¿Qué son los movimientos anti-vacunas?

10/08/2006

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Desde el inicio de la vacunación, han existido grupos o movimientos, más o menos organizados, en contra de esta práctica. Veamos un ejemplo muy llamativo acaecido en Boston hace justamente un siglo.

En mayo de 1901 se declaró una epidemia de viruela en Boston. En dos años hubo 1.596 casos de esta enfermedad, de los cuales 270 murieron. Para hacer frente a la epidemia se comenzó un programa especial de vacunación. Se facilitaron establecimientos para la vacunación y se procedió a jornadas de vacunación en los trabajos y en los hogares. Los que se negaban a recibir la vacunación tenían que pagar una multa de cinco dólares o permanecer quince días en la cárcel.

De este modo, a finales de 1901, se habían vacunado más de 400.000 personas. Incluso se crearon las llamadas “brigadas víricas” para vacunar a las personas de bajos recursos socioeconómicos. Un reportero acompañó a una de estas brigadas y denunció el mal trato que recibían los vagabundos al ser forzados a recibir la vacunación. Los contrarios a la vacunación alegaron que en muchas ocasiones se estaba actuando con poder autocrático, sin velar por los derechos civiles de las personas.

En 1902, los grupos antivacunas, propusieron la revocación de la ley de vacunación obligatoria; tres años después la Corte Suprema falló a favor del Estado, argumentando que aunque el Estado no puede aprobar leyes que exijan la vacunación para proteger al individuo, sí puede hacerlo para proteger la salud pública frente a una enfermedad peligrosa.

En este clima de oposición a la vacunación, el Presidente del Consejo de Salud propuso un controvertido reto: “Si hay uno de los adultos líderes de los grupos antivacunas que quiera mostrar su sinceridad en la creencia que profesa, yo haré posible que pueda demostrar su convencimiento por medio de la exposición a difteria, sin vacunarse previamente”.

El Dr. Immanuel Pfeiffer respondió a tal oferta y acudió al hospital, donde se puso en contacto con más de 100 pacientes afectos de viruela. Dos semanas después se confirmó que se encontraba críticamente enfermo en su casa. La prensa publicó: “Pfeiffer tiene viruela. Los antivacunas no pueden vivir”.

A partir de 1903 sólo se produjeron casos aislados de viruela en Boston. En 1932 se declaró el último caso de viruela en esta región. Sin embargo, a pesar de la eficacia de la vacunación, el “caso Pfeiffer” sembró muchas dudas sobre los métodos utilizados. En muchos foros, el reto del Presidente del Consejo de Salud fue calificado como contrario a uno de los principios más importantes de la ética médica que es el de no causar daño.

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