trigo, cebada, centeno, y en menor medida, avena.
  • Trastorno inmunitario: esto quiere decir que la persona desarrolla anticuerpos que atacan a sus propios tejidos sanos, en este caso concretamente a la mucosa del intestino delgado

Como consecuencia final de esta cadena de acontecimientos se produce una alteración de la mucosa del intestino que conlleva una disminución de su capacidad de absorber nutrientes.

Cómo se manifiesta la enfermedad

Los síntomas pueden aparecer con la introducción de los cereales en la dieta del lactante. En otras personas aparecen por primera vez a cualquier edad durante la vida adulta. Son frecuentes las exacerbaciones y remisiones.
Los síntomas clásicos son diarrea, heces grasas, molestia abdominal, retraso del crecimiento en los niños y otros problemas que se desencadenan por la malabsorción intestinal de nutrientes: anemia, déficit de vitaminas como la vitamina D necesaria para fijar el calcio en los hueso.

No sólo una enfermedad digestiva

Aunque los síntomas típicos son los digestivos, no hay que olvidar que se trata de una enfermedad sistémica (generalizada), por un lado porque el déficit nutricional produce consecuencias extradigestivas, y por otro lado por la naturaleza autoinmune de la enfermedad, que hace que pueda haber otros trastornos asociados.

Por qué hay una mayor predisposición a padecer infecciones

Los celiacos se comportan como una forma de “asplenia funcional”. Esto quiere decir que su bazo funciona de forma incompetente. El bazo es un órgano del sistema inmunitario que nos protege de infecciones, particularmente las producidas por gérmenes con cápsula: el Meningococo (que puede producir meningitis), el Neumococo (que puede producir meningitis, neumonía, otitis) y Haemophilus (que puede producir infecciones de vías respiratorias, meningitis..)

Además, la celiaquía se puede asociar a otras condiciones que en sí mismas favorecen también la aparición de infecciones, o la evolución complicada de las mismas. Estas son

  • Anemia
  • Diabetes mellitus que necesita insulina
  • Déficit de inmunoglobulina A, que es un anticuerpo importante frente a infecciones
  • Problemas cromosómicos como Síndrome de Down (ver tema del mes: vacunación en el síndrome de Down)

Las vacunas en los celiacos

Los celiacos no tienen ninguna contraindicación para ninguna de las vacunas, por lo que deben seguir el calendario vacunal general (infantil y de adulto)

Son un grupo que se beneficia particularmente de las vacunas frente a gérmenes capsulados, estas son frente a Haemophilus, Meningococo y Neumococo.

Actualmente en España, los calendarios infantiles incluyen la vacuna frente a Haemophilus y Meningococo, y algunas Comunidades Autónomas (Madrid y Navarra) incluyen el Neumococo.

Los niños de Comunidades que no incluyan el Neumococo, y todos los adultos que no hayan recibido estas tres vacunas en la infancia, se beneficiarían de recibirlas:

  • Vacuna antineumocócica:administración. Una dosis y un recuerdo a los cinco años.
  • Vacuna antimeningocócica: administración muscular. En niños tres dosis, en adultos una única dosis
  • Vacuna antiHaemophilus. Administración intramuscular. Una dosis única

Las tres vacunas son generalmente bien toleradas. En menos de la mitad de los casos se pueden producen efectos locales leves en el lugar de inyección (inflamación, dolor local), y en casos extraordinarios producen algún efecto general (fiebre, dolores musculares)

Además, los celiacos pertenecen a los grupos de riesgo para la gripe estacional En caso de contagiarse, tienen más probabilidades de tener una gripe complicada, por ejemplo, con una neumonía.
Por ello, todos los celiacos podrían protegerse recibiendo la vacuna frente a la gripe estacional, una dosis anual.

En cuanto a la vacunación frente a hepatitis B, los celiacos deben vacunarse de manera normal según el calendario de su comunidad. La pauta habitual en adultos que no se han vacunado en la infancia es de tres dosis (inicial, al mes y a los 6 meses de la primera) y de administración intramuscular. Es importante que la persona con celiaquía esté cumpliendo la dieta sin gluten en el momento de la vacunación para que ésta sea efectiva y el organismo desarrolle anticuerpos suficientes.

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